Baleares

Marta González, embajadora de Menorca Horse Week: «El Camí de Cavalls es una joya en sí misma»

Este jueves, 14 de mayo empieza la Menorca Horse Week hasta el domingo, 17 de mayo. Hablamos con su embajadora, la periodista ecuestre Marta González.

Marta González montando a caballo por la playa. Fotografía: Katerina Pu.

Hay personas que encuentran una profesión y otras que encuentran una forma de vivir. Para Marta González (Alicante, 1981) los caballos siempre fueron mucho más que un hobby de la infancia, era su manera de entender el mundo. Creció entre animales y campo, con una sensibilidad tan ligada a ellos que durante años soñó con ser veterinaria. Ni siquiera recuerda la primera vez que montó a caballo, porque su vínculo con ellos siempre estuvo ahí, como algo natural.

Fue su padre, Dámaso González –una de las grandes figuras del toreo entre las décadas de los setenta y noventa–, quien le enseñó a montar cuando era pequeña. Siempre estuvo muy unido al mundo rural y a los animales, una pasión que transmitió a su hija desde la infancia. Durante aquellos años, la finca familiar de Albacete se convirtió en punto de encuentro de diversas personalidades del ámbito político, deportivo y cultural. Marta creció viendo desfilar por su casa a rostros conocidos, como el pintor colombiano Fernando Botero, políticos como Federico Trillo y José Bono o los expresidentes de España y Colombia José María Aznar y Andrés Pastrana, respectivamente.

A pesar de ello, nunca le gustó esta exposición mediática así que buscó construir una vida más sencilla y tranquila, conectada con los caballos, los animales y el campo, porque allí, es donde encuentra equilibrio, calma y energía. Empezó a trabajar para el Hipódromo de la Zarzuela como Project Manager del área vip. Aquí se juntaba con aristócratas como Cayetano Martínez de Irujo y la infanta Elena, deportistas como David Meca y actrices como Paz Vega, entre otras personalidades. 

Pero el momento que realmente cambió todo y recuerda con ilusión fue cuando le ofrecieron hacer un safari a caballo por África. Convirtió así, su pasión en su especialidad y hoy es una de las voces más reconocidas del periodismo ecuestre. Actualmente ejerce como directora de Comunicación y adjunta a dirección en la Organización Mundial del Turismo Ecuestre.

Esta semana estará en Menorca como embajadora de la primera edición de la Menorca Horse Week, un evento que se celebrará del 14 al 17 de mayo y que busca impulsar el turismo ecuestre en una isla donde el caballo forma parte de su identidad. Menorca cuenta con rutas emblemáticas como el Camí de Cavalls, reconocido en toda Europa, que convierte el paisaje menorquín en un destino único para recorrer a caballo.

Marta González. Fotografía: Clara Lozano

Cuéntanos en qué consiste Menorca Horse Week. ¿Cómo y por qué ha nacido esta iniciativa?

Menorca Horse Week 2026 nace como una plataforma internacional para poner en valor el caballo menorquín y todo lo que representa: historia, cultura y tradición de Menorca. 

Es un evento que combina competición, exhibición y espectáculo, con disciplinas como la morfología, la doma —tanto clásica como menorquina— y el trabajo en libertad. Surge de una manera muy natural ya que nace en el marco de la 35ª edición del concurso morfológico del pura raza menorquina, lo que lo convierte en una ocasión especialmente significativa. Este año, el concurso da un paso más, adquiriendo una dimensión internacional que aportará una gran visibilidad al caballo de pura raza menorquina y al patrimonio ecuestre de la isla.

Menorca es conocida por los Camins de Cavalls. ¿Cuál te gusta más? Cuéntanos alguna anécdota.

El Camí de Cavalls es una joya en sí misma y uno de los mayores atractivos del turismo ecuestre en Europa. Su origen se remonta al siglo XIV, cuando se creó como un sistema de defensa que permitía recorrer y vigilar todo el perímetro de la isla a caballo. Y hoy, ese mismo trazado histórico se ha transformado en una experiencia única que permite descubrir Menorca a caballo desde dentro, conectando paisaje, historia y cultura.

Tuve la suerte de recorrer el tramo que desemboca en la playa de Son Bou, una de las más emblemáticas de la isla que la recomiendo especialmente porque es un recorrido increíble de contrastes entre los paisajes verdes del interior y la apertura al mar. 

Una ruta de Menorca en Caballo. Fotografía: Menorca Horse Week.

El caballo es el protagonista de todas las fiestas populares de cada pueblo de Menorca: ¿has acudido a alguna?

No he tenido la oportunidad de vivirlas aún en directo, pero las conozco a través de vídeos. Las Fiestas de Sant Joan son, sin duda, uno de los grandes atractivos internacionales de la isla, capaces de atraer a visitantes de todo el mundo.

¿Cómo fue el momento en el que decidiste especializarte en turismo ecuestre y qué te atrajo de este sector tan concreto?

Siempre he estado vinculada al mundo del caballo, pero desde mi formación en periodismo empecé a trabajar en varios medios escribiendo sobre contenido ecuestre. También trabajé en Hipódromo de la Zarzuela y otros trabajos vinculados al mundo ecuestre.

En cuanto a los viajes a caballo, me propusieron promocionar un safari a caballo en África, y fue ahí donde tuve mi primer contacto real con el turismo ecuestre. Descubrí los safaris a caballo, una experiencia que me marcó profundamente y que cambió mi forma de entender este concepto tan especial de conocer el mundo a caballo. Desde ese momento, supe que quería dedicarme a ello de manera profesional. Me enamoró la capacidad del turismo ecuestre para ofrecer experiencias auténticas, sostenibles y con un vínculo muy especial con el entorno. Actualmente, además de periodista también tengo el diploma de guía ecuestre internacional.

Marta González montando a caballo en el mar. Fotografía: Katerina Pu.

Eres directora de comunicación y adjunta a dirección en la Organización Mundial del Turismo Ecuestre. ¿Qué supuso ocupar ese puesto y cuál ha sido el mayor reto de comunicación que has tenido que afrontar?

Formar parte de la Organización Mundial del Turismo Ecuestre supuso, ante todo, un gran reto y una enorme responsabilidad. Implica contribuir activamente a la construcción de un sector que está en pleno crecimiento a nivel global.

Uno de los mayores desafíos ha sido explicar qué es realmente el turismo ecuestre de calidad, porque no todo vale. Desde la organización estamos trabajando para transmitir unos valores muy claros: el bienestar animal como base, la sostenibilidad, la profesionalización del sector y, sobre todo, generar confianza en el viajero. Se trata de construir un modelo sólido, responsable y alineado con las nuevas demandas del turismo internacional.

¿Qué cambios has visto en la percepción del turismo ecuestre a nivel internacional desde que empezaste a trabajar en este ámbito?

En establecer unas bases claras de bienestar animal, porque no entendemos el turismo ecuestre sin el respeto al caballo y en transformar la percepción de esta actividad. Durante mucho tiempo se ha considerado un turismo elitista, pero hoy se ha consolidado como una de las grandes tendencias dentro del turismo experiencial y sostenible en el ámbito del turismo activo.

Actualmente, el turismo ecuestre representa más del 26% dentro del turismo activo, y cada vez más viajeros buscan experiencias auténticas. En este contexto, el caballo permite descubrir los destinos de una forma única, generando una conexión más profunda con el entorno y reforzando una mayor conciencia sobre el bienestar animal, clave para el futuro del sector.

Marta González montando a caballo en la playa. Fotografía: Clara Lozano.
Marta González montando a caballo en la playa. Fotografía: Clara Lozano.

¿Cuál es el viaje/la experiencia más increíble que has hecho a lomos de un caballo?

Es difícil elegir una sola experiencia, pero si tuviera que destacar una, diría que los safaris a caballo en África son absolutamente transformadores. Cabalgar en la sabana, en contacto directo con la fauna salvaje y en libertad, cambia por completo tu forma de entender el viaje.

También, he vivido experiencias muy especiales en destinos como Indonesia, en la zona de Borobudur, donde algunos hoteles integran los paseos a caballo visitando templos dentro de la propia experiencia en un entorno espiritual. Son vivencias muy distintas, la adrenalina de África frente a la serenidad de Asia, pero ambas reflejan la riqueza del turismo ecuestre a nivel global.

En lo personal, ¿Cuándo te subiste a un caballo por primera vez? ¿Cuándo decidiste dedicarte profesionalmente a esto? ¿Hay alguna experiencia vinculada a los caballos que te haya marcado especialmente?

Me subí a un caballo por primera vez siendo muy pequeña, aunque no recuerdo el momento exacto. Fue mi padre quien me enseñó, así que desde el principio ha sido algo muy ligado a mi historia personal.

La decisión de dedicarme profesionalmente llegó más adelante, tras terminar la carrera de periodismo. En ese momento estaba enfocada en la docencia, preparando mi tesis doctoral en Ciencias Políticas, pero decidí hacer un cambio radical. Empecé a combinar el periodismo con el mundo del caballo, pensando que sería algo temporal, y sin embargo terminó convirtiéndose en mi forma de vida.

¿Qué habilidades personales consideras que han sido clave en tu trayectoria para ocupar puestos directivos en el mundo ecuestre?

Más que habilidades diría que ha sido la constancia, el esfuerzo y, sobre todo, y la pasión por los caballos. La combinación de disciplina y vocación es, para mí, lo que realmente marca la diferencia en un sector como este.

Una ruta de caballos por Menorca. Fotografía: Menorca Horse Week.

¿Cómo logras equilibrar tu vida profesional con tu vida personal en un sector tan exigente y global?

Mi trabajo es parte de mi forma de vida, y los caballos están presentes en mi día a día de manera natural. Además, es mi pasión y eso hace que no lo viva como una obligación, sino como algo que me aporta equilibrio. Incluso en los momentos de desconexión, sigo vinculada a ese entorno que me gusta y me define.

También influye que mi pareja se dedica al mundo del caballo, especialmente a la doma en libertad, lo que hace que compartamos no solo una profesión, sino una misma manera de entender este estilo de vida. Eso facilita mucho poder compaginar ambas facetas.

Si no te hubieras dedicado al turismo ecuestre y a la comunicación, ¿qué otra cosa te hubiera gustado hacer?

De niña quería ser veterinaria, era una de mis primeras opciones y siempre me ha interesado mucho todo lo relacionado con el campo y los animales. Finalmente opté por el camino de las letras y estudié periodismo, aunque también cursé Ciencias Políticas con la idea de dedicarme a la docencia universitaria. Te confieso que comencé el periodismo ecuestre pensando que sería algo provisional ya que no conocía un trabajo como lo que hago hoy en día, principalmente promocionar destinos ecuestres.

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