Sarah Pidgeon (Detroit, Michigan, Estados Unidos, 29 años) es una de las actrices del momento. No está nominada a un Oscar, pero ha conseguido que se hable de ella más que de cualquier otro actor. Lleva en el centro de las conversaciones desde el 12 de febrero, que se estrenó el primer capítulo de ‘Love Story‘. El éxito de la serie se traduce en grandes logros para los protagonistas. Además de la historia entre John John Kennedy y Carolyn Bessette, junto con los outfits de ella, se habla de los actores, Sarah Pidgeon y Paul Anthony Kelly. Con tan solo un papel, se han disparado sus carreras profesionales.
Nació el 7 de julio en 1996 en Detroit, Michigan y se formó en la Interlochen Arts Academy y se graduó en 2018 con un título en Drama en Carnegie Mellon University. Estudió arte dramático pero creció alejada de los focos de Hollywood y su estilo de vida. Sus padres, Jim y Julie vienen de un entorno de clase media. Tiene una hermana mayor, Julia, que se casó y vivió unos años en Nueva York, antes de mudarse a Dubái.
Su primera vez en la pantalla fue con la serie One Dollar en 2018, pero entró en Broadway con la obra Stereophonic, lo que la llevó a una nominación al Tony a Mejor Actriz de Reparto en 2024. Sus inicios teatrales junto con su rostro desconocido por la industria le valieron el papel de Carolyn Bessette-Kennedy en la serie de Ryan Murphy. Además, encarna la elegancia que necesitaba.
A principios de 2025 estaba terminando de grabar una versión de miedo de Sé lo que hicisteis el último verano cuando recibió una oferta para la audición de la serie de los Kennedy.
Su forma de actuar
Su forma de actuar es uy característica, combina una intensidad emocional con la capacidad de explorar personajes complejos, sin que sea demasiado evidente. Entre los que ha destacado, su interpretación de Carolyn Bessette, todo un icono de moda que ha tenido que conocer al detalle. Un proceso que ha sido complicado para la actriz, pero del que ha obtenido muy buenos resultados. Ha tenido que conocer todos los detalles de una persona que no concedía entrevistas como hacía Carolyn. Ha llegado a ver como era ella a través de la moda, los peinados, la estética tan minimalista que lucía y su forma de actuar en los vídeos y robados que hay de ella. A pesar de tener menos información de la que le gustaría para poder conocerla, la representación ha sido excelente.
Su gran reto no era parecerse a ella, sino encarnar el aura de misterio tanto caracterizaba a Carolyn, fue un icono absoluto sin casi hablar en público. Además de conseguir actuar como ella, cambió físicamente. Sarah era morena al recibir la oferta, pero cambió su color de pelo hasta conseguir el mismo que Carolyn Bessette. No fue una tarea sencilla, pues la colorista ha comentado que trabajó varios matices hasta lograr el rubio mantequilla característico de la publicista. Tal ha sido el éxito, que se ha comparado directamente con el pelo de Bessette.
Con tan solo este papel, la actriz ha ganado reconocimiento y subido un escalón en la industria. Reflejado en que hasta las marcas de lujo han comenzado a interesarse por ella. Chanel la invitó a su desfile Métiers d’Art en Nueva York. Además, acaba de realizar su primera colaboración con la primera marca de belleza, The Rhode, la marca cosmética de Hailey Bieber, que promueve un look effortless, con poco maquillaje y sutil. Por eso, es la imagen perfecta para la marca.
Todo puede parecer casualidad, pero no hay nada de ello detrás de esta personalidad, al contrario, está pensado meticulosamente. La actriz trabaja con la estilista Emma Jade Morrison para construir el personaje en la vida real. Así, asiste a las alfombras y eventos de la serie sin salir de su figura, utilizando piezas que encajen con el estilo del lujo silencioso. Continuar con la estética de la película fuera de ella, lejos de ser un reto, se ha normalizado para la actriz ya que su estilo se caracteriza por el minimalismo elegante de los años noventa, el romanticismo vintage y la energía downtown de Nueva York.
Una actriz que ha saltado al estrellato con un solo papel. Ha representado a la icónica Carolyn Bessette, que ha llevado a fijarse en la actriz, que se ha convertido en icónica. A pesar de estar en muchas portadas, noticias y conversaciones, ha conseguido mantener su vida privada en el anonimato y no se conocen parejas, ni muchos detalles de su vida.
