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DXC, reconocida como el socio tecnológico de mayor confianza de España en 2026

Whitelane Research y Eraneos sitúan a DXC entre los proveedores tecnológicos mejor valorados por sus clientes en España, con un 86% de satisfacción.

DXC Technology comparte el primer puesto en satisfacción de clientes en España con una puntuación del 86%, según Whitelane Research 2026. Foto: DXC.

La confianza se ha convertido en uno de los activos más valiosos del negocio tecnológico. En un momento en el que las empresas necesitan modernizar sus sistemas, reforzar la ciberseguridad y encontrar aplicaciones rentables para la inteligencia artificial, elegir quién gestiona sus infraestructuras y servicios digitales es una decisión cada vez más estratégica.

En España, ese mercado tiene una dimensión considerable: las compañías destinarán alrededor de 65.000 millones de euros a tecnologías de la información en 2026, de los que aproximadamente 35.000 millones corresponderán a servicios externalizados, según el estudio elaborado por Eraneos y Whitelane Research. En ese escenario, DXC Technology vuelve a destacar en la valoración de sus clientes y asegura mantener, por octavo año consecutivo, su posición de liderazgo en satisfacción general en el mercado español.

Los resultados de la edición de 2026 sitúan a DXC Technology, Ayesa Digital y T-Systems en el primer puesto de satisfacción general, con un 86% cada una. La clasificación refleja una competencia intensa entre los principales proveedores tecnológicos y sitúa a DXC entre las compañías mejor valoradas por las organizaciones españolas. El estudio también reconoce su posicionamiento en ámbitos como Cloud & Infrastructure, Applications y servicios para el sector público, áreas en las que las empresas necesitan combinar conocimiento técnico, continuidad operativa y capacidad para ejecutar proyectos complejos. Más que una distinción aislada, la puntuación permite observar cómo valoran los clientes la relación con sus proveedores en un momento en que la tecnología condiciona cada vez más la eficiencia, la seguridad y la capacidad de competir.

Un mercado de 35.000 millones de euros en servicios externalizados

La dimensión económica del sector ayuda a entender por qué la satisfacción del cliente importa tanto. El IT Sourcing Study 2026 es, según sus autores, la edición más amplia realizada hasta ahora en España: recoge las opiniones de más de 330 representantes de grandes organizaciones con elevado gasto tecnológico y analiza más de 1.000 relaciones de externalización de servicios de TI, además de 1.200 relaciones con plataformas cloud. El informe no se limita a medir la percepción de los proveedores; también ofrece una radiografía de las decisiones que están tomando las empresas sobre sus modelos tecnológicos, desde la contratación de servicios externos hasta el uso de infraestructuras en la nube.

Pese a la presión por controlar costes y desarrollar capacidades propias, la externalización mantiene una base importante. El 63% de las organizaciones consultadas prevé aumentar o mantener su gasto en proveedores externos de TI durante los próximos dos años. Sin embargo, el mercado también muestra señales de cautela: la proporción de empresas que planea reducir ese gasto ha pasado del 9% al 16%, mientras que un 21% todavía no ha definido su estrategia futura. Los datos dibujan un escenario menos lineal de lo que sugiere el crecimiento tecnológico: las empresas siguen necesitando especialistas externos, pero examinan con más detalle qué actividades delegan, qué valor reciben y qué capacidades prefieren desarrollar dentro de sus propias organizaciones.

Para proveedores como DXC, la consecuencia es clara. La dimensión de los contratos y la complejidad de los sistemas que gestionan hacen que la relación con el cliente no pueda descansar únicamente en el precio o en el cumplimiento de los niveles de servicio. Las empresas buscan interlocutores capaces de entender sus prioridades, anticipar problemas y proponer mejoras, en lugar de limitarse a ejecutar instrucciones. De hecho, el estudio identifica la falta de una actitud proactiva y de cuestionamiento constructivo como una de las debilidades que los clientes detectan en sus proveedores: el 43% señala la falta de ese enfoque como un aspecto mejorable. La oportunidad para las compañías tecnológicas está en demostrar que su trabajo no solo mantiene los sistemas en funcionamiento, sino que también ayuda a mejorar los resultados del negocio.

La IA promete mucho, pero aún debe demostrar su impacto

La inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más destacado en las decisiones de inversión, aunque los datos del estudio revelan una distancia entre su adopción y los resultados que genera. En España, solo un 2% de las organizaciones consultadas afirma no utilizar IA. Sin embargo, únicamente el 17% asegura que la inteligencia artificial propia tiene un impacto significativo en su negocio, y apenas un 3% considera que ha transformado sus operaciones. La diferencia entre incorporar herramientas y conseguir un cambio profundo en la actividad empresarial es uno de los grandes desafíos que afronta el sector tecnológico.

Este desfase explica por qué el conocimiento especializado se ha convertido en un criterio relevante a la hora de seleccionar socios externos. La adopción de IA exige mucho más que contratar una plataforma: implica integrar datos y aplicaciones, revisar procesos, gestionar riesgos y formar a los equipos que deben utilizarla. Para muchas organizaciones, el reto consiste en pasar de las pruebas y los proyectos piloto a soluciones que mejoren de forma tangible la productividad, la experiencia del cliente o la toma de decisiones. En ese tránsito, los proveedores tecnológicos compiten no solo por sus herramientas, sino también por su capacidad para conectar la innovación con necesidades concretas y resultados medibles.

La situación, además, varía según la industria. El estudio observa una mayor integración de la inteligencia artificial en las operaciones de los servicios financieros, mientras que el sector público mantiene un uso más centrado en herramientas estándar y experimentación. Esa diferencia revela que no existe una única vía de adopción: el impacto depende de la madurez digital de cada organización, de sus datos y de los procesos que puede transformar. Para DXC y el resto de proveedores, la oportunidad consiste en ayudar a sus clientes a superar la fase inicial de experimentación sin perder de vista la seguridad, el control de costes y la fiabilidad de los sistemas.

La soberanía tecnológica también gana peso

La estrategia tecnológica de las empresas no está determinada únicamente por la IA. La ubicación de los datos, el control sobre las infraestructuras y la dependencia de plataformas externas también han ganado protagonismo. Según Whitelane, el 43% de las organizaciones encuestadas afirma que la soberanía tecnológica tiene un impacto medio o alto en su estrategia de TI. Para un 14%, esa influencia es suficientemente importante como para impulsar cambios de calado, como migraciones entre plataformas, salidas de determinados entornos cloud o pausas en programas de transformación.

La tendencia introduce una nueva variable en la contratación de servicios tecnológicos. Las empresas deben equilibrar las ventajas de escala y especialización de los proveedores globales con sus necesidades de control, cumplimiento normativo y autonomía operativa. En paralelo, la preferencia por la prestación de servicios desde el propio país gana terreno: el 29% de las organizaciones prevé aumentar el uso de proveedores onshore, frente al 6% que espera reducirlo. En los servicios offshore, la tendencia es distinta: un 23% planea reducir su uso y solo un 7% prevé aumentarlo. Son señales de una revisión de los modelos de suministro, en la que la proximidad, la gobernanza y la capacidad de respuesta adquieren un peso creciente.

Ocho años de reconocimiento en un mercado más exigente

DXC interpreta su resultado como una muestra de la confianza que sus clientes depositan en la compañía para modernizar, simplificar y proteger sus operaciones. «Mantener esta posición de liderazgo durante ocho años consecutivos es un reflejo muy significativo de la confianza que nuestros clientes depositan en nosotros cada día», afirma Alfonso García, presidente de DXC Technology España y Portugal. La compañía sostiene que su prioridad es acompañar a las organizaciones en procesos de transformación complejos y aprovechar las tecnologías emergentes para generar resultados de negocio.

Desde Whitelane Research, Alex van den Bergh, responsable de investigación para Europa, destaca que las empresas necesitan socios capaces de combinar innovación, conocimiento sectorial y capacidad de ejecución a gran escala. La exigencia es cada vez mayor: mientras la inversión tecnológica mantiene una dimensión multimillonaria, los clientes quieren pruebas de que ese gasto contribuye a mejorar sus operaciones. El propio estudio señala que proveedores y clientes coinciden en identificar el exceso de atención al coste como una de las principales debilidades de la gestión de servicios, aunque esa preocupación es más frecuente entre los proveedores –71%– que entre los clientes –49%–.

La fotografía que deja el informe es la de un mercado que sigue invirtiendo, pero que examina con mayor rigor el valor que obtiene a cambio. DXC comparte el liderazgo en satisfacción general con Ayesa Digital y T-Systems, mientras las empresas españolas afrontan una doble tarea: decidir qué capacidades tecnológicas necesitan y demostrar que la inversión se traduce en mejoras reales. En la nueva etapa de la inteligencia artificial, la ventaja no dependerá solo de quién ofrezca más tecnología, sino de quién consiga integrarla con seguridad, criterio y resultados que los clientes puedan reconocer.

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