La inestabilidad geopolítica, con la guerra de Irán sumando un nuevo foco al ya existente en Ucrania, ha sido un factor decisivo a lo largo de todo el año en la evolución de los flujos del turismo mundial. La búsqueda de destinos seguros y alejados de la zona en conflicto ha sido una tendencia evidente en las reservas desde la primavera pasada. Asimismo, el encarecimiento del combustible derivado de la crisis energética que desató el conflicto ha sido otro motivo de peso en las decisiones de los consumidores, penalizando las conexiones de largo radio o afectando sensiblemente a las decisiones de los viajeros, especialmente en mercados emisores con una economía igualmente afectada por el conflicto y otros motivos. La temporada otoño/invierno que arranca ahora no va a poder escapar de estos condicionantes y del influjo que ejerce el contexto geopolítico global, aunque, por otro lado, la industria turística está mostrando cada vez más resiliencia y capacidad operativa a pesar de –y en cierto medida forzada por– el continuo encadenamiento de crisis de toda índole, sean bélicas, sanitarias o socioeconómicas.
Turespaña acaba de publicar los estudios de tendencias de mercado para la temporada baja, dibujando escenarios con lógicas variaciones entre los principales caladeros de los destinos españoles, aunque no tan acusadas como cabría esperar. El balance global es de un optimismo prudente (un mantra ya en las valoraciones habituales del sector, por otro lado) y pendiente siempre de la evolución del conflicto en Oriente Próximo. Las aerolíneas anunciaban hace tan solo unos días que se han programado 145,6 millones de asientos para la temporada de invierno en España, lo cual representa un incremento del 5,5% con respecto al mismo periodo del año anterior. En el caso de Baleares, el aumento de plazas es del 4,4%, lo que permite alcanzar los 10,37 millones de pasajeros. Estas son las perspectivas de comportamiento de los principales mercados emisores de cara a los próximos meses.
Alemania, retracción en las islas y subida en la península
La economía alemana no acaba de recuperar la salud robusta de la que presumía no hace tanto. El ritmo de recuperación es bastante débil, con el desempleo y la inflación atenazando las posibilidades de crecimiento de las familias. La confianza del consumidor, asimismo, alcanza mínimos históricos. Con todo, el gasto de los turistas alemanes en España alcanzó entre enero y agosto de 2026 los 11.214 millones de euros, un 4,4% más que en el mismo periodo del año anterior.
Se trata de un cliente con un peso específico decisivo, pero con un comportamiento difícil de leer. Así lo reflejan las desiguales expectativas para este invierno: los destinos españoles registran la caída más acusada en cuanto a consideración, a pesar de que conservan la segunda posición en este apartado y mantienen estable su índice de satisfacción. Por otro lado, esta temporada baja arranca con 6,9 millones de asientos programados hacia destinos españoles, una de las pocas cifras que crecen —un 2,2% más que el invierno anterior—, en contraste con los descensos de Italia, Grecia y Francia.
La cuota de captación de viajeros también crece y se sitúa en poco más del 31%. Es decir, casi uno de cada tres. No es un dato que convenga desestimar y lo más probable es que obedezca a los efectos del conflicto en Oriente Próximo. La inestabilidad en el Mediterráneo occidental se suma a las tensiones en el sector aéreo alemán, lo que impele a los previsores turistas teutones a inclinarse por opciones que transmitan mayor seguridad. Más disparidades en los indicadores: los archipiélagos canario y balear —este último, principal destino de invierno para la turoperación alemana— se mueven en torno a una ligera retracción, mientras que los destinos peninsulares mejoran las cifras del año pasado en estas mismas fechas.
Visitantes acumulados de enero a agosto: 8,2 millones.
Reino Unido, el auge de las ‘staycations’
La pérdida de poder adquisitivo es el principal factor que hay que tener en cuenta: la libra esterlina siempre se tambalea en los contextos de tensión geopolítica y la crisis de Irán no ha propuesto excepción alguna. A pesar de un inicio de año optimista, la evolución de 2026 ha afianzado lo que los analistas catalogan como un cambio de comportamiento del turista británico, con una tendencia cada vez más evidente a reducir las estancias, decantarse por destinos más baratos o viajar en shoulder season.
Una consecuencia directa de ello es el crecimiento de las vacaciones en el propio país. «Las staycations (vacaciones domésticas) crecieron por las extraordinarias circunstancias de estos últimos años y por las campañas de estímulo del Gobierno británico». La demanda de este tipo de viajes también se ve reforzada por la coyuntura económica y la inseguridad derivada del conflicto en Oriente Próximo.
Con todo, España se sigue manteniendo como destino preferencial entre los británicos —con el triple de capacidad aérea programada que Italia o Francia—, pese a las sempiternas advertencias de operadores como Jet2 sobre la pujanza de destinos más económicos, como Grecia, Egipto o Turquía. De nuevo, los conflictos geopolíticos juegan en favor del otro extremo del Mediterráneo. Aun así, ni Jet2 ni otros operadores como TUI renuncian a mantener su apuesta por Grecia y Turquía.
Pese a la incertidumbre global, las perspectivas son razonablemente optimistas. Plataformas como Skyscanner muestran ese mayor interés por España para las temporadas de invierno y verano, como un destino cómodo, cercano y seguro. Valores habitualmente recompensados por un mercado muy sensible a los cambios de viento.
Visitantes acumulados de enero a agosto: 13,9 millones.
Francia, la tensión social y económica frena los viajes
Francia completa el triunvirato de mercados emisores clave para España, ubicándose entre Reino Unido y Alemania. En cualquier caso, el actual clima de crispación en el que vive inmerso el país condiciona bastante las previsiones para la temporada de otoño-invierno. Según Atout France (el ente público-privado responsable de la promoción turística doméstica e internacional), precisamente a causa del aumento de la inestabilidad social y económica, los franceses buscarían apostar sobre seguro: mejores precios, presupuestos más ajustados, estancias más cortas y destinos más próximos y con garantías de seguridad. Las reservas, además, se harán con menor antelación. De hecho, ya se está observando un considerable incremento de las reservas de última hora.
Asimismo, el encarecimiento del combustible ha llevado a un aumento de los viajes en tren en detrimento del coche, el medio tradicionalmente preferido para sus desplazamientos, especialmente los domésticos y los que tienen como destino países vecinos, como España. Por otro lado, el verano pasado ya mostró signos de retracción en las estancias hoteleras, perjudicadas por el auge de las estancias en casas de amigos y familiares (aunque es obligado recordar que este apartado suele enmascarar gran parte de la oferta de alojamiento turístico ilegal).
La coyuntura, con todas las variables en consideración, perjudica menos a España que a otros destinos. «Desde hace décadas, nuestro país es el primer destino internacional en el mercado francés por proximidad y facilidad de acceso, así como por la seguridad, conectividad, relación calidad/precio y variedad de productos y actividades», concluye el informe de Turespaña, no sin advertir, no obstante, de que conviene mantener la prudencia ante un mercado especialmente tensionado. El veredicto final es moderadamente optimista, sobre todo en lo que respecta a las posibilidades de escapadas urbanas, deportivas, culturales o gastronómicas.
Visitantes acumulados de enero a agosto: 9,3 millones.
Italia, demanda sólida con Baleares al frente de destinos
La demanda italiana continúa activa, aunque revestida de prudencia, la tónica habitual en el contexto actual. Ipsos Future4Tourism indicaba en septiembre que el 61% de los italianos preveía viajar de octubre a diciembre, tres puntos menos que el año pasado. No es una variación significativa y, de todos modos, los destinos europeos siguen ganando adeptos, con España en primera posición. Baleares lidera la demanda junto a la Comunidad Valenciana y Madrid, una terna que refleja un interés diversificado en cuanto al perfil de oferta turística.
Por otra parte, el gasto de los italianos está protagonizando una de las curvas ascendentes más significativas este año, mientras que España continúa en primera posición entre sus preferencias en cuanto a consideración, intención de viaje y satisfacción, según las encuestas del sector. El aumento de la conectividad es otro factor clave: las conexiones aéreas programadas para la temporada de invierno aumentan hasta un 20%, incluidas algunas rutas nuevas.
En conclusión, la demanda es sólida y la atracción ejercida por los destinos españoles sigue siendo innegable, aunque los factores económicos siguen siendo el condicionante clave. Las dificultades monetarias son el principal impedimento para viajar para los italianos, subraya Ipsos, por lo que la evolución de la crisis energética desatada con la guerra de Irán va a seguir determinando el comportamiento de la demanda en los próximos meses. «En conjunto, las perspectivas para España son favorables, aunque condicionadas por la evolución económica, energética y geopolítica».
Visitantes acumulados de enero a agosto: 4,4 millones.
Países Nórdicos, optimismo con asteriscos
Las estadísticas acostumbran a agrupar a Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia en un mismo apartado por varios motivos: la cercanía geográfica, las semejanzas e incluso la homogeneidad de sus lenguas (idioma finlandés aparte) y culturas, la actividad compartida de aerolíneas y turoperadores… Pero, sobre todo, porque se trata de mercados cuya demanda acostumbra a moverse en bloque. La regla se mantiene para la próxima temporada baja, aunque con los matices de rigor.
Así, los cuatro mercados nórdicos presentan perspectivas mayoritariamente favorables para los destinos españoles de cara a la temporada baja, aunque con diferencias en la evolución de la demanda. Suecia apunta a un crecimiento, Dinamarca mantiene una predisposición moderadamente positiva y Finlandia conserva su interés por el Mediterráneo pese a la incertidumbre económica. Noruega ofrece un escenario más ambiguo, con un aumento de las búsquedas de vuelos que todavía no termina de trasladarse a las reservas.
En el caso de este último mercado, los destinos competidores reflejan muy buenas perspectivas con respecto a años anteriores, por lo que resultará clave asegurar una buena conectividad y mantener precios competitivos en la oferta turística. «La prioridad debe ser convertir la elevada intención de viaje y la conectividad disponible en reservas, reforzando la calidad de la experiencia, la diversificación de productos y la oferta fuera de temporada», aconseja Turespaña.
Por lo que respecta a Finlandia, se observa una ligera tendencia a la baja de la demanda en general. La inestabilidad geopolítica —y, sobre todo, la proximidad a Rusia— está generando bastante inseguridad entre los finlandeses y su tejido empresarial, algo que se está trasladando a la situación económica. Con todo, España se mantiene como primera opción de viaje por delante de Grecia y Turquía.
Dinamarca vive una situación similar a la de Noruega, con buenas cifras en los destinos competidores. Además de los factores habituales —conectividad y precios—, la captación de clientela danesa estará muy ligada a la capacidad del sector para transmitir determinados valores vinculados con la sostenibilidad medioambiental. En esa tesitura, «la conciencia medioambiental y la percepción del residente no deben desdeñarse como factores crecientes a la hora no solo de planificar un viaje, sino también de considerar o no un destino. Las actuaciones de los destinos en este campo han de ir destinadas a tener un efecto medible y directo, no solo cosmético, que apoye al destino y lo diferencie del resto».
Por último, en el caso de Suecia existen condicionantes particulares, sobre todo de índole política: el posible cambio de gobierno tras las elecciones podría reintroducir tasas medioambientales en la aviación, aunque todavía es pronto para saber qué efecto tendría esta medida si acabara concretándose. Con todo, los indicadores de demanda a corto plazo parecen positivos.
Visitantes acumulados de enero a agosto: 3,4 millones.
EE. UU., un mercado al alza que ha dejado de ser emergente
El mercado estadounidense vive un momento de contrastes. Como receptor está en horas bajas a causa del efecto Trump, que este año ha consolidado su impacto en la demanda con una retracción evidente y el desvío de los flujos de visitantes hacia alternativas cercanas, como Canadá. Como emisor, sigue mostrando el vigor que evidenció tras la salida de la pandemia. Oxford Economics señala que el gasto en viajes al extranjero continuará creciendo y podría alcanzar los 222.000 millones de euros en 2026 y rebasar los 229.000 millones en 2027. Unas previsiones que confirman que el interés de los estadounidenses por viajar al extranjero se mantiene, al igual que su sólida capacidad de gasto.
En ese contexto, España se posiciona como uno de los destinos preferidos de un mercado que ya ha dejado de ajustarse al epíteto de «emergente». EE. UU. se ha asentado ya en el top ten de principales mercados emisores y, en los ocho primeros meses del año, ocupa la séptima posición (la misma en la que finalizó 2025) en volumen de visitas, justo entre el bloque de Países Nórdicos (Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia) y Portugal, aunque con un gasto por turista mayor. Si desgajamos el bloque nórdico por países, EE. UU. asciende al sexto lugar. De continuar con las cifras que ha ido mostrando a lo largo del año, volverá a marcar una plusmarca histórica, lo cual «refuerza su importancia estratégica y su potencial económico para el sector turístico español».
La conectividad entre ambos países también está en máximos. Y 2027 será también un año expansivo en ese sentido: se alcanzará un total de 29 rutas directas que conectarán 13 ciudades estadounidenses con 8 destinos españoles. A las conexiones ya existentes, United Airlines sumará nuevas rutas estacionales, como la de Ibiza, y ampliará otras, como la de Mallorca. «Esta variedad de conexiones facilitará la llegada de viajeros estadounidenses a distintas regiones y contribuirá a distribuir mejor los flujos turísticos por todo el territorio español».
La elevada capacidad de gasto del turista de ese país, unida a su búsqueda de experiencias culturales, deportivas o gastronómicas con valor añadido, hace de EE. UU. un caladero obvio y muy disputado para la temporada baja. Salvo sorpresa, será uno de los puntales de la facturación del sector en este periodo de otoño-invierno.
Visitantes acumulados de enero a agosto: 3,3 millones.
Otros mercados de largo radio
Entre los destinos emergentes de largo radio se observan unas previsiones lógicamente dispares, aunque siempre interesantes. Algunos de estos mercados presentan las mayores capacidades de gasto de sus viajeros, y la creación de nuevas conexiones aéreas —las rutas directas a Canadá o Emiratos Árabes Unidos estrenadas este año en Mallorca son un buen ejemplo— responde al interés creciente por visitar España desde estas diferentes regiones del globo.
En el caso de Canadá, la demanda hacia destinos europeos está experimentando un sensible crecimiento en detrimento de EE. UU. o del resto de países del continente americano, algo a lo que están contribuyendo las políticas de la Administración Trump. A la conexión mencionada de Air Canada entre Palma y Montreal hay que añadir otras dos de esta misma compañía: una entre Tenerife y Montreal y otra entre Toronto y España, además de una tercera de Air Transat con Gran Canaria. En total, en 2026 se han inaugurado siete rutas directas y se ha anunciado una más para 2027, con lo que habrá un total de 18 rutas aéreas y una mayor diversidad de destinos entre Canadá y España, «todo un hito en las relaciones de flujos turísticos entre ambos países».
Por otro lado, el mercado mexicano es uno de aquellos en los que la oferta de mayor valor añadido —el turismo de lujo— mantiene el foco de cara a los próximos años. México presenta unas perspectivas muy favorables como mercado emisor, con una gran confianza del consumidor y España asentada entre sus preferencias de viaje. El incremento del 16,5% en las plazas aéreas programadas para esta temporada baja así lo demuestra. Brasil exhibe unas perspectivas igualmente positivas —con reservas también al alza—, aunque los lazos culturales y económicos con Portugal siguen otorgando a este destino un estatus preferencial con respecto a España.
En cuanto al continente asiático, los mercados emisores del Golfo Pérsico han sufrido disrupciones este año por la inestabilidad del espacio aéreo derivada del conflicto bélico. Tradicionalmente, se trata de viajeros con una de las mayores capacidades de gasto, pero su accesibilidad a destinos europeos se está viendo igualmente reducida por el encarecimiento del combustible. Esto, unido a los retrasos y cancelaciones de los vuelos, dibuja un panorama complicado. Pese a todo ello, España se posiciona como uno de los principales destinos europeos por gasto del visitante internacional y es uno de los destinos mejor situados en cuanto a consideración por parte de los viajeros. Asimismo, el acuerdo alcanzado entre los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para revitalizar los flujos turísticos a corto y medio plazo permite ser un poco más optimista, aunque siempre dependiendo de la evolución de la guerra.
Por último, China y Japón presentan características y condicionantes muy particulares. En el caso del primero de estos mercados, la capacidad aérea hacia España en este otoño-invierno sube un 16%. Asimismo, los estudios más recientes revelan que los turistas chinos se están decantando por alojamientos de gama media y una oferta diseñada para los viajes familiares organizados, con itinerarios pausados y planes para niños y mayores. Turespaña concluye, para el caso de España, que «eso favorece el desarrollo de propuestas culturales, gastronómicas y a medida que aporten comodidad y experiencias diferenciadas».
Japón, por su parte, sigue siendo considerado como un mercado emisor prémium, con un gasto muy elevado por viajero (su gasto medio en 2025 fue de 559 euros por persona y día). La atracción de los destinos españoles se mantiene al alza entre los turistas japoneses y, de cara a esta temporada baja, se prevé cierta mejora de la conectividad aérea gracias al aumento temporal de frecuencias de Iberia y a la recuperación de la ruta Nagoya-Fráncfort de Lufthansa. Los billetes de largo radio, en cualquier caso, siguen encareciéndose, por lo que la accesibilidad se está restringiendo cada vez más a los viajeros de alto poder adquisitivo.

