¿Es la monarquía de una país una familia más? Para Pilar Eyre (Barcelona, 75 años), no hay duda. La respuesta es afirmativa. En sus sucesiones hay padres e hijos, lealtades, rivalidades, decisiones difíciles y, a veces, la necesidad de apartarse para que todo continúe. La abdicación de Juan Carlos I fue uno de esos momentos decisivos: cambió el rumbo de la Corona y permitió asegurar su continuidad. Pero ¿qué ocurre cuando una generación toma el relevo de otra? ¿Qué se hereda, qué se cuestiona y qué se decide dejar atrás? En Sucesión (La Esfera de los Libros, 2026), Pilar Eyre recorre dos décadas de historia de la monarquía española a través de sus protagonistas.
Con esta premisa sobre la mesa, Sucesión es un libro sobre los Borbones, sí, pero también sobre el poder, la transformación de una institución y el tiempo que le corresponde a cada generación, y, sobre todo, un libro con el que entender la historia de un país y su devenir.

La periodista y escritora presentó Sucesión, su nuevo trabajo en Forbes House, el pasado lunes, en una conversación con Vera Bercovitz, Head of Content de Forbes Women. Tratándose de una de las voces que mejor conocen los entresijos de la Casa Real, el encuentro fue una oportunidad para mirar más allá de los episodios conocidos y entender qué hay detrás de algunos de los grandes cambios de la corona española. Desde la relación entre Juan Carlos I y su hijo, hasta la llegada de Letizia, pasando por el papel de Sofía y el futuro de Leonor. ¿Cuánto sufrimiento ha callado la reina emérita? ¿Cómo está viviendo el rey Felipe su reinado? ¿Llegará Leonor a ser reina de España, la primera mujer en 150 años de historia? Sus páginas dan respuesta a todas estas preguntas.
«Este libro responde a lo que me pedía la gente: saber más», confesó Eyre. Y es que su intención con este libro no es otra que, al cerrar sus páginas, el lector piense que sus protagonistas «son personas humanas como nosotros». Personas que pueden ser «un poco víctimas, un poco verdugos. Un poco buenas, un poco malas. Un poco listas, un poco tontas». Un planteamiento con el que la autora se aleja así de los retratos impecables para acercarse a las contradicciones de quienes, además de formar parte de una institución, tienen sus propias historias personales. Porque, no nos olvidemos, son una familia más.

La reina Letizia, el gran reto literario de Pilar Eyre
El título encierra una de las claves del relato. Sucesión no habla únicamente del relevo en el trono, sino de las luchas de poder y de afectos que se producen dentro de una familia que, al mismo tiempo, es una institución. «Las luchas intestinas en el seno de una familia que, en el fondo, es una institución. Y no al revés. Ocurre en todas las monarquías. Si no hay abdicación, hay deseo que la haya». Y tiene sentido. Si te han formado para ser rey, qué mínimo que serlo. «Ocurrió entre Juan Carlos y don Juan; luego entre Felipe y Juan Carlos. Y ocurrirá con Leonor y su padre, aunque se quieran muchísimo». Fuera de España, en otras monarquías, como la danesa, lo hemos visto.
Sin embargo, «la sucesión también se produce en la manera de entender el oficio de reina». En ese cambio de época, Letizia ha tenido mucho que decir. Según relató Eyre, el deseo de la actual reina siempre ha sido distanciarse del modelo que había representado Sofía, con el fin de construir una forma distinta de ejercer el papel: una reina nueva para una monarquía nueva. «Ella le dijo que no sería como su madre ni aguantaría lo que ella había aguantado. Él le contestó que tampoco él era como su padre». Una conversación que recuperó la periodista y que resume el deseo de Felipe y Letizia de marcar distancias con la generación anterior. Para Eyre, conseguido: «Como equipo, ambos forman el mejor».
Y si los eméritos son los personajes que más conoce, después de más de tres décadas siguiendo sus pasos, Letizia ha sido uno de sus grandes retos literarios. Reconstruir sus años más difíciles, cuando permanecía en un segundo plano y sobre ella circulaban rumores, le ha exigido mirar más allá de la imagen pública. «Ha pasado de estar en la sombra a convertirse en la loba que es hoy», apuntó. Una mujer reservada, observadora y poco dispuesta a confiar a la primera. «Cuando escribo un libro, de lo que quiero enterarme es de cómo son los personajes», explicó. Y con Letizia, aseguró, no siempre resulta sencillo: «Ella te pregunta quién eres, a qué te dedicas, qué te gusta, pero no te cuenta nada de ella». Las experiencias y las traiciones de su entorno habrían reforzado esa cautela.
Esa distancia ayuda a entender también algunas de las relaciones más complicadas de la familia. La de Letizia con su suegro, el rey emérito Juan Carlos, por ejemplo. Nunca habría sido especialmente fácil. La relación entre Letizia y Sofía tampoco ha estado libre de desencuentros. Eyre recuperó el episodio del manotazo a la salida de la catedral de Palma, en 2018, que cambió la percepción pública de ambas. En su lectura, la reina emérita salió reforzada mientras Letizia quedó expuesta a las críticas. «Si la reina sonriera como Máxima de Holanda, diríamos: ¿y de qué se ríe esta?», comentó, al reflexionar sobre el escrutinio al que está sometida. Una exigencia constante de la que, a su juicio, resulta difícil escapar. Y eso que Felipe se enamoró precisamente de su espontaneidad, de su carácter contestatario y de una personalidad distinta a la de las mujeres que había conocido hasta entonces.
¿Le gusta a Letizia ser reina?
Eyre no pareció tener demasiadas dudas. «Está bien ser una mujer ambiciosa», afirmó. La actual reina tardó en aceptar la propuesta de Felipe porque amaba su carrera profesional y sabía lo que suponía dejarla atrás. Sin embargo, la periodista considera que no vive su papel como un sacrificio: «Creo sinceramente que le gusta. Tiene poder de decisión, tiene poder, simplemente». También recordó que su vida está organizada en torno a una agenda y un tiempo que puede controlar, lejos de algunas de las preocupaciones cotidianas del resto. «No hay hipotecas, no hay estrés por renovarse el DNI», bromeó.
Aunque, sin titubeos, uno de los momentos que, para la escritora mejor explican la evolución de Letizia fue la visita a Paiporta tras la dana. «Aquel día marcó un punto de inflexión en su manera de entender el papel de reina. Felipe había recibido ese cometido, mientras que ella tuvo que aprenderlo ya de adulta», comentó mientras recordó que la reina conserva a día de hoy la chaqueta manchada de barro que llevó durante aquella visita. Y es que la lluvia no es baladí en su vida. No es casualidad que la lluvia aparezca en tres episodios importantes del libro: la boda, la muerte de Erika, la hermana de Letizia, y Paiporta. Tres escenas muy distintas que atraviesan la vida de la reina y que explican por qué el capítulo 14 es uno de los más emocionantes para su autora.
Las niñas quieren ser futbolistas. La ‘leonormía’ no existe
Sobre sus hijas, la princesa de Asturias y la infanta, Eyre también tiene una opinión clara. No está convencida de que exista esa supuesta fascinación colectiva por la princesa de Asturias que algunos han bautizado como leonormía. «No conozco a ninguna niña que quiera ser ella», aseguró. Durante la elaboración del libro consultó a un sociólogo español de reconocido prestigio que también cuestionaba la existencia del fenómeno. «Las niñas quieren ser futbolistas, no Leonor», resumió. Una frase que, más allá de la ironía, devuelve la atención a la futura reina y a la generación que tendrá que encontrar su propio lugar en la institución.

Pilar Eyre: ¿y si lo que escribo no interesa?
Eyre tampoco esquiva los episodios más controvertidos. «Si no hubiese podido hablar de todos los temas, no hubiera escrito este libro», aseguró al referirse, entre otros asuntos, a las informaciones sobre Jaime del Burgo y la supuesta relación que se le atribuyó con Letizia. La periodista sostiene que detrás de aquellos episodios hubo sentimientos de venganza y odio y que existieron movimientos para dañar la imagen pública de la reina. «Ha habido muchas formas de querer destruir a Letizia», afirmó. También recordó que otros periodistas, como Jaime Peñafiel, tuvieron problemas por sus posiciones en esta historia. Son algunas de las cuestiones más delicadas del libro y, según Eyre, parte imprescindible de una narración que no quería dejarse asuntos fuera.
Escribir sobre una familia tan expuesta tampoco está exento de presión. La periodista reconoce que todos sus libros pasan por despachos de abogados y que ha contado con editoras «muy valientes». Asegura que casi nunca ha tenido que retirar contenido y que nunca ha recibido una demanda, aunque matiza: «Son reacios a hacer esas cosas, pero tienen sus formas de presionar». Una advertencia que ayuda a entender el trabajo que hay detrás de una investigación de estas características.
¿Y cómo se enfrenta a todo ello cuando llega el momento de sentarse a escribir? «Me lo paso genial. Si me duelen los huesos, dejan de dolerme», contó entre risas. Su rutina también tiene algo de particular: «Por la mañana tengo 20 años y por la tarde, 100». Las mañanas son sus horas creativas y, cuando un capítulo se atasca, confía en una especie de magia: se acuesta con el problema y, al despertar, suele encontrar la solución. Aunque eso no significa que no aparezcan las dudas. «¿Y si no le interesa a nadie? Esa frase va intrínseca en nuestro oficio, el de escribir», reconoció. Pero hay algo que no cambia: su necesidad de empatizar con los personajes. «Soy incapaz de escribir sobre alguien que me cae mal. Puedo ser crítica, pero empatizo».
¿Sí o no la República?
Al hablar del presente y del futuro de la Corona, Eyre dejó una reflexión que resume buena parte de la conversación: «Felipe y Letizia lo están haciendo bien, pero si hubiera un referéndum, saldría República». A su juicio, los miembros de la familia real están muy controlados, «y es como tiene que ser». Sin embargo, el buen desempeño de sus representantes no elimina el debate sobre la propia institución. Ahí está precisamente el interés de Sucesión: en mostrar que la monarquía no es una fotografía fija, sino una historia que cambia con cada generación. Juan Carlos dejó paso a Felipe; Felipe y Letizia han intentado construir un modelo distinto al de sus predecesores; y Leonor, cuando llegue su momento, tendrá que encontrar su propia manera de ocupar el lugar que le corresponde.
«Cada generación tiene que encontrar su propio sitio», podría ser la idea que sobrevuela toda la conversación. Y, con Leonor como horizonte, Pilar Eyre dejó abierta la última pregunta: qué historia escribirá la próxima generación de los Borbones.

