La celebración de la VIII edición del Foro Marino de Ibiza y Formentera arroja conclusiones y claves para entender los efectos inmediatos del cambio climático en esta zona tan sensible del planeta. Los expertos y científicos alertan de los factores que contribuyen a este cambio, drástico en ocasiones, en el desarrollo de tormentas, danas y otros fenómenos atmosféricos extremos que se están produciendo en el Mediterráneo como consecuencia del calentamiento del mar, la alta evaporación que esto conlleva y la formación de enormes conglomerados de nubes en forma de remolinos que se retroalimentan y pueden llegar a formar «ciclones tropicales».
El Foro analizó los fenómenos extremos que se están produciendo en los últimos años, los riesgos y los impactos que conllevan, y que ya no se producen de forma excepcional. La científica Samira Khodayani planteó una inquietante pregunta en este sentido: «¿Estamos preparados para un Mediterráneo más extremo, con riesgo sistémico, peligros físicos, calor y lluvias extremas, sequías e inundaciones?».
En los últimos años se han registrado récords de calor y lluvias extremas en Ibiza y Formentera, lo que indica una tendencia clara al calentamiento de nuestro entorno, con temperaturas sin precedentes y un aumento de 1,6 grados de media. Los mares del planeta se calientan, con el Mediterráneo a la cabeza. El cambio es global, pero el riesgo es local, lo que produce fenómenos más extremos en el mundo y, en especial, en el Mediterráneo, con una mayor evaporación del agua y la formación de grandes nubes, lo que conlleva lluvias con más agua en menos tiempo.
En este sentido, Khodayani aseveró: «La excepcionalidad no depende solo de cuánto llueva, sino de dónde, durante cuánto tiempo y sobre qué territorio. Las olas de calor suponen también un fenómeno mortal para la población, con la formación de “islas de calor urban; no es solo un problema ambiental, sino también económico y social».
El periodista y comunicador climático José Luis Gallego habló de la historia del cambio climático desde el siglo pasado y de la «crisis climática» y sus consecuencias. Asimismo, repitió la pregunta: «¿Estamos preparados para el cambio climático? Depende de cómo decidamos afrontarlo y prepararnos: sufriremos más o menos sus consecuencias. Las emisiones de CO₂ se tienen que detener; si no, los efectos serán cada vez mayores. Hay que hacer un ejercicio de responsabilidad individual con la suma de pequeños actos».
Sin embargo, abrió una ventana a la esperanza: «El futuro no está decidido y podemos plantear qué futuro queremos. El cambio climático es el mayor fracaso del mercado y la respuesta a esto es una oportunidad para la economía. Hay que buscar motivaciones para vencer la parálisis actual».


Jacob Petrus, periodista y presentador del programa de TVE Aquí la Tierra, planteó los cambios que se avecinan, las decisiones cualitativas, las medidas para la emergencia climática y la importancia de la comunicación medioambiental. «Ibiza ha batido hace días el récord de lluvia de su historia, con 174 litros por metro cuadrado en tiempo récord y graves consecuencias, lo que indica que el cambio climático es peligroso porque nos afecta en todo. Tenemos derecho a reclamar un planeta sano ante el negacionismo y la inoperancia global».
Petrus, como experto en meteorología, apunta algunas claves de lo que se avecina: «Se puede formar una “ciclogénesis tropical” (ciclón tropical) con el aumento de la contaminación y la pérdida de biodiversidad, lo que provoca conjuntos de nubes con grandes cantidades de agua y energía que se forman en las costas del Mediterráneo. Tendremos una atmósfera dopada».
En su presentación audiovisual, habló de la importancia de la buena comunicación medioambiental y de los descubrimientos que los expertos y científicos han realizado en los últimos tiempos sobre fenómenos extremos jamás vistos anteriormente en la zona mediterránea.
Las conclusiones de este Foro Marino no apuntan a un futuro climático halagüeño, pero reflejan la realidad que vivimos y dejan claro que, sin medidas correctoras a nivel individual, institucional y empresarial, los fenómenos extremos serán cada vez más peligrosos, como ya está sucediendo en la costa valenciana y en las islas.

