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El factor humano

La entidad ha construido su modelo de negocio sobre una premisa: el asesoramiento financiero requiere una relación estable, cercana y personalizada con los clientes.

Juan Massana fotografiado el 6 de mayo en la sede de Banco Mediolanum en Barcelona. Foto: Xavier Torres Bacchetta.

Los españoles planifican poco sus finanzas. De hecho, según JP Morgan, el 80% no se plantea objetivos financieros ni planificar inversiones. Eso implica que más de un billón de euros permanece inmovilizado en cuentas corrientes y depósitos. Es un hábito que Banco Mediolanum lleva años intentando solucionar. Y Juan Massana, que acaba de cumplir su primer año como director comercial de la entidad, tiene claro que la mejor manera de conseguirlo es a través de una red de más de 1.650 Family Bankers y la relación que crean con sus clientes. Un asesoramiento que no empieza en un catálogo, sino en una conversación de tú a tú. “El Family Banker está al lado del cliente en los momentos más importantes de su vida, ayudándole a tomar decisiones financieras con una visión global y de largo recorrido”, sostiene.

“La planificación financiera no es un producto ni un momento puntual. Es un proceso continuo que pone a la persona en el centro”

Los resultados avalan esa filosofía. Banco Mediolanum ha sido elegido por séptimo año consecutivo como la entidad con los clientes más satisfechos. Según la consultora independiente Stiga, ha obtenido un 8,56 sobre 10, la nota más alta registrada por un banco en los 14 años de historia del informe. Y hay otro indicador que ilustra bien la diferencia. Más del 97% de los clientes de la entidad identifica perfectamente a su Family Banker, mientras que en el resto del sector, menos de la mitad de los clientes sabe quién es su interlocutor.

Sobre la IA, Massana tiene claro que en el asesoramiento financiero, cuanto más tecnología, más importante es el factor humano. La IA será una aliada que potenciará la capacidad de los asesores para acompañar a sus clientes, pero no sustituirá a la persona. “No puede captar gestos, emociones ni dar respuestas correctas si no sabes qué es lo que hay que preguntarle”, advierte. Por eso, pronostica que avanzaremos hacia “un asesoramiento profundamente humano basado en la confianza y el acompañamiento personalizado y continuo”.

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