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Forbes House Business of Hunting 2026: “La caza da empleo, genera economía y mantiene vivos muchos pueblos”

Expertos, científicos y representantes del sector analizan en Forbes House el impacto económico, social y medioambiental de la caza y reclaman una mejor comunicación de su papel en la conservación y el desarrollo rural.

Antonio Pérez Henares, periodista, escritor y divulgador
Antonio Pérez Henares, periodista, escritor y divulgador

La caza atraviesa un momento decisivo en el que, más allá de su impacto económico o medioambiental, necesita explicar mejor su contribución a la sociedad. Ese fue el mensaje que vertebró Forbes House Business of Hunting 2026, el encuentro organizado por Forbes España con el apoyo de Defender, MutuaSport y NSE (Nobel Sport Excopesa), que reunió en Madrid a científicos, empresarios, gestores, comunicadores y representantes del sector para reflexionar sobre el presente y el futuro de la actividad cinegética.

La encargada de inaugurar la jornada fue Marina Montiel, periodista y presentadora del evento, quien defendió que el encuentro nacía con la intención de analizar la “imagen, utilidad y necesidad de la caza” desde “un prisma riguroso, científico y lógico”. Montiel recordó que la actividad cinegética aporta más de 10.200 millones de euros al PIB español y genera cerca de 200.000 puestos de trabajo, de los cuales aproximadamente el 80% se localizan en el mundo rural, donde constituye una herramienta para combatir la despoblación y dinamizar el territorio.

“Forbes está para amplificar buenas historias y explicar sectores que merecen ser conocidos”

A continuación tomó la palabra Andrés Rodríguez, presidente y editor de Forbes España, quien dio la bienvenida a los asistentes reivindicando el papel de Forbes House como un espacio de encuentro para la sociedad civil y el tejido empresarial.

“Este es un club creado para provocar conversaciones como la de hoy, para defender nuestros negocios, aprender y generar relaciones. Es fascinante que una marca asociada tradicionalmente a una revista pueda acercarse a cualquier territorio económico y ayudar a explicarlo. Eso hace Forbes: amplificar buenas historias, amplificar personas, empresarios, intereses y necesidades de una comunidad”, afirmó.

Rodríguez reconoció que no es cazador, aunque confesó su afición por el modelo Defender, y defendió la necesidad de ofrecer una imagen más ajustada a la realidad del sector. “Tengo la sensación de que la caza y toda su industria tienen que estar mucho mejor explicadas y mucho mejor percibidas, no solo por el Estado, sino también por los medios de comunicación y por quienes no son cazadores, señaló.

“La caza forma parte de nuestra evolución como especie”

La ponencia inaugural estuvo protagonizada por Antonio Pérez Henares, periodista, escritor y divulgador, quien realizó un recorrido por los orígenes de la humanidad para defender el papel que desempeñó la actividad cinegética en la evolución del ser humano.

“El Homo habilis es el origen de todo. Durante años existió un debate científico sobre si aquellos primeros homínidos eran cazadores o carroñeros, pero las investigaciones desarrolladas en Olduvai y por científicos españoles han permitido comprender mejor cómo la obtención de carne estuvo ligada a nuestra evolución. La caza forma parte de nuestra historia y explica en buena medida lo que somos como especie”, afirmó.

Pérez Henares añadió que el vínculo con la actividad sigue vigente en la actualidad:

“Hace relativamente muy poco tiempo dejamos de depender directamente de la caza para alimentarnos, pero seguimos viviendo de ella en muchos aspectos. Hay personas que viven gracias a la caza, territorios que se sostienen gracias a ella y una gestión del medio natural que sería difícil entender sin su existencia”.

Mesa 1 | Impacto económico y social del sector

Luis Fernando Villanueva, Director General de la Fundación Artemisan; Antonio Cavero, Patrocinador de la Fundación Artemisan y organizador de ojeos de perdiz en La Ventosilla; y José María Mancheño Luna, Presidente de Mutuasport.

Moderada por Antonio Pérez Henares, la primera mesa reunió a distintos representantes del sector para analizar el peso económico y territorial de la actividad cinegética.

Luis Fernando Villanueva, director general de la Fundación Artemisan, explicó que los estudios elaborados por la entidad, en colaboración con Deloitte, han permitido cuantificar no solo el impacto económico sino también el ambiental y social de la actividad.

“Cuando realizamos la actualización del estudio quisimos ir mucho más allá de los datos económicos. Era necesario profundizar en la importancia social y ambiental de la caza porque creemos que esa dimensión resulta esencial. Además, el propio sector invierte más de 43 millones de euros en conservación, una aportación que muchas veces pasa desapercibida para la opinión pública”, señaló.

Villanueva añadió que el sector debe hacer autocrítica en materia de comunicación: “Muchas veces nos preguntamos por qué la sociedad no percibe esta realidad, pero también debemos preguntarnos qué hemos hecho nosotros para transmitir mejor todo ese trabajo”.

Por su parte, Antonio Cavero, patrono fundador de la Fundación Artemisan y organizador de ojeos de perdiz en La Ventosilla, defendió la contribución de la actividad cinegética al mantenimiento del medio rural y a la prevención de incendios.

En Castilla-La Mancha apenas se quemaron unas 7.000 hectáreas frente a las cerca de 300.000 registradas en toda España. En muchas fincas existe una vigilancia permanente gracias a guardas, trabajadores y gestores que mantienen actividad durante todo el año. Esa presencia humana es fundamental y demuestra que, en muchos territorios de nuestro país, o existe la caza o apenas queda otra actividad económica capaz de sostener la población”, explicó.

Cavero insistió además en que “la caza da empleo, genera economía y mantiene vivos muchos pueblos que de otro modo desaparecerían”.

Desde el ámbito asegurador, José María Mancheño Luna, presidente de MutuaSport, aportó cifras para desmontar algunos prejuicios sobre la seguridad de esta práctica.

“MutuaSport cuenta con alrededor de 315.000 mutualistas y en los últimos cinco años hemos registrado aproximadamente 2.100 siniestros. Lo más llamativo es que la mayoría corresponden a lesiones propias, caídas o accidentes fortuitos, mientras que los daños graves ocasionados a terceros son muy reducidos. En ese mismo periodo únicamente se registraron seis fallecimientos entre toda nuestra masa asegurada, lo que demuestra que la percepción de riesgo muchas veces no se corresponde con la realidad de los datos”, afirmó.

Mancheño concluyó recordando que detrás de la actividad existe una importante dimensión económica y social:

“Hay muchas familias que viven de la caza y numerosos municipios donde su desaparición tendría consecuencias directas sobre el empleo y la actividad económica”.

Mesa 2 | Caza y ciencia: la preservación del medio natural

Sebastián Hidalgo de Trucios, Investigador pincipal y coordinador del Grupo de Investigación en Recursos Faunísticos, Cinegéticos y Biodiversidad de la Universidad de Extremadura; Paco Castañares, Presidente de AEEFOR (Asociación Extremeña de Empresas Forestales y del Medio Ambiente) y Antonio Pérez Hernares, escritor y periodista.

La segunda mesa abordó la relación entre gestión cinegética y conservación de la biodiversidad.

Sebastián Hidalgo de Trucios, investigador principal y coordinador del Grupo de Investigación en Recursos Faunísticos, Cinegéticos y Biodiversidad de la Universidad de Extremadura, defendió que buena parte de la riqueza ambiental española es consecuencia de siglos de interacción entre agricultura tradicional y gestión del territorio.

“Ese paisaje en mosaico que ha caracterizado históricamente a muchas regiones españolas nació de una agricultura extensiva perfectamente adaptada al entorno y de una gestión cinegética continuada. Muchos de los espacios naturales mejor conservados de nuestro país se han mantenido precisamente gracias a esa combinación”, explicó.

Junto a él intervino Paco Castañares, presidente de la Asociación Extremeña de Empresas Forestales y de Medio Ambiente (AEEFOR), quien criticó la idea de considerar la naturaleza como un espacio completamente ajeno a la intervención humana.

“La naturaleza no es una pieza de museo ni un cuadro que deba contemplarse sin tocar. Es un sistema vivo que cambia constantemente y necesita gestión. La especie humana forma parte de ese equilibrio y dispone además del conocimiento científico necesario para intervenir de manera responsable y restaurar los ecosistemas cuando resulta necesario”, defendió.

Ambos coincidieron en señalar que la despoblación rural y el abandono de actividades tradicionales han incrementado el riesgo de incendios y reducido la capacidad cotidiana de gestión del territorio.

Mesa 3 | La imagen del cazador en el siglo XXI

Andrea Neira, cazadora y creadora de contenido; Antonio Adán, Responsable de Comunicación de Excopesa; Noelia García, Subdirectora de Comunicación de Spainmedia.

La comunicación ocupó el centro del tercer bloque de la jornada, moderado por Noelia García, subdirectora de Comunicación de SpainMedia.

Nada más comenzar lanzó una reflexión que resumía buena parte del debate: “Si ganamos el relato, gana el sector; gana la caza”.

Andrea Neira, cazadora y creadora de contenido, explicó cómo ha evolucionado la percepción pública de esta actividad gracias a las redes sociales.

“Cuando empecé hace apenas seis años había muchas personas que evitaban reconocer públicamente que cazaban, especialmente en determinados entornos profesionales. Hoy esa realidad está cambiando. Muchos jóvenes muestran esa afición con naturalidad y las redes han contribuido a romper prejuicios. Yo siempre digo con orgullo que cazo y creo que la mejor manera de comunicar es siendo uno mismo, sin construir personajes artificiales”, afirmó.

Antes de finalizar lanzó un mensaje directo al sector:

“El poder está en vosotros; hay que confiar mucho más en los creadores de contenido para acercar esta realidad a nuevas generaciones”.

También participó Antonio Adán, responsable de Comunicación de Excopesa, quien defendió que la innovación tecnológica está transformando positivamente la práctica cinegética.

“El cazador del siglo XXI dispone de mucha más información, mejores herramientas y una enorme capacidad para aprender y compartir buenas prácticas. La tecnología ayuda a identificar correctamente las piezas, minimizar errores y practicar una gestión mucho más responsable. Lejos de deshumanizar la actividad, la profesionaliza y mejora la toma de decisiones sobre el terreno”, aseguró.

Mesa 4 | El medio que sostiene la caza: alimentación y más allá

Emmanuel Serrano, Profesor UAB y director del Grupo de Investigación en Ecología y Salud de la Fauna; Ramón Perea, Catedrático de Pascicultura (Escuela de Ingenieros de Montes) y director del Centro I+D+i para la Conservación de la Biodiversidad y el Desarrollo Sostenible de la UPM y José Marcos Alonso-Martínez, CEO de Piensos Thurma.

La última mesa se centró en el papel de la investigación científica y la colaboración entre universidad y empresa.

Emmanuel Serrano, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona y director del Grupo de Investigación en Ecología y Salud de la Fauna, explicó las dificultades que afrontan este tipo de proyectos para competir por financiación.

“Cuando presentamos investigaciones relacionadas con alimentación suplementaria o gestión de fauna competimos con proyectos tecnológicos de enorme envergadura, desde simuladores de vuelo hasta desarrollos avanzados para la industria. Por eso tiene tanto valor que empresas privadas apuesten por financiar ciencia aplicada al medio natural. Solo acumulando evidencias científicas, sometidas además a la evaluación de otros investigadores, podemos generar conocimiento sólido que termine influyendo en las leyes y en la gestión del territorio”, señaló.

A continuación, Ramón Perea, catedrático de Pascicultura de la Escuela de Ingenieros de Montes y director del Centro de I+D+i para la Conservación de la Biodiversidad y el Desarrollo Sostenible de la Universidad Politécnica de Madrid, alertó sobre la creciente desconexión entre las nuevas generaciones y el medio rural.

“Cada vez recibimos más estudiantes procedentes de entornos urbanos que llegan con numerosos prejuicios sobre la caza. Nuestra responsabilidad consiste en enseñarles ecología, explicarles cómo funcionan realmente las interacciones entre especies y demostrar con datos científicos cuál es el efecto que tiene una gestión adecuada sobre los ecosistemas”, afirmó.

Por último, José Marcos Alonso-Martínez, CEO de Piensos Thurma, repasó la evolución experimentada por el sector en las últimas décadas.

“Hace treinta años trabajábamos casi exclusivamente con intuición y experiencia. Poco a poco comprendimos que necesitábamos respuestas científicas y que la colaboración con investigadores podía ayudarnos a mejorar la gestión. Cuanto más aprendemos sobre alimentación, comportamiento animal y conservación, más conscientes somos de todo lo que aún queda por descubrir”, explicó.

Un mensaje común: explicar mejor el valor de la caza

Las cuatro mesas concluyeron con una idea compartida: la necesidad de trasladar a la sociedad una visión más completa y basada en evidencias sobre la actividad cinegética. Economía, empleo, conservación, investigación, innovación y fijación de población en el medio rural fueron algunos de los argumentos esgrimidos durante una jornada que reivindicó el papel estratégico del sector.

Y, como resumió Antonio Pérez Henares al abrir el encuentro, “la caza forma parte de nuestra propia historia como especie”, una afirmación que sirvió para enlazar el pasado de la humanidad con uno de los debates más actuales sobre la gestión del territorio y el futuro del mundo rural.

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