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La compra pública sanitaria afronta su mayor transformación: más valor, menos burocracia y una gestión profesionalizada

Sedisa plantea 22 medidas para transformar la contratación sanitaria a un modelo de valor, innovación y sostenibilidad

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Durante décadas, la gestión económica y la contratación pública en sanidad han estado marcadas por un criterio dominante: el coste. Sin embargo, este enfoque ha demostrado ser insuficiente para responder a los complejos retos que tiene el sistema nacional de salud en la actualidad. Y es que, operamos en un entorno marcado por la presión asistencial, el crecimiento sostenido del gasto, la rápida incorporación de innovación tecnológica, la necesidad de garantizar la sostenibilidad y, además, por un escenario geopolítico que introduce nuevas variables regulatorias, industriales y estratégicas. Así, en estos momentos, se encuentran en un punto de inflexión.

De este modo lo refleja el documento de conclusiones del V Foro de Direcciones de Gestión y Centrales de Compras impulsado por la Fundación de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Fundación Sedisa). El informe, que es el resultado del debate entre directivos, responsables de compras, expertos jurídicos y representantes institucionales y de la industria, dibuja una hoja de ruta ambiciosa que, más allá de ajustes técnicos, propone un cambio estructural en la manera de entender la gestión sanitaria. En concreto, recoge 22 medidas estratégicas para evolucionar desde un modelo centrado en el precio hacia otro basado en el valor, la innovación y la sostenibilidad.

«La contratación pública sanitaria no puede seguir concebida exclusivamente como un procedimiento administrativo centrado en el precio. Debe evolucionar hacia un instrumento estratégico capaz de alinear sostenibilidad económica, resultados en salud, calidad asistencial e innovación tecnológica», ha indicado Joaquín Estévez, presidente de esta organización.

El documento plantea un giro claro: la compra pública debe orientarse al valor en salud, es decir, a los resultados clínicos, la eficiencia y la experiencia del paciente, y no solo al ahorro inmediato.

Este cambio implica incorporar nuevas métricas, como resultados en salud (PROMs), impacto organizativo o retorno de la inversión, aspectos que hasta ahora han tenido un peso limitado en los procesos de contratación.

La profesionalización, el gran reto pendientes

Uno de los ejes centrales del informe es la necesidad de profesionalizar la función de compras sanitarias, un ámbito que, según los expertos, ha estado tradicionalmente infraestructurado. “La mejora de la contratación sanitaria pasa por equipos multidisciplinares formados, con integración efectiva entre perfiles clínicos, económicos, jurídicos y técnicos, apoyados en sistemas de información robustos y en el uso inteligente de los datos”, indica José Manuel Pérez Gordo, coordinador del Foro. Y añade: “Son necesarios itinerarios formativos estructurados, gestión del conocimiento y estabilidad en los equipos. Solo así podremos reducir la excesiva dependencia del precio y trabajar de forma estratégica criterios de valor, calidad, innovación y sostenibilidad”.

A su juicio, el sistema debe superar inercias basadas exclusivamente en el control presupuestario y avanzar hacia una visión de inversión en salud, donde la compra pública innovadora y los contratos basados en valor permitan mejorar resultados y liberar recursos para reinvertir en tecnologías y terapias de alto impacto.

En este sentido, y en relación con el papel estratégico de las centrales de compras, este texto señala que la centralización puede convertirse en una potente palanca de eficiencia, equidad e impulso a la innovación, siempre que se diseñe con diálogo clínico, profesionalización y una delimitación clara de qué debe centralizarse y qué debe mantenerse en el ámbito local.

Así, el documento propone varias medidas. Entre ellas, definir perfiles profesionales especializados, impulsar formación específica en contratación sanitaria, y dotar de mayor autonomía y reconocimiento a las unidades de compras.

Más flexibilidad frente a la rigidez normativa

Otro de los grandes obstáculos identificados es la rigidez del marco normativo. Según los expertos, aunque la legislación busca garantizar transparencia y equidad, en la práctica puede dificultar la incorporación de innovación o la adaptación a necesidades cambiantes. “La aplicación de la Ley de Contratos del Sector Público en un entorno asistencial dinámico exige una adaptación realista y flexible que garantice la continuidad del suministro, la incorporación de innovación y la seguridad del paciente”, aseguran.

En este sentido, el documento aboga por la necesidad de que exista mayor flexibilidad en los procedimientos de contratación, un uso de fórmulas como compra pública innovadora o acuerdos marco dinámicos y reducción de cargas burocráticas innecesarias. Resumidamente, proponen que el objetivo sea lograr un equilibrio entre control y agilidad que permita al sistema responder con rapidez a los avances tecnológicos.

«Transformar la contratación no es una opción, es una necesidad para garantizar la viabilidad futura de nuestro sistema sanitario», ha manifestado al respecto Estévez, que ha destacado también que el nuevo contexto europeo, con el refuerzo de la autonomía estratégica y la aplicación del Instrumento de Contratación Internacional (ICI), obliga a reforzar la planificación, la profesionalización y la capacidad técnica de los órganos de contratación.

La innovación deja de ser un elemento accesorio

El foro subraya que la innovación ya no puede ser un elemento accesorio, sino un eje central de la contratación sanitaria. Para conseguir consolidar la compra pública innovadora como herramienta clave para alinear contratación y objetivos clínicos, los expertos señalan una seria de elementos prioritarios. Entre ellos, sistemas dinámicos de adquisición, acuerdos marco con criterios cualitativos (incorporar criterios de innovación en los pliegos), contratos basados en resultados y evaluación rigurosa de medicamentos y tecnologías sanitarias.

Por su parte, consideran que otros elementos que permiten evolucionar son: la incorporación estratégica de biosimilares, el uso de analítica avanzada y el desarrollo de modelos de evaluación que integren calidad, resultados en salud e impacto presupuestario.

«La contratación sanitaria puede y debe transformarse en una herramienta de generación de valor para el sistema y para los pacientes«, ha proseguido Estévez, que ha concluido señalando que «integrar innovación, datos, planificación estratégica y colaboración público-privada responsable es el camino para garantizar la sostenibilidad, la equidad y la calidad que la sociedad demanda».

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