Al periodista deportivo Nico Abad (Madrid, 1970) le conocíamos, sobre todo, por su pasión al narrar las carreras de motos. Pero, desde hace seis años, su vehemente forma de narrar los acontecimientos ha servido para dar a conocer, entre el público español, otro espectacular deporte: SailGP, la llamada “Fórmula 1 del mar”. Los éxitos del equipo español en esta competición han favorecido, además, que las carreras se vean ahora en Movistar+.
¿Qué relación tenías con el mar antes de empezar a presentar SailGP?
Yo era el típico madrileño que iba a veranear a Guardamar del Segura. Ahí he pasado yo mi infancia, adolescencia y los primeros años de juventud. He visto crecer ese pueblo, esa playa, que era fantástica, con unas dunas tremendas que se llamaban, de hecho, las dunas de Guardamar. La primera vez que vi el mar fue allí, llegando al pueblo. Me acuerdo de que, al final de una cuesta abajo, vi todo el azul del mar y… Cuando un niño ve el mar, ¡flipa!
¿Te dio, tal vez, por aprender a navegar?
A mí me gusta mucho el deporte y fue más adelante, pero no en esa playa, sino en algún campamento al que fui en verano, donde “aprendí” a hacer windsurf, que es lo único que he hecho que tenga una vela. Pero no se me daba bien: yo sabía ir, pero no sabía volver (risas). Las trasluchadas siempre han sido ¡una puta mierda! (risas), y luego tenían que venir a por mí.
Entonces, cuando surgió lo de presentar SailGP, ¿qué sentiste? ¿Más miedo que vergüenza?
SailGP ha sido un proyecto muy bonito porque a mí me ficharon para narrar esa competición porque querían meterle un poco el soniquete de las motos, el estilo del deporte del motor. En realidad, más que del “motor”, de la velocidad. Y me lo propuso Jordi Xammar, porque le había hecho un reportaje para “Deportes Cuatro”. Querían que SailGP fuera comprensible para todo el mundo.
¿Qué fue lo primero o lo que más te llamó la atención cuando viste por primera vez un SailGP delante de ti o navegando?
Lo primero que me sorprendió fue la complejidad que tiene hacer que ese barco navegue. Hay que alcanzar una gran velocidad para levantarlo y que “foilee” [que vuele sobre las hidroalas del barco] y, a partir de ahí, todas las maniobras son una coreografía milimétrica entre seis, en la que no puede fallar nada, porque, si no, el barco se pega un castañazo importante en el agua. Estamos ya en la sexta temporada; los barcos han ido evolucionando bastante en la técnica y todo el mundo ha ido adquiriendo versatilidad y es multitarea dentro del barco. Pero la coreografía que realizan para ponerse en el aire e intentar coger los 100 km/h, que muchas veces los alcanzan, es lo que más me sigue asombrando.
¿Te ha sacado a navegar el equipo español?
Sí, tuve la oportunidad en Cádiz, en la segunda temporada. El barco lo manejan entre seis, pero hay ocasiones, con poco viento, que lo hacen solo entre cuatro y me subieron en un entrenamiento, de tripulante, sin hacer nada. Pero, aun así, te hacen un cursillo de supervivencia, por todos los peligros que hay y cómo solventarlos. Llevamos, por ejemplo, 20 segundos de oxígeno por si volcamos y nos quedamos debajo del barco. Llevaba también un cuchillo para cortar y una línea de vida. Es un tema serio y dentro del barco se pasa miedo: cuando el barco gira hay aceleraciones de 3G…
En 2024, Diego Botín y Florian Trittel ganaron la temporada de SailGP y, a continuación, el oro en los Juegos Olímpicos, y me sorprendió la escasa repercusión mediática de sus dos triunfos.
Si un futbolista hubiera ganado la Champions y luego el Mundial o los Juegos Olímpicos, habría sido el desparrame…
Además, fue épico, porque nada más ganar en San Francisco SailGP, tuvieron que viajar a Marsella para los Juegos. Álvaro del Arco es comentarista de SailGP, pero es también el entrenador del equipo olímpico de 49er, y me explicaba que tenían medido exactamente el tiempo de aclimatación para los Juegos. Si se retrasaba el vuelo entre San Francisco y Marsella, ese retraso serían horas a descontar de preparación para los Juegos. Por suerte, llegaron en el minuto exacto en el que tenían que llegar para entrenar e intentar hacer una medalla en los Juegos. Pero, si se retrasaba o había una cancelación, estaba en peligro su resultado en los Juegos Olímpicos. Estas son cosas que no están asimiladas culturalmente por la sociedad y son difíciles de contar. Quiero decir: las puedes contar, pero luego no tienen seguimiento. Todos los barcos de SailGP tienen en sus tripulaciones una media de tres o cuatro medallistas olímpicos, además de campeones del mundo y de Europa y ganadores de la Copa América.
¿Cómo está ya de introducido SailGP en España?
Nosotros lo emitíamos en abierto, por YouTube, hasta la temporada de la victoria, en 2024. Era un deporte minoritario, pero estábamos empezando a alcanzar audiencias chulas. Y, cuando hay una cosa así de bonita, la tele de pago acaba por interesarse. Ahora estamos en Movistar+ y los números han descendido, pero ya ha pasado a ser un deporte prémium, en canal de pago, aunque sigue teniendo buen tratamiento en los informativos. Antena 3 suele darle buena cobertura. Llegará el momento en el que la gente sepa que hay evento y que hay que poner la tele a las 15:00 para verlo.
Este texto forma parte del número 5 de Nautik Magazine, que puedes encontrar en quioscos o en nuestra tienda

