Al igual que Vicente Aleixandre, poeta de la Generación del 27, inmortalizó su amor por Málaga en los versos de Ciudad del paraíso -hoy grabados en una placa situada en la Travesía del Pintor Nogales, entre el Palacio de la Aduana y la Alcazaba-, ME by Meliá también ha querido rendir homenaje a la ciudad andaluza que el escritor describió como su «paraíso en la tierra». La marca de hoteles de lujo más vanguardista de Meliá Hotels International lo hace a su manera con la apertura de ME Málaga, un nuevo referente urbano y cultural, en un momento de especial dinamismo para la ciudad, marcado por su creciente pulso cultural y su proyección internacional.
Un hotel de cinco estrellas de cimientos privilegiados, tanto por su construcción sobre yacimientos de más de 3.000 años, frente al manto violáceo de las jacarandas de la Plaza de la Merced -entre las que se divisa la casa natal de Picasso-, como por sus vistas: una panorámica en la que reluce la catedral a la derecha, la Alcazaba a la izquierda y, al horizonte, el mar. ME Málaga dispone de 128 habitaciones, 14 junior suites y 8 suites concebidas como refugios urbanos orientados al casco histórico de la ciudad de los museos -con más de 40 ejemplares en sus calles-. El proyecto se incorpora al paisaje malagueño como un punto de encuentro en el que arquitectura, arte y experiencia social se integran en una ciudad en constante transformación y tendencia.

(Foto: ME Málaga)

(Foto: ME Málaga)
ME Málaga: una inauguración a la altura de la ciudad
Es el primer ME by Meliá en la capital del lujo andaluz, y su inauguración se ha celebrado por todo lo alto -literalmente- en su rooftop, con una velada centrada en la energía de la ciudad y la expresión artística que reunió a cerca de 200 invitados. El acto contó con la presencia del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; la delegada de la Junta de Andalucía, Patricia Navarro; y el presidente de la Diputación, Francisco Salado, junto a Gabriel Escarrer, presidente de Meliá Hotels International, quien destacó que el proyecto ha supuesto una inversión en torno a los 44 millones de euros y la creación de más de 150 puestos de trabajo, de los cuales el 81% corresponde a personal procedente de otros hoteles de la compañía, reflejando así una clara apuesta por la promoción interna y la retención del talento. Todos ellos dieron la bienvenida a un proyecto que redefine la hospitalidad en el corazón de la ciudad.
La celebración transformó el rooftop en un escenario vivo donde música, iluminación y coctelería de autor acompañaron una experiencia progresiva desde el atardecer. El concepto creativo, “The Art of Arrival”, articuló toda la inauguración como un recorrido sensorial en el que diseño, arte y cultura local dialogaban desde el primer instante, desde el mural de bienvenida en el lobby -que plasma la historia de la ciudad mediterránea, desde los fenicios hasta la actualidad- hasta la piscina infinity, envuelta en velas y mucho ritmo.
La propuesta gastronómica estuvo firmada por Cañitas Maite, el proyecto de los chefs Javier Sanz y Juan Sahuquillo que se posiciona como uno de los pilares del hotel, desplegándose en dos espacios gastronómicos y un pool bar que se adaptan a distintos momentos del día y refuerzan su carácter social y dinámico. En el rooftop, su restaurante insignia -con el mar como horizonte y una estética inspirada en la silueta de un velero de madera- reinterpreta los grandes éxitos del grupo en un entorno singular donde tradición y vanguardia conviven en platos como sus icónicas croquetas de jamón o el carabinero a la parrilla con sabayón de manteca de orza. Asimismo, también contó con la presencia del Lobby Bar Eñe -ubicado en la planta baja- que propone un ambiente más desenfadado, con una carta pensada para compartir bocados creativos para comer con las manos, como el donut de rabo de toro o el bocata de calamares reinterpretado.
El evento estuvo acompañado con la música del DJ Javier de Miguel, encargado del ambiente sonoro desde la azotea, y con una cuidada puesta en escena floral diseñada por Virginia González.
Un hotel con mucho arte
El proyecto de ME Málaga ha sido desarrollado por el estudio ASAH, que reinterpreta la arquitectura andaluza desde una mirada contemporánea. La luz natural, los materiales nobles y el respeto por el entorno histórico se combinan para integrarse de forma orgánica en el paisaje urbano. En su interior, el hotel despliega una fuerte dimensión artística con obras originales de Picasso y Miró, junto a intervenciones contemporáneas como el mural de Marina Anaya, piezas cerámicas de diez artistas malagueños y los techos diseñados por Rafa García en las estancias, bajo el concepto de “despertarse con una obra de arte”.

(Foto: ME Málaga)

(Foto: ME Málaga)
En línea con el momento de evolución que vive la ciudad, ME Málaga se incorpora al centro histórico con el impulso del programa FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional), contando además con el apoyo de diversas instituciones: la Comisión Europea, cuyo respaldo y visión para promover la cohesión económica, social y territorial a través de los Fondos FEDER han sido determinantes; el Ministerio de Hacienda y, en particular, la Dirección General de Fondos Comunitarios, que, a través de la línea de Incentivos Regionales, ha canalizado dichos fondos y ha ejercido funciones de gestión, supervisión y acompañamiento durante todo el proceso; y la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, a través de su Delegación Territorial en Málaga, que ha desempeñado un papel clave en el impulso y seguimiento de la iniciativa.
ME Málaga: más que una estancia, una experiencia
ME Málaga nace así con la vocación de convertirse en un nuevo punto de encuentro en el corazón del casco histórico, abierto no solo a sus huéspedes, sino a cualquiera que desee vivir y disfrutar la ciudad. Más allá del alojamiento, el hotel se plantea como una experiencia abierta a la gastronomía, al encuentro social y a la cultura, invitando a conectar con la belleza y el pulso de Málaga desde una mirada contemporánea y vanguardista.
A apenas cuatro minutos a pie de enclaves como el restaurante El Pimpi, el Museo Carmen Thyssen y a escasas calles de la Iglesia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula o de la Catedral -la “Manquita”-, ME Málaga parece completar desde las alturas parte del verso de Vicente Aleixandre: «angélica ciudad que, más alta que el mar, presides sus espumas».

