Kazajistán está redefiniendo su posicionamiento en el tablero global. Tradicionalmente vinculada a los recursos naturales, su economía avanza hacia un modelo más diversificado, con la digitalización como uno de sus principales motores. En paralelo, el dinamismo de su tejido empresarial y la creciente atracción de inversión extranjera refuerzan su ambición de consolidarse como hub tecnológico y financiero entre Europa y Asia, tal y como explica el embajador en España, Danat Mussayev.
Kazajstán está ganando protagonismo como punto de conexión entre Europa y Asia. ¿Cómo se está construyendo este posicionamiento y cuáles son los objetivos a corto y medio plazo?
El posicionamiento de Kazajistán como puente euroasiático no es una aspiración, sino una política de Estado basada en infraestructura, conectividad y reformas regulatorias. En los últimos años, el país ha impulsado el llamado Corredor Medio (Trans-Caspio), que conecta China con Europa a través del mar Caspio, el Cáucaso y Turquía. Solo en el sector del transporte se han invertido más de 35.000 millones de dólares en los últimos 15 años, con la construcción de más de 2.500 kilómetros de nuevas vías troncales.
A corto plazo, la prioridad es reforzar la fiabilidad logística —previsibilidad, estabilidad en los tiempos y reducción de costes—. A medio plazo, el objetivo pasa por una mayor integración en las cadenas de valor europeas. El objetivo es consolidarse como un socio económico y geopolítico clave para Europa en Asia Central.
Durante años, la economía kazaja ha estado vinculada a los recursos naturales. Hoy se habla cada vez más de diversificación, digitalización e innovación. ¿Qué cambios estructurales hacen creíble esta transición?
La diferencia entre discurso y realidad está en la ejecución. Y en nuestro caso, esa ejecución es medible. Hoy, más del 90% de los servicios públicos en Kazajistán se prestan en formato digital, y los pagos sin efectivo superan el 87% del volumen total de transacciones. Esto refleja no solo un alto nivel de digitalización, sino también de confianza en los sistemas electrónicos. A partir de ahí, el país está dando el siguiente paso: la integración de la inteligencia artificial en la administración pública y en sectores clave, con el objetivo de consolidar una economía digital competitiva a nivel global. Dicho de forma sencilla: seguimos siendo un país rico en recursos, pero cada vez más competitivo en capacidades.
El ecosistema digital kazajo destaca por su integración. ¿Qué están haciendo diferente respecto a Europa?
Kazajistán ha apostado desde el inicio por un enfoque sistémico: desarrollar infraestructuras, talento y regulación de forma simultánea. Con una penetración de Internet superior al 85% y una población joven y altamente digitalizada, el país ha podido construir plataformas integradas a escala nacional, lo que permite una implementación más rápida y coherente de soluciones digitales. Frente a modelos más fragmentados, este enfoque facilita la adopción de tecnologías y reduce la fricción entre distintos niveles administrativos y regulatorios.
Plataformas como Astana Hub y el AIFC buscan atraer talento e inversión. ¿Qué incentivos funcionan mejor y qué tipo de empresas llegan?
Astana Hub y el Astana International Financial Centre (AIFC) son dos iniciativas clave para atraer talento e inversión internacional. Astana Hub cuenta con más de 1.800 empresas registradas, incluidas más de 470 con participación extranjera procedente de más de 100 países, y ofrece incentivos fiscales muy competitivos, como la exención del impuesto de sociedades, del IVA y de cargas laborales para especialistas extranjeros. Por su parte, el AIFC opera bajo principios del derecho anglosajón, con un tribunal independiente y un centro internacional de arbitraje, lo que contribuye a generar confianza entre los inversores globales.
Este entorno está atrayendo principalmente a empresas de fintech, inteligencia artificial, comercio electrónico y desarrollo de software, interesadas tanto en los incentivos como en el acceso a mercados y en un entorno regulatorio más flexible.
¿Qué ventajas ofrece el modelo de ecosistemas digitales integrados?
El principal beneficio es la eficiencia. En Kazajistán, múltiples servicios —financieros, administrativos o comerciales— están integrados en una misma plataforma, lo que reduce los costes de transacción y mejora la experiencia del usuario. Este modelo acelera la adopción tecnológica y permite que incluso pequeñas empresas accedan a servicios avanzados sin grandes inversiones. A nivel internacional, tiene un gran potencial en mercados emergentes, donde facilita una adopción más rápida y evita la fragmentación de otros sistemas más tradicionales.
Empresas como Freedom Holding Corp. reflejan ambición global. ¿Europa es una oportunidad o una limitación?
Empresas como Freedom Holding Corp. demuestran que es posible competir en mercados altamente regulados. Europa es exigente, sin duda, con marcos regulatorios complejos y elevados costes de cumplimiento. Pero precisamente por eso, operar en este entorno es también una señal de calidad y credibilidad. Para las empresas kazajas, Europa representa un mercado de alto valor añadido, donde la confianza es un activo clave. Más que una barrera, es un estándar al que aspirar.
En el equilibrio entre innovación y regulación, ¿dónde está la ventaja competitiva?
La ventaja está en la complementariedad. Kazajistán ofrece un entorno ágil, flexible y con costes competitivos, mientras que Europa aporta acceso a mercados consolidados. Nuestra estrategia es posicionarnos como una plataforma donde las empresas puedan desarrollar e implementar soluciones con rapidez y, a partir de ahí, escalar hacia mercados más amplios, incluidos los europeos. Para inversores y talento, esto se traduce en menos fricción en las fases iniciales y mayores oportunidades de crecimiento a largo plazo.
En el caso de España, ¿cuál es la oportunidad más concreta para las empresas?
Si tuviera que señalar algunos sectores con mayor potencial, destacaría la energía —incluidas las renovables—, la industria manufacturera y el ámbito agroindustrial y alimentario. Son áreas donde existe una creciente demanda de inversión, tecnología y capacidades productivas, lo que abre oportunidades concretas para socios internacionales. Más allá de estos sectores, el proceso de modernización económica y el desarrollo de infraestructuras están generando nuevas oportunidades de colaboración en distintos ámbitos.

