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Shakira 1, Hacienda 0: la artista gana la batalla a la Agencia Tributaria

La justicia da la razón a la artista en una sentencia excepcional en la que condena en costas a la Agencia Tributaria.

Shakira
SHakira

Este lunes con sabor a rutina y sueño tiene una luz con sazón colombiana. A veces «sale el sol» con motivos de peso, brillando con nombre propio e himnos que han marcado generaciones enteras. Hoy Madrid irradia, pero especialmente para Shakira. Tras más de ocho años de interrogaciones, rumores, acusaciones y campañas infinitas de desprestigio, la artista respira y pone fin a la que ha sido una de sus mayores disputas.

Aquel mal sueño con el que la imagen de la artista quedó empañada tiene hoy su fin gracias a la Audiencia Nacional y su sentencia fulminante: da la razón de manera rotunda y categórica a Shakira en la última causa legal que la cantante mantenía abierta con la Agencia Tributaria española (AEAT). El tribunal confirma lo que la artista y su equipo legal, liderado por Jose Luis Prada, han defendido desde el primer día.

Shakira gira el marcador

Desde el año 2011, la AEAT acusó a la cantante de haber dejado de pagar impuestos correspondientes a varios ejercicios fiscales, al considerar que ya residía de forma habitual en España, aunque ella sostenía que su residencia fiscal estaba en Bahamas. Según recogía Hacienda, Shakira había permanecido en el país 183 días, cosa que tanto la artista como su equipo legal encabezado por Jose Luis Prada, resultaba imposible.

Esta causa recogía que la colombiana debía 14,5 millones de euros en impuestos correspondientes a los ejercicios fiscales de 2012, 2013 y 2014, además de intereses, multas económicas, y el acuerdo judicial alcanzado en 2023 con el que aceptó pagar una multa de más de 7 millones de euros, y una pena de prisión sustituida por otra multa, por lo que no entró en la cárcel.

Cuando la razón gana a la intuición

A pesar de la predisposición de Shakira por la intuición, esta vez los hechos y pruebas han estado más de su parte que nunca. Tal y como ha defendido desde que comenzó la disputa, en aquel momento se encontraba de gira por todo el mundo, llegando a dar 120 conciertos en 37 países distintos. No tenía en España casa, ni hijos, ni tuvo nunca su centro de negocios en este país. Aún así, la Agencia la obligó a pagar por todas las ganancias de dicha gira sin tener en cuenta sus gastos.

Y sí, la Audiencia Nacional le ha dado la razón: la propia Administración no ha sido capaz de argumentar la permanencia de la cantante durante 183 días por la sencilla razón de que nunca ocurrió y nunca hubo fraude. El fallo ratifica, textualmente, que “esa permanencia, como la propia Administración determina, no alcanza los 183 días” y que, por tanto, “es obvio” que “las consiguientes sanciones son contrarias a Derecho”.

Sumado a esto, se demuestra que las empresas de Shakira sí eran reales y nunca existió simulación. La sentencia constata que: “tampoco se acredita que radique en España el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos, de forma directa o indirecta. Bien al contrario, el entramado empresarial que se atribuye a la actora, radica fuera del territorio nacional, así como el desarrollo mayoritario de su actividad económica”.

Ahora le toca a Hacienda

La sentencia ya se sabe y la razón la tiene Shakira pero, ¿ahora qué? Pues bien, la propia Audiencia Nacional ha tomado una medida excepcional: condenar en costas a la AEAT, una penalización que la justicia aplica únicamente cuando se aprecia temeridad y absoluta falta de fundamento por parte de la Administración tributaria.

La cantante afirmaba que «Después de más de ocho años soportando un señalamiento público brutal, campañas orquestadas para destruir mi reputación y noches enteras sin dormir que terminaron afectando a mi salud y al bienestar de mi familia, por fin la Audiencia Nacional ha puesto las cosas en su sitio. Nunca hubo fraude, y la propia Administración nunca pudo demostrar lo contrario, sencillamente, porque no era cierto. (…) Mi mayor deseo es que este fallo sienta un precedente para Hacienda y sirva a los miles de ciudadanos anónimos que cada día son abusados y aplastados por un sistema que presume su culpabilidad y los obliga a demostrar su inocencia desde la ruina económica y emocional».

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