Es un honor de mi vida que mi suegro, Joan Verdura, inventara la más brillante estrategia de marketing que jamás ha tenido la perfumería y que consiste en asociar una fragancia a una persona conocida o a una marca comercial de éxito, pero que en ambos casos nada tienen que ver con el sector. Mi suegro tuvo el valor de ir a Portlligat a entrevistarse con Gala, la esposa de Salvador Dalí, y le pidió comercializar un perfume con el nombre del artista. Gala se lo pensó, le pareció una buena idea en un tiempo en que aquello todavía no se había empezado a hacer, y pidió un único pago de 50.000 dólares, que es lo que entonces pedían los Dalí a cualquiera que quisiera utilizar su nombre.
La empresa suiza para la que trabajaba mi suegro no tenía directivos tan geniales como él y desestimó la idea, pero al cabo de muy poco tiempo el mundo de la perfumería tomó esta estrategia y hasta hoy es la que mejor ha funcionado.
Calvin Klien perfumes es propiedad de Coty, una de las mayores empresas de belleza del mundo, facturó 6.000 millones en 2025. Está reconocida como líder mundial en perfumería y la segunda en cosmética de color y cuidado de la piel. Fundada en 1904, tiene la sede mundial en Nueva York, y en España, con Iñaki Trincado como CEO, tiene una de las mayores fábricas de perfumes del mundo entero, situada en Granollers, a las afueras de Barcelona.
En el catálogo niche de Coty -niche significa perfumes más exclusivos y caros, aunque no necesariamente mejores- están las fragancias de BOSS, Burberry, Calvin Klein (Rosalía), Chloé, Chopard, Davidoff, Jil Sander, Marc Jacobs, Marni, entre otros. Algunas de sus marcas de gran consumo son Adidas, CoverGirl, David Beckham, Gabriela Sabatini o Max Factor.
Tanto las fragancias niche como las de alto consumo se basan en la estrategia comercial de asociar éxitos de mundos distintos. También en la idea de que incluso las personas de menor poder adquisitivo puedan creer que poseen un pedacito de una gran marca, y así los que no pueden comprar un vestido en Marni pueden vivir en la pretensión de que en cierto modo sí, haciéndose con su fragancia.
El éxito de Calvin Klein con sus perfumes asociados a la imagen de Rosalía ha sido total y absoluto y certifica que siempre van a funcionar los reclamos que nos permitan la ensoñación de rozar lo que nos fascina. El gran negocio de la Humanidad continúa siendo la soledad y que para aliviarla nos hagamos todas las ilusiones posibles.

