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Margot Robbie en la promoción de ‘Cumbres Borrascosas’: desde el collar de Elizabeth Taylor hasta sus estilismos más destacados

Looks góticos, obsesivos e icónicos. Así nos presenta la actriz a su personaje, entre un diamante de 8,8 millones de dólares y vestidos de alta costura.

Getty Images

Apenas quedan dos semanas para que se pare el corazón y las respiraciones de todas las salas de cine con el estreno de la asfixiante y sentida Cumbres borrascosas. Hasta el 13 de febrero nos toca mordernos los labios y esperar a volver a disfrutar de una de las historias de amor jamás contadas. Mientras tanto, los fanáticos expectantes nos saciamos con otra historia de amor, la de Margot Robbie (Dalby, Australia, 35 años) y sus estilismos en la promoción de la adaptación de la directora Emerald Fennell. A este idilio estilístico se le denomina method dressing y es suficiente para comenzar a alzar pasiones y expectaciones.

De la mano de su estilista Andrew Mukamal, la actriz ha convertido estos eventos publicitarios en una narrativa estética coherente con el tono oscuro, gótico y obsesivo de la novela de Emily Brontë. Lejos de reproducir vestuarios de época de forma literal, Robbie interpreta visualmente a Catherine Earnshaw a través de la moda, dejando claro que todos los sentidos son necesarios para creer y vivir una historia de tal altura.

El corazón de diamantes

Sin embargo, la última hazaña de Mukamal se merece ocupar un hueco amplio y especial en este tributo emocional y estético. En el estreno en Los Ángeles, el concepto borrascoso de este amor tomó forma con un vestido de alta costura de Schiaparelli, realizado a medida a partir de un diseño de la colección primavera-verano 2026. El modelo combinaba un corpiño nude palabra de honor decorado con encaje de aire victoriano y una falda escultórica en forma de flor invertida, degradada del negro ónix al rojo escarlata. No obstante, el drama que ya en sí portaba únicamente el vestido, fue ensalzada aún más alto a partir de su accesorio estrella, el legendario diamante Taj Mahal, montado en un collar de Cartier que perteneció a Elizabeth Taylor.

La historia de esta joya se remonta a 1627, cuando el colgante en forma de corazón fue regalado por el emperador mogol Shah Jahangir a su esposa Nur Jahan. Más tarde pasó a su hijo, Shah Jahan, quien se lo entregó a su amada esposa Mumtaz Mahal. Tras la muerte prematura de esta, el emperador mandó construir el Taj Mahal como homenaje eterno, dando nombre al diamante. Siglos después, la pieza fue adquirida por Cartier, que sustituyó el cordón de seda original por una elaborada cadena de oro, rubíes y diamantes.

En 1972, el collar entró en la historia del cine cuando Richard Burton lo compró en secreto para regalárselo a Elizabeth Taylor por su 40 cumpleaños. El gesto consolidó el estatus de la joya como símbolo de uno de los romances más intensos y turbulentos de Hollywood. Tras la muerte de la actriz, la pieza fue subastada en 2011 por 8,8 millones de dólares, batiendo récords y alimentando su aura legendaria. Al lucirla, el estilista de Robbie no solo rendía homenaje al Old Hollywood, sino que establecía un paralelismo entre grandes historias de amor obsesivas, tanto reales como ficticias.

Otras joyas en el armario

Cabe destacar que Andrew Mukamal llevaba más de un año planeando dicho burro de estilismos, ya que pretendía que cruzaran fronteras y montañas. En efecto, así ha sido. Otro de los looks más aplaudidos de la gira promocional ha sido el vestido de encaje diseñado por Sean McGirr para Alexander McQueen. De manga larga acampanada y falda asimétrica, el diseño juega con transparencias y delicados encajes para capturar a la perfección el romanticismo gótico del personaje de Catherine Earnshaw. Margot Robbie completó el look con ondas marcadas, claramente evocadoras del imaginario victoriano, y unas gafas que actualizaban el conjunto, proyectando al personaje hacia una lectura plenamente contemporánea.

Otro de los favoritos fue el vestido beige de Victoria Beckham adornado con plumas, una elección que demuestra que, cuando el diseño es potente, no necesita artificios. Robbie apostó por una silueta depurada y dejó todo el protagonismo al detalle decorativo, combinándolo únicamente con unos tacones en rosa palo y prescindiendo por completo de joyas. El resultado fue un estilismo elegante y seguro, que equilibraba sofisticación y sencillez con total naturalidad.

Pero siempre tiene que haber una oveja negra -en este caso roja- en la familia. El estilismo más controversial ha llevado el nombre de Dilara Findikoglu grabado. Consistió en un mini vestido encorsetado elaborado en una piel que imita a la de una serpiente y lleno de detalles que reflejan a la perfección vanguardista del aura gótica del personaje. Además, su mezcla de texturas simbolizan la lucha entre la incontrolable pasión y violencia emocional contra la vulnerable razón, algo muy presente en la historia de Catherine y Heathcliff.

Una vez más -la primera fue durante la promoción de la película Barbie de Greta Gerwig-, Robbie nos demuestra que también es posible contar una historia sin hacer falta un guion, luces, cámara o acción. Solo un estilista que se haya leído el libro de la película que interpretas, además de varias joyas icónicas escondidas bajo la manga.


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