Automatizar procesos, mejorar resultados y reducir tiempos. El discurso sobre la inteligencia artificial lleva años centrado en la eficiencia. Sin embargo, dentro de las organizaciones, la realidad es bastante más compleja: aunque la tecnología avanza rápido, lo que ocurre dentro de las empresas sigue dependiendo, en gran medida, de las personas. Pelayo González Arbués, director de Ciencia de Datos e IA en Idealista, lo resume con un ejemplo claro: la decisión más difícil que ha tenido que tomar en su carrera no ha estado relacionada con datos ni con producto, sino con personas. «Despedir a alguien es lo más complicado, por el impacto que tiene más allá del trabajo», explica.
Lo hace en el primer episodio de Open C, el podcast recientemente impulsado por la consultora tecnológica Performanze, que arranca con una serie de encuentros con directivos para analizar cómo se están abordando los retos empresariales en un contexto de incertidumbre. Conducido por Alejandro Baca, el formato apuesta por conversaciones directas y sin artificios que ponen el foco en la reflexión. Un espacio por el que irán pasando distintos perfiles del ámbito empresarial, desde directivos como Ángel Sáenz de Cenzano, director general de LinkedIn para España y Portugal, hasta expertos como Julio Mayol, cirujano e investigador en inteligencia artificial, junto a otras personalidades vinculadas a la banca digital, la creatividad o la tecnología.
González Arbués, su primer invitado, lo vive en primera persona, en ese cruce constante entre tecnología y personas. En su día a día, el responsable de IA y datos del portal inmobiliario combina análisis técnico con gestión de equipos, expectativas y contexto. «Muchas veces se piensa que trabajamos con modelos o algoritmos, pero en realidad trabajamos con personas y con cómo entienden lo que hacemos, cómo lo integran en su día a día y qué esperan de ello», apunta.
De ahí que uno de los principales retos no sea tecnológico, sino cultural. La IA, señala, llega acompañada de una expectativa desmedida: la idea de que puede resolver problemas complejos de forma inmediata. “La gente espera magia, y eso rara vez ocurre”. Esa distancia entre lo que se espera y lo que realmente puede ofrecer la tecnología es, en muchas ocasiones, el origen de las decisiones erróneas. Lanzar productos antes de tiempo, no entender bien el problema o no alinear a los equipos son errores habituales en entornos donde la presión por innovar es constante.
Un desfase que no solo condiciona la percepción que tenemos sobre las nuevas herramientas, sino que también impacta directamente en cómo se toman decisiones dentro de las empresas. En su caso, el proceso pasa por estructurar cada escenario en función de su impacto y su riesgo, asumir la incertidumbre y, en muchas ocasiones, dejar reposar las conclusiones antes de actuar. «No todas las decisiones se pueden tomar igual, hay algunas que puedes resolver rápido, pero otras necesitan tiempo, contexto y perspectiva», expone. Por eso, más allá de las herramientas, la clave está en cómo se toman las decisiones. La inteligencia artificial, lejos de sustituir ese proceso, funciona como apoyo.
En la práctica, ese apoyo se traduce en algo muy concreto: liberar carga mental. Desde la automatización de tareas repetitivas hasta la organización de la información o la revisión de reuniones, la IA permite reducir fricción en el día a día y centrar la atención en lo relevante. No se trata tanto de sustituir el trabajo humano como de reorganizarlo. De decidir mejor en menos tiempo, pero también con más criterio. “Mientras la IA trabaja, tú te centras en lo importante”, resume.
Detrás de Open C está Performanze, una consultora tecnológica especializada en negocio y transformación digital, que impulsa este espacio de conversación como una extensión de su trabajo con empresas y su manera de entender el impacto de la tecnología en la toma de decisiones. Lejos del discurso más teórico, el planteamiento de su nuevo podcast es sencillo: entender cómo se resuelven las cosas dentro de las organizaciones. Y, sobre todo, qué sigue dependiendo —todavía— de las personas. La conversación completa puede verse en este primer episodio de Open C, ya disponible.

