El pasado sábado 11 de abril Cap Vermell Grand Hotel, uno de los referentes del hospitality de lujo en la cuenca mediterránea, celebró su décimo aniversario con una rueda de prensa en la que su consejero delegado de Cap Vermell Grand Hotel, Toni Mir, ha reivindicado este sábado el papel de Mallorca como referente internacional del turismo de lujo durante una rueda de prensa con motivo del décimo aniversario de Cap Vermell Gran Hotel, el complejo hotelero de lujo de la costa del Llevant mallorquín.
Mir ha destacado que la apertura hace diez años de Cap Vermell Grand Hotel -que fue nominado a Mejor Resort en los recientes Forbes Travel Awards- hace diez años marcó “un antes y un después” en la oferta de alto nivel en la isla, subrayando que el proyecto ha contribuido a posicionar a Mallorca “en la vanguardia del lujo internacional”. En este sentido, ha señalado que el objetivo sigue siendo consolidar este posicionamiento y convertir el destino en un referente global.
El CEO ha puesto en valor el crecimiento y consolidación del hotel durante esta década, resaltando especialmente el papel del equipo humano. Actualmente, el complejo cuenta con unos 250 empleados de más de 20 nacionalidades, y ha querido destacar la fidelidad de la plantilla, con un homenaje reciente a 35 trabajadores con más de diez años en la empresa. “El lujo no es solo el entorno físico, sino las personas que lo hacen posible”, ha afirmado.
Durante su intervención, Mir ha subrayado la evolución del concepto de lujo en los últimos años, pasando de un modelo basado en la ostentación a otro centrado en la experiencia personalizada. Según ha explicado, el cliente actual busca propuestas “a medida”, con un mayor componente emocional, cultural y de conexión con el entorno local. En este contexto, ha destacado la figura del “anfitrión” como clave para anticipar necesidades y mejorar la experiencia del huésped.
El directivo también ha analizado los cambios en el comportamiento del cliente tras la pandemia, con un aumento de las reservas de última hora y una mayor dificultad para prever la demanda. “Hoy en día, incluso el mismo día de llegada puede considerarse ‘last minute’”, ha señalado. “Solo el 27% de nuestros clientes hace la reserva a más de 90 días vista”.
En cuanto a previsiones, Mir ha indicado que el hotel espera mejorar sus niveles de ocupación en 2026 respecto al año anterior, con incrementos moderados en temporada media y alta (60 % en mayo y junio, un incremento del 5 % con respecto al mismo periodo de 2025), 65 % en temporada alta (+2 %) y 55% durante septiembre y octubre (+6%). No obstante, ha insistido en que el objetivo no es maximizar la ocupación, sino mantener altos estándares de servicio. En paralelo, ha apuntado a un incremento del precio medio por habitación, que en temporada alta se sitúa en torno a los 700 euros por noche.
Por mercados, Alemania y Reino Unido se mantienen como principales emisores de clientes, seguidos por Corea del Sur, Estados Unidos y el mercado nacional, cuya recuperación ha sido valorada de forma positiva.
Una propuesta gastronómica renovada
En el ámbito gastronómico, Mir ha destacado el papel del restaurante Voro, galardonado con dos estrellas Michelin, como uno de los principales atractivos internacionales del resort y que arranca su octava temporada con un único menú de 28 pases y más de 240 elaboraciones. El objetivo, ha reconocido Mir, es alcanzar la tercera estrella “como consecuencia natural de la búsqueda de la excelencia”.
Además, el resto de la oferta gastronómica del complejo evoluciona, con la nueva carta de Bravo (que propone la esencia de la cocina española, reinterpretando recetas españolas), que sustituye al antiguo Tapas, Por su parte, el antiguo Balearic evoluciona hacia Villa Sofia, un espacio donde la cocina mediterránea adopta a la pasta como hilo conductor. Aquí, la propuesta combina técnica italiana y producto mallorquín.
Asimismo, el CEO recordó que el complejo ha sido distinguido con el Premio Versalles de la UNESCO como uno de los hoteles más bellos del mundo, un reconocimiento que, según ha afirmado, supone “una responsabilidad de legado para las futuras generaciones”.
Por otro lado, Mir advirtió de los desafíos a corto plazo para el sector, como el encarecimiento de los costes energéticos, las tensiones en el transporte aéreo o el impacto de factores geopolíticos en el turismo internacional. A pesar de ello, ha defendido la resiliencia del segmento del lujo, si bien ha insistido en la necesidad de apostar por el valor añadido frente a la competencia basada en precios.
Finalmente, Mir ha reiterado su compromiso con el desarrollo de un modelo turístico sostenible y de calidad en Mallorca, apostando por compartir buenas prácticas y elevar el nivel del destino. “Tenemos margen de mejora, pero la ambición de ser un referente mundial sigue intacta”, ha concluido.

