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Reino Unido ensaya una frontera sin pasaporte: así funcionará el control biométrico en sus aeropuertos

Amadeus despliega su tecnología biométrica en 13 aeropuertos británicos para agilizar los controles fronterizos y permitir que los viajeros elegibles crucen sin mostrar el pasaporte.

Las puertas electrónicas del aeropuerto de East Midlands, en Reino Unido, donde ya está operativo el nuevo sistema biométrico de control fronterizo sin contacto. Foto: Media Centre, East Midlands Airport.

Llegar a Reino Unido podría empezar a parecerse cada vez más a pasar por una puerta que te reconoce. El país ha iniciado el despliegue de un sistema de control fronterizo biométrico que permite a determinados viajeros cruzar las puertas electrónicas sin sacar el pasaporte del bolso. La tecnología, desarrollada por Amadeus, ya está operativa en el aeropuerto de East Midlands y se extenderá progresivamente a 13 aeropuertos internacionales, con la previsión de completar la actualización a principios de 2027.

El funcionamiento busca reducir pasos sin rebajar los controles. Al acercarse a una puerta electrónica, el viajero se hace una fotografía que el sistema coteja con información verificada de inmigración, viaje y pasaporte. Si las comprobaciones son satisfactorias, la puerta se abre. Si surge alguna duda o hace falta verificar un dato, el pasajero deberá escanear su documento o será atendido por un agente de la Fuerza Fronteriza británica. La diferencia está en que enseñar físicamente el pasaporte dejará de ser necesario en todos los cruces, no en que desaparezca la inspección fronteriza.

La implantación será gradual y no estará disponible para cualquier viajero desde el primer día. En una primera fase, el sistema está destinado a ciudadanos británicos; su uso se ampliará a nacionales extranjeros que cumplan los requisitos. La nota de Amadeus no detalla qué nacionalidades podrán acogerse en cada etapa ni concreta un calendario aeropuerto por aeropuerto, de modo que conviene comprobar las condiciones vigentes antes de viajar y llevar el pasaporte a mano: el sistema todavía puede requerirlo.

El nuevo sistema no elimina los requisitos de entrada al país. Los viajeros españoles que visiten Reino Unido por turismo deberán seguir solicitando la autorización electrónica de viaje (ETA) cuando les corresponda, además de viajar con un pasaporte válido. La biometría agiliza el control fronterizo, pero no sustituye los permisos necesarios para entrar en territorio británico.

Las nuevas puertas se incorporarán a los aeropuertos de Birmingham, Bristol, Cardiff, East Midlands, Edimburgo, Gatwick, Glasgow, Heathrow, London City, Luton, Manchester, Newcastle y Stansted. El proyecto se enmarca en un contrato a largo plazo entre Amadeus, el Ministerio del Interior británico y la Fuerza Fronteriza del Reino Unido. Según Phil Douglas, director general de esta última, el objetivo es agilizar la llegada sin comprometer la seguridad. La transformación digital se suma, además, a la ampliación del uso de las puertas electrónicas a niños desde los ocho años, una medida que facilita el paso de las familias.

La promesa es tentadora para cualquiera que haya llegado a una terminal después de un vuelo largo: menos gestos, menos esperas y un proceso potencialmente más fluido. Para los aeropuertos, la verificación automatizada también puede ayudar a aumentar la capacidad y gestionar mejor el flujo de pasajeros. Pero la rapidez dependerá de cómo funcione el sistema en la práctica, de cuántas personas puedan utilizarlo y de cuántos casos necesiten una comprobación adicional. La tecnología abre la puerta; no garantiza por sí sola que no haya colas.

El cambio plantea, asimismo, una cuestión menos visible que la comodidad: la identidad del viajero pasa a comprobarse mediante su rostro, contrastado con registros oficiales. Amadeus presenta el sistema como una solución segura e interoperable, mientras que las autoridades británicas insisten en mantener el control fronterizo. Aún no está especificado los plazos de conservación de las imágenes ni todos los detalles sobre su tratamiento, por lo que no permite precisar esos aspectos. Para el pasajero, la novedad no consiste en viajar sin identificación, sino en que parte de esa verificación pueda producirse sin manipular el documento.

La tecnología biométrica ya está cambiando distintos momentos del viaje, desde la facturación hasta el embarque. El proyecto británico lleva esa lógica hasta uno de los puntos más sensibles: la entrada en un país. Si el despliegue cumple sus objetivos, llegar a Reino Unido exigirá menos pasos físicos y permitirá dedicar menos tiempo a una tarea rutinaria. Por ahora, el sistema está en expansión y su alcance seguirá dependiendo de los requisitos establecidos por las autoridades.

El pasaporte seguirá siendo imprescindible para viajar; lo que empieza a cambiar es cuándo hay que sacarlo. En los aeropuertos británicos, el siguiente paso hacia una frontera digital consiste en que el rostro haga parte del trabajo. La verdadera prueba será que esa puerta se abra con la misma facilidad con la que promete hacerlo, sin que la comodidad obligue al viajero a renunciar a la claridad sobre sus datos.

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