El Govern balear ha intensificado su lucha contra la proliferación de serpientes invasoras en las Pitiusas, superando las 4.400 capturas durante la campaña de 2025. Este aumento refleja tanto el refuerzo de los medios desplegados como la gravedad de una problemática ambiental que amenaza seriamente a especies autóctonas, especialmente ala lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis), uno de los símbolos más frágiles de estos ecosistemas insulares.
La situación fue analizada en un encuentro celebrado en el Consell Insular d’Eivissa, donde participaron responsables de Medio Natural junto a representantes institucionales de Ibiza y Formentera. Durante la reunión, se subrayó la necesidad de mantener una estrategia conjunta, sostenida en el tiempo y respaldada por criterios científicos, para hacer frente a lo que ya se considera una emergencia ecológica progresiva.
Los datos presentados por el COFIB evidencian la magnitud del reto. En Ibiza, donde se instalaron cerca de 2.000 trampas, se capturaron más de 3.600 serpientes, en su mayoría de herradura, una especie que continúa expandiéndose con rapidez por la isla. En Formentera, con algo más de 500 trampas, se contabilizaron casi 900 ejemplares, principalmente de serpiente blanca, además de nuevas detecciones puntuales de serpiente de herradura en zonas portuarias.
Uno de los cambios más relevantes ha sido la decisión de mantener activo el sistema de trampeo durante todo el año, incluyendo el invierno. Esta medida ha permitido mejorar el control en áreas estratégicas y preparar con antelación la campaña de 2026, que contará con más personal -hasta 13 especialistas- y un incremento significativo de recursos para frenar la expansión, especialmente en el oeste de Ibiza y en enclaves costeros sensibles.
La preocupación es especialmente alta en islotes y zonas de gran valor ecológico, donde la presencia de serpientes supone un riesgo directo para poblaciones únicas de lagartija pitiusa. Para hacer frente a esta amenaza, se han puesto en marcha nuevas acciones como la creación de refugios seguros libres de serpientes -el primero en Can Marines- y programas de conservación fuera de su hábitat natural en colaboración con entidades como el Zoo de Barcelona, donde ya se trabaja en la cría controlada de la especie.
A estas medidas se suman acciones de prevención para evitar la entrada de nuevas serpientes, especialmente a través del transporte de mercancías, así como la implicación ciudadana mediante herramientas como la app Línea Verde, que ha facilitado numerosos avisos. Todas las administraciones coinciden en que la clave está en la coordinación y la constancia, ya que lo que está en juego no es solo una especie, sino el equilibrio ecológico y un patrimonio natural único.

