En España, hablar de belleza es hablar también de economía, innovación y empleo. Lejos de ser un sector accesorio, la industria del cuidado personal se ha consolidado como uno de los pilares del crecimiento nacional. En 2024, aportó cerca de 19.000 millones de euros al PIB y generó más de 300.000 puestos de trabajo, según datos de Stanpa. En este contexto, L’Oréal España no solo lidera el mercado, sino que representa un modelo de cómo una compañía global puede integrarse profundamente en la economía local.
“Llevamos 75 años en el país y hoy seguimos creciendo gracias a la innovación, la sostenibilidad y el compromiso social”, explica Miguel Giménez de Castro, director de Corporate Affairs & Engagement de L’Oréal en España y Portugal. La filial española cuenta con 2.828 empleados directos y una red de más de 50.000 puestos de trabajo apoyados en toda su cadena de valor. Solo su fábrica de Burgos, una de las más avanzadas del grupo, emplea a más de 600 personas –generando más de 1.100 empleos indirectos en Castilla y León– y produce unos 330 millones de unidades al año, de las cuales el 92% se exporta a más de cincuenta países.

Pero la aportación de L’Oréal trasciende la dimensión industrial. En palabras de Giménez de Castro, “la belleza tiene un impacto transformador: genera oportunidades, impulsa la igualdad y crea valor compartido”. Un ejemplo es el programa Embellece tu futuro, que ha formado ya a más de 600 personas en riesgo de exclusión social para su inserción en el sector, o la Escuela de Excelencia Industrial en Burgos, certificada como centro de Formación Profesional, con una tasa de empleo del 70% entre sus graduados.
Una belleza sostenible
La sostenibilidad es otro de los pilares del grupo. Bajo el paraguas del programa global L’Oréal for the Future, la compañía trabaja con objetivos medibles, como reducir en un 50% el uso de plástico virgen y garantizar que el 50% de los materiales de sus envases provenga de fuentes recicladas o biológicas para 2030. En este terreno, la fábrica de Burgos es ya un referente: funciona con energía 100% renovable y fue la primera del grupo en alcanzar la certificación Waterloop, que permite reciclar el 100% del agua utilizada en los procesos industriales.
“En España contamos con una red de talento científico y técnico excepcional, que nos permite avanzar hacia una belleza más sostenible”, apunta Giménez de Castro. Esa visión también se extiende a la innovación abierta: el grupo participa en el proyecto Patio Campus, una iniciativa pionera que conecta grandes corporaciones y startups para acelerar soluciones en sostenibilidad y economía circular. La apuesta por la equidad completa el círculo y programas como For Women in Science, desarrollado junto a la UNESCO, han reconocido a más de 4.100 científicas –92 españolas–.
“Nuestra responsabilidad es hacer que la belleza sea un vector de progreso para todos”, concluye el directivo. Con un porfolio que abarca 31 marcas –de L’Oréal Paris, Maybelline y Garnier a Kérastase, Lancôme o La Roche-Posay–, L’Oréal reafirma su compromiso con una belleza diversa, innovadora y accesible para todos y demuestra que el futuro de la belleza no se mide solo en cifras, sino en impacto. Económico, social y humano.
