“Durante más de una década, creímos comprender los altibajos del mercado del café, pero llegó 2025 y lo cambió todo”. Sylwia Padiasek, cofundadora de OCAFI, ha sido una de las ponentes estrella del Coffee Fest de Nueva York, uno de esos eventos en los que parece que no pasa nada, pero de repente atraviesa toda la corriente del cambio global. Su relato sobre lo sucedido el último año es epopéyico.
Los futuros del café Arábica y el Robusta alcanzaron niveles nunca vistos, todos los costes de producción se dispararon. Brasil sufrió una sequía descomunal y, en Vietnam, principal productor de Robusta, a la escasez de lluvias le siguieron semanas de inundaciones y corrimientos de tierra. Para acabar de dinamitarlo todo, los aranceles de Trump: un 10% al café mundial, primero, y otro 40% al brasileño, poco después.
Tras repasar las vicisitudes de este último año inconcebible y, en cierto modo, dramático para el sector, la conclusión de Padiasek es que la mejor herramienta para el mundo cambiante en el que nos adentramos es la integración vertical. No en el sentido de unificar todos los procesos en una sola compañía, sino en el de “una mayor transparencia, mejores datos y alianzas más sólidas” entre todos los actores.
En la Conferencia Global de Salud HIMMS que acaba de celebrarse en Las Vegas, Jon McNeill, director ejecutivo de DVx Ventures, expresidente de Tesla y exdirector de operaciones de Lyft, ha desvelado su innovador «algoritmo para el éxito». Tampoco habla estrictamente de incorporar tecnologías, sino de tomar las decisiones adecuadas.
La eliminación de todos los pasos posibles de un proceso es, por ejemplo, uno de los puntos clave de ese algoritmo. Hay que desafiar la idea de que sólo se pueden conseguir dos de los objetivos del «bueno, rápido o barato”, dice en otro punto. Lograr los tres es posible: el fabricante de ropa deportiva Lululemon redujo su ciclo de diseño a producción de 60 semanas a seis para los Juegos Olímpicos optimizando sus flujos de trabajo.
McNeill sostiene también que hay que tener en cuenta la experiencia completa del cliente, no solo el producto principal. Es uno de los “ingredientes secretos del éxito” de su algoritmo. Tesla se dio cuenta de que la infraestructura de carga forma parte de la experiencia del vehículo eléctrico, a diferencia de los fabricantes de automóviles tradicionales que se centraban únicamente en el coche.
En esta era de distanciamiento, tecnológica, belicista, con el superciclo de la IA desplomándose sobre nuestras cabezas como un cielo de silicio, algunos grandes eventos parecen haber decidido apostar por una vuelta a las esencias contraculturales de los años 60 del pasado siglo. Eso sí, con papers científicos en el visado y formato reel en 9:16.
Hay más de ocho millones de especies en nuestro planeta, pero hasta ahora solo hemos comprendido el lenguaje de una, acaba de sostener Aza Raskin, cofundador del Earth Species Project, en el muy influyente escenario principal del certamen SXSW de Austin. La IA podría ayudarnos a descifrar los lenguajes de otras especies, proclama.

Qué nos dirán “la naturaleza y los ecosistemas que existen desde hace 85 veces más tiempo que nuestra especie” cuando seamos capaces de entender su mensaje, se pregunta Raskin. La IA puede “ampliar el abanico de posibilidades del mundo académico, abriendo así las puertas de la percepción», hasta el punto de que «todo lo que se pueda traducir, se traducirá», afirma.
Los cuervos poseen un vasto vocabulario dominado por «llamadas silenciosas», los chimpancés disfrutan haciendo trucos de magia, los delfines comprenden el concepto de innovación. Una enredadera sudamericana, en fin, imita la apariencia de otras plantas, incluidas las artificiales, lo que ha llevado a los biólogos a plantear que debe de tener «ojos» para percibir su entorno. Raskin invita a usar todo eso como fuente de sabiduría.
La ensayista Kasley Killam ha hablado en SXSW 2026 del fenómeno de la “salud social”. Las personas con vínculos sólidos con sus semejantes podrían ver aumentadas en un 53% la probabilidad de vivir más tiempo. Pero las personas se tocan cada vez menos. A nivel global, una de cada seis personas se siente sola y cerca del 8% afirma no tener amigos. Las búsquedas en Google de términos como “cómo hacer amigos” o “eventos sociales” están en niveles récord.
Se habla ya de 2026 como “el año analógico”, porque la hiperconectividad digital no logra compensar esa falta. Mark Zuckerberg, fundador de Meta, acaba de informarnos de que, según el algoritmo de las redes sociales, preferimos contenidos creados por desconocidos o por sistemas artificiales, antes que interactuar en ellas con la gente que queremos. El 49% de la Generación Z tiene ya una relación significativa con la IA y el 37% cree que podría enamorarse de ella.
Durante la presentación de Disclosure Day, su nueva película, Steven Spielberg ha hollado en SXSW otro tópico contracultural: los extraterrestres. “No tengo ninguna información privilegiada, no sé nada más que ustedes, pero tengo la sospecha de que no estamos solos en la Tierra”. No está a favor de la IA “si reemplaza a un individuo creativo” y si tuviera que mostrarle una de sus películas a extraterrestres, “elegiría E.T.”.
Próximamente, los usuarios podrán revisar y modificar su Perfil de Gusto en Spotify, según anunció su Co-CEO, Gustav Söderström, también en SXSW. “El gusto no es un hecho. Es una opción”, dice. Spotify está haciendo el viaje de vuelta al mundo analógico, se atreve incluso con la venta de libros físicos.
Greg Greenberg, director creativo ejecutivo de TBWA Media Arts Lab, la agencia exclusiva de Apple, anima a los asistentes al evento de Austin a creer en la humanidad, “en nuestros gustos personales, en nuestros instintos, en nuestras emociones”. Apela “a seguir los instintos, a ensuciarse las manos y a confiar en el corazón».
El éxtasis contracultural en el SXSW ha llegado incluso a dedicar una sesión a la iboga, una antigua medicina africana que contiene el psicodélico más potente del planeta: la ibogaína. Su uso está prohibido en muchos países y puede ser extremadamente peligroso, pero muchos veteranos militares estadounidenses están yendo a México a tratar sus adicciones con ibogaína. “Podría ser la molécula más sofisticada del planeta”, dicen los organizadores del SXSW.
¡Quién da más en este momento de rebeldía! Matthew Prince,cofundador y CEO de Cloudflare, ha proporcionado en el SXSW información actualizada sobre el colapso del modelo económico que ha financiado internet durante tres décadas. Probablemente, hoy Jim Morrison sería asesor de un neobanco noruego interesado en comprender el modelo de suscripción, como me contó Juan Carlos Velten, cofundador de Innovation Lab. Vamos en busca de lo esencial, pero hemos borrado las huellas del camino.

