Como todos los años, también 2026 brindará ocasiones a las casas relojeras más longevas para chocar las copas de champán. Siempre hay un aniversario que festejar, y entre los más sonados de los próximos meses estará el centenario de la caja Oyster de Rolex. Aunque lo que se va a celebrar, más que un modelo concreto (que también), es un concepto: la fiabilidad de un reloj mecánico de pulsera. Porque eso fue lo que aportó el Oyster cuando nació, en 1926.
A principios del siglo XX, Hans Wilsdorf, fundador de Rolex, ya había demostrado que los relojes de pulsera, considerados como un mero adorno femenino, podían ser tan precisos como los de bolsillo, que eran los habituales en la época. En 1910, uno de sus ejemplares para la muñeca obtuvo una distinción de precisión por parte de un organismo oficial de control de la marcha de los relojes en Suiza. El siguiente paso fue crear una caja cuya hermeticidad garantizara los movimientos de precisión frente a los estragos del polvo, la transpiración y el agua.

Y entonces inventó el Oyster, el primer reloj de pulsera hermético. El propósito de Wilsdorf fue que no hiciera falta quitarse el reloj para lavarse las manos o bañarse, por ejemplo. Para ello, patentó un sistema de bisel, fondo y corona enroscados, con lo que el movimiento que daba vida al reloj quedaba resguardado. Solo faltaba darle un nombre, y el elegido fue Oyster (ostra en inglés). “A semejanza de una ostra, puede vivir en el agua por un tiempo ilimitado sin sufrir ningún daño en su organismo”, dijo.
Aún faltaba un logro para redondear la pieza: que no fuera necesario desenroscar la hermética corona para darle cuerda, con el fin de evitar que se colara el polvo y la humedad por ahí. Pues bien, en 1931, Rolex desarrolló un mecanismo de cuerda automática con rotor libre, denominado Perpetual, que permitía insuflar energía al reloj con el meneo de la muñeca. Adiós a las cargas manuales. Bienvenido, Oyster Perpetual.
La primera ‘influencer’
Un año después del primer invento, en 1927, la nadadora profesional Mercedes Gleitze, la primera mujer británica en cruzar a nado el Canal de la Mancha, empleó un Oyster en su hazaña. El reloj terminó funcionando tras más de 10 horas en el agua helada, y en Rolex entendieron el alcance de ese momento publicando un anuncio a toda página en el Daily Mail, que rezaba así: «el reloj maravilla que desafía los elementos». Con ello consolidó la reputación de la compañía. ¿Fue Gleitze la primera influencer relojera? No existían las redes sociales, pero, seguramente, lo fue, y se erigió como la primera embajadora de Rolex. Con ella se inventó también el patrocinio deportivo moderno.

Además de las aportaciones técnicas del Oyster, Wilsdorf y su equipo dieron con una estética que atrajo a la clientela, y que ha ido variando con los años en función de los cambios mecánicos implementados en el reloj. En sus inicios, su bisel era estriado para poder atornillarlo con una herramienta específica, mientras que hoy es abombado. Cuando Rolex introdujo el citado rotor Perpetual, en 1931, la caja tuvo que adaptarse: los primeros automáticos de la casa ganaron un fondo abombado para alojar el sistema de carga, de ahí su apodo Bubbleback (burbuja). También la corona se ha ido refinando. En 1953, apareció el sistema Twinlock (doble junta), y en 1970 el Triplock (tres zonas de estanqueidad), ligado a necesidades profesionales, especialmente el buceo.

Para muchos aficionados, el Oyster Perpetual actual, que se deriva del Oyster primigenio, es la perfección hecha reloj, uno de los modelos más versátiles que ha salido nunca de una fábrica de relojes. Atemporal, resulta elegante sin pecar de fino en exceso. Y ejerce de puerta de entrada a la codiciada familia Rolex. Elemental, con solo tres agujas que indican las horas, los minutos y los segundos, suma hoy 41 versiones, las más asequibles del catálogo de la marca de la corona. Lo más barato que encontrarás en su web es un Oyster Perpetual de acero de 28 mm de diámetro por 6.000 euros.
Seguramente también haya que achacar a causas sentimentales parte de su éxito, pues todo comenzó con él. Si Rolex es lo que es hoy (el líder absoluto, captando el 32% del valor total del mercado relojero suizo en 2024, según el banco de inversión Morgan Stanley y la consultora suiza LuxeConsult) es gracias al Oyster Perpetual.
Así es el Oyster Perpetual hoy
Si observamos a la familia Oyster Perpetual presente bajo la lupa, vemos un diseño que es una síntesis de ingeniería y proporción. Todos los modelos se fabrican con Oystersteel, una aleación de acero específica de Rolex, con la carrura monobloque, el fondo y la corona (con sistema Twinlock) enroscados, el cristal de zafiro y el bisel abombado. Las agujas y los índices están recubiertos de material luminiscente, que mejora la legibilidad cuando hay poca luz. El brazalete es el Oyster de tres filas de eslabones, concebido originalmente a finales de los 30 y hoy convertido en el uniforme de la colección. Y el movimiento, desde el año 2000, es el 3230 automático para las versiones de 36 y 41 mm de diámetro; el Calibre 2232 para el resto (28, 31 y 34 mm).
Y luego está el color de la esfera, realizada por capas (seis capas de laca sobre base de latón), con el barnizado y pulido final antes de imprimir textos y remachar índices. En 2020, el Oyster Perpetual alcanzó nuevas cotas de seducción con una propuesta de diales lacados coloridos y alegres (en rojo coral, azul turquesa…), algunos de los cuales pasaron a integrar la colección permanente de la enseña, como el rosa candy y el turquesa. Abajo tienes los colores que puedes encontrar, si bien depende del diámetro elegido. Solo los de 36 mm abarcan todos los tonos desplegados. Si Rolex decide ampliarlos este año con motivo del centenario de la caja Oyster, lo sabremos el próximo abril, cuando la compañía anuncie las novedades para 2026.

Más detalles
OYSTER PERPETUAL 36 MM









- Movimiento: automático; Calibre 2232 para los Oyster Perpetual de 28, 31 y 34 mm, y Calibre 3230 para el resto; 55 h y 70 h de reserva de marcha aprox., respectivamente
- Funciones: horas, minutos y segundos
- Caja: acero; 28, 31, 34, 36 y 41 mm de diámetro; fondo opaco; hermeticidad: 100 m
- Esfera: rosa candy, beis, turquesa, verde, lavanda, pistacho, negro, plateado o azul; índices y agujas de horas y minutos con material luminiscente
- Correa: brazalete de acero Oyster con cierre desplegable con sistema de extensión de 5 mm
- Precio: entre 6.000 y 6.900 €
