El tejido empresarial global asiste a una transformación sin precedentes históricos. Y es que la inteligencia artificial (IA) no sólo está cambiando los modelos de trabajo y la gestión de las compañías, sino que ha impactado en los modelos de inversión y el nuevo orden geopolítico y económico.
El pasado mes de mayo, Capgemini reunía en la IV Edición de IA Revolution, que tuvo lugar en el Espacio KOI de Madrid, a un grupo de expertos de primer nivel para entender cómo la IA ha dejado de ser una tendencia tecnológica para convertirse en el motor central de la estrategia corporativa y financiera.
Presente y futuro de la IA
La jornada arrancaba de la mano de la periodista y presentadora Elena Salamanca. Esta destacó el hecho de que esta tecnología no es “una tendencia pasajera”, sino que representa “un cambio de paradigma que impacta desde el núcleo familiar hasta la cuenta de resultados de las multinacionales”. Y resaltó el papel de Capgemini, que cuenta con medio siglo de historia en la transformación empresarial, posicionándose como el compañero de viaje y guía de las compañías en la difícil transición hacia un futuro liderado por la IA.
Estas palabras dieron paso a la primera mesa de debate, integrada en este caso por Ignacio Quintana, CEO de Spainmedia, y a Laurent Perea, CEO de Capgemini España.
Ambos destacaron que la irrupción de la IA ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en el motor central de la estrategia corporativa actual. “En un contexto global de cambio constante, los líderes tecnológicos debaten cómo esta herramienta está reconfigurando la estructura de la toma de decisiones y el panorama de la inversión internacional”, afirmó Quintana y puso de relieve la dilatada trayectoria de más de veinte años del actual CEO de Capgemini dentro de la firma.
“Este año las empresas van a invertir alrededor de 600.000 millones de dólares en IA. No en vano, su adoptación está siendo tres veces más rápida que la protagonizada por la revolución de internet y del ordenador personal”, señalaba Perea. Y añadía: “Estamos frente a un cambio estratégico que va a reconfigurar a los negocios. Ya no se trata de procesar datos más rápido, sino de cambiar la arquitectura misma sobre la cual las organizaciones deciden su futuro”.
Perea también vinculó la adopción tecnológica con el complejo escenario macroeconómico y geopolítico actual: “No estamos innovando en un entorno de paz y estabilidad, sino en un mundo de ‘nunca normalidad’, en el cual las tensiones geopolíticasobligan a las empresas a ser más resilientes y autónomas”. Esta reflexión llevó a Quintana a poner el acento en la urgencia de regular la IA, basándose en los pilares de la ética. “Tenemos que invertir en políticas y establecer normas que nos lleven a un mejor gobierno de los datos”, exponía Perea.
Reconfiguración estratégica del negocio
Salamanca volvía a recoger el testigo para dar paso a una intervención, protagonizada por Mario Camarero, vicepresidente Enterprise Transformation de Capgemini Invent; y Octavio Egea, VP Strategy & Business Reinvention de frog.
Esta abordó el desafío de convertir el potencial teórico de la IA en resultados tangibles para las organizaciones. Los ponentes coincidieron en que el mercado debe superar la etapa de la simple experimentación para centrarse en el retorno real, la gobernanza y la eficiencia operativa.
Octavio Egea enfatizó la urgencia de desplegar experiencias aumentadas por la IA para asegurar la competitividad futura. Según este, esta tecnología es la clave para acelerar la innovación, captar clientes y fidelizarlos mediante un vínculo sólido, además de optimizar la productividad de los equipos a través de cadenas de operaciones inteligentes y flexibles. «Tenemos que trascender las fases de expectativas a realidades. Establecer las competencias competitivas de cara al futuro. Hay que desplegar las experiencias aumentadas por la IA», defendió Egea, señalando que la IA permite blindar y reinventar los negocios ante los choques del entorno.

Por su parte, Mario Camarero aportó una visión crítica sobre los obstáculos que impiden que los proyectos de IA cumplan con sus promesas iniciales. Este advirtió sobre la alta tasa de cancelación de iniciativas que no logran aportar valor y apuntó al desfase existente entre la experimentación técnica y las capacidades de control de las empresas. «Las capacidades de gobierno no están evolucionando al mismo ritmo», apuntó haciendo hincapié en la necesidad de equilibrar la inversión con el valor real aportado.

Resiliencia y eficiencia
De nuevo la moderadora de la jornada tomaba la palabra para presentar una nueva mesa de debate “IA en la Supply Chain: resiliencia, eficiencia y decisiones en tiempo real”. Esta estaba formada por Sandra de Lucas, Head of Digital de Airbus España; Carolina Bouvard, Chief Data & AI Officer de Iberdrola; Mónica Sala, directora general de RED en MasOrange; y Manuel Cid, Managing Director Insights & Data de Capgemini España, que actuó como moderador. Todos ellos fueron los encargados de debatir cómo esta tecnología optimiza la resiliencia y automatiza la toma de decisiones críticas ante entornos de alta exigencia logística.

Sandra de Lucas expuso la magnitud del reto que afronta la industria aeroespacial, con una cadena de suministro de unos 20.000 proveedores y una previsión de demanda de 45.000 aviones para los próximos 20 años. y. Para Airbus, la IA es la herramienta crítica para evitar cuellos de botella: «El objetivo prioritario es reducir los ‘missing parts’ para eliminar tiempos muertos. La IA nos asiste en la toma de decisiones, generando alertas anticipadas que nos permiten reconfigurar el sistema de forma óptima”.
Además, destacó que este despliegue tecnológico va de la mano de una gobernanza férrea a través de su «Federación de la IA», cuya misión es “operacionalizar” el desarrollo de la inteligencia artificial en todo Airbus, garantizando su uso ético y responsable y ofreciendo tres pilares fundamentales: herramientas robustas marcos adecuados (política de IA responsable, guía de desarrollo,..) y la formación necesaria (desde una formación obligatoria para todos los empleados, a formación específica por población que incluye especializaciones técnicas y formación en liderazgo para ejecutivos).
Desde el sector energético, Carolina Bouvard subrayó el carácter disruptivo de esta tecnología, que permite no solo optimizar, sino «reimaginar» los procesos de negocio. Y es que para Bouvard, el valor diferencial reside en la capacidad de anticipación: «La IA nos ayuda con la predictividad ante cualquier incidencia, evitando el impacto en el servicio. Sus ejes fundamentales son la capacidad de anticipación, la simulación y el aprendizaje continuo».
Por su parte, laDirectora General de RED en MasOrange centró su intervención en cómo la inteligencia artificial está transformando la planificación, la inversión y la operación de las redes de telecomunicaciones. En este contexto, destacó dos casos de uso ya en funcionamiento que reflejan de forma concreta este impacto.
El primero es una herramienta que mide la experiencia real de cada cliente en el uso de la red, permitiendo priorizar las actuaciones allí donde su impacto es más perceptible para los usuarios. El segundo es un gemelo digital capaz de simular distintos escenarios de inversión y seleccionar aquellas actuaciones con mayor retorno, optimizando así cada euro invertido.
Pero, más allá de los casos concretos, Sala subrayó que el verdadero diferencial está en la base que los hace posibles.
MasOrange ya cuenta con varios agentes de IA en operación y desarrollo, apoyados en una estructura sólida articulada en tres ejes: datos accesibles, fiables y bien gobernados; una arquitectura de IA capaz de desplegarlos, monitorizarlos y mejorarlos a lo largo de todo su ciclo de vida; y un control de costes incorporado desde el diseño, clave para escalar de forma eficiente y sostenible.
El moderador de esta mesa de diálogo, Manuel Cid, cerró la sesión enfatizando que el verdadero potencial de la IA no reside solo en la automatización, sino en su capacidad para transformar la toma de decisiones estratégicas, permitiendo a las organizaciones pasar de una actitud reactiva a una cultura de máxima eficiencia y control preventivo.
La nueva relación entre marcas y consumidores
Con esta última reflexión, Elena Salamanca daba paso un nuevo panel de expertos, entre los que se contaba con Ignacio Fernández, responsable global de la disciplina de negocio digital de BBVA; Álvaro Sánchez-Apellaniz, Director Data & AI y CDO de Telefónica; y Javier Bordetas, Head of frog Spain, que actuó como moderador.

Bajo el título “IA en Marketing y Ventas: crecimiento rentable e hiperpersonalización a escala”, estos analizaron cómo la inteligencia artificial está redefiniendo la relación entre marcas y consumidores.
Javier Bordetas abrió el debate destacando el impacto operativo inmediato. Para este la IA no solo optimiza procesos, sino que libera el activo más valioso de las empresas: el tiempo para conectar con las personas. «Lo que antes podía llevarnos días o semanas, ahora permite un ahorro de tiempo drástico. Al reducir las tareas administrativas, las compañías ganan tiempo para generar relaciones y vender más. La IA está cambiando el paradigma de las fuerzas comerciales», señaló el moderador.
A lo que sumó el directivo de BBVA: «La IA nos trae la promesa de la producción masiva de hiperpersonalización, pero el reto sigue siendo el mismo, el de ser relevantes para los clientes. Si no lo somos, perdemos oportunidades de forma inmediata», advirtió Fernández, subrayando que la tecnología es un medio para un fin estratégico.
Desde Telefónica, Álvaro Sánchez-Apellaniz puso el foco en la sofisticación del mensaje: “No se trata solo de enviar información, sino de entender el contexto y el ‘sentir’ del cliente en cada interacción”. Y añadía: «Es vital cuidar el tono del mensaje para que sea realmente relevante. El rol del comercial se está transformando por completo; pasamos de modelos predictivos a una gestión mucho más personalizada y medida”.
La mesa concluyó con la idea de que la IA en ventas no busca sustituir el instinto comercial, sino potenciarlo. La capacidad de analizar reuniones y gestionar interacciones en tiempo real permite que el marketing sea menos intrusivo y mucho más emocionalmente inteligente, convirtiendo los datos en «experiencias rentables».
Productividad, automatización y excelencia operativa
Con estas palabras se daba paso a la última mesa redonda de la jornada: “IA en Operaciones y Procesos: productividad, automatización y excelencia operativa”. En este caso, estaba formada por Javier Flecha, Director de Operaciones de Mapfre España; Madalina Ciortan, Director, Operations IT y Data, Analytics & AI, Machine Learning & AI de AstraZeneca Global Hub de Barcelona; Manuel Lorente Crespo, Comandante de Artillería, División de Planes del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Sección de Transformación Digital; y, como moderador, Gabriel Enríquez, Vicepresidente y Head of Applications Business Line. Estos exploraron cómo la IA no solo mejora la eficiencia, sino que redefine la seguridad y la salud bajo un prisma de responsabilidad y precisión.

El Director de Operaciones de Mapfre España abordó la IA como un «viaje» de aprendizaje continuo. Con un volumen de gestión de seis millones de siniestros al año y una media de doce millones de llamadas atendidas al año por los Contact Center, Flecha subrayó que la tecnología debe estar siempre sujeta a un marco ético riguroso. «Para capturar el valor de la IA, Mapfre ha establecido ‘guardarraíles’ claros bajo el prisma de la ética, la responsabilidad y el humanismo. Las personas son la palanca crucial de la adopción; no podemos traspasar ciertos límites en la prevención de riesgos», afirmó el directivo de Mapfre, destacando la importancia de acompañar al empleado en esta transición analógica a digital.
Desde la perspectiva del Ejército de Tierra, el Comandante Manuel Lorente Crespo destacó que la IA es un pilar fundamental para la defensa moderna. Su enfoque se centró en la necesidad de acelerar el proceso de toma de decisiones y superioridad en la información. «La IA permite analizar una ingente cantidad de información que permite acortar tiempos y, por tanto, anticiparse y mejorar la toma de decisiones. Asimismo, la IA ayuda a reducir la incertidumbre en escenarios complejos, ofreciendo análisis más profundos, con mayor apoyo argumental, reduciendo el sesgo humano y obteniendo una perspectiva más neutra y eficaz», explicó Lorente, recordando una máxima del dato: «Si los datos son malos, el producto será malo».
Finalmente, Ciortan expuso cómo la IA está acelerando la llegada de nuevos tratamientos médicos. Para esta, el gran salto cualitativo se encuentra en la capacidad de testar escenarios antes de que ocurran. «Estamos en un punto de inflexión gracias a la capacidad de simular, predecir y tomar decisiones antes de ejecutarse en el mundo real. La IA nos impulsa a investigar más y a optimizar tratamientos personalizados que están redefiniendo la medicina actual», señaló la directiva de AstraZeneca.
Gabriel Enríquez concluyó la mesa resaltando que el impacto real de la IA se mide en su capacidad para transformar procesos complejos en resultados tangibles: “La combinación de productividad, precisión de datos y simulaciones avanzadas marca el camino hacia una excelencia operativa, donde la tecnología es el motor y el valor humano el guía”.
El compromiso institucional y la soberanía tecnológica
El broche de la jornada lo puso la intervención de Aleida Alcaide, Directora General de Inteligencia Artificial del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, quien aportó la visión institucional y estratégica sobre el despliegue de esta tecnología en España.

Aleida Alcaide puso el foco en la necesidad de pasar de los proyectos piloto a la aplicación real y sistémica, destacando que España se encuentra en un momento crucial de adopción y regulación. Para la Directora General, la IA no es solo una herramienta, sino un «signo de progreso» que requiere una base sólida de confianza y talento.
Asimismo, Alcaide compartió datos alentadores pero realistas sobre la penetración de la tecnología en el tejido empresarial: la adopción de la IA ha pasado del 12% al 21% en el último año en las pequeñas empresas españolas, alcanzando un 57,46% en las grandes de más de 250 empleados, según datos de Eurostat[1]. Sin embargo, advirtió que el verdadero cambio llega con la IA agéntica: «Una IA agéntica supone un nuevo modelo de trabajo. No es algo que usamos en un momento determinado, sino que nos obliga a pensar en cómo transformamos lo que hacemos y nuestros modelos de negocio».
Uno de los puntos clave de su discurso fue la gestión del cambio cultural. A través del reglamento europeo, el Gobierno busca generar el entorno de seguridad necesario para que las compañías innoven sin miedo a los sesgos. «No es solo una cuestión tecnológica, también necesitamos al CEO para que haya una verdadera gestión interna del cambio. La reconversión de generar talento es fundamental, y por ello apostamos por programas de alfabetización y becas especializadas», subrayó.
Fotos de Daniel Merino

