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SpainMedia arranca la celebración de su XX aniversario con un homenaje a Javier Godó, editor de La Vanguardia

Esta noche, representantes institucionales y empresariales brindarán tributo a Godó en una cena en Forbes House. Andrés Rodríguez, editor de SpainMedia y el Conde de Godó reflexionan sobre la transformación digital y la diversificación del negocio editorial: «Sin prensa libre las democracias no funcionan»

Andrés Rodríguez, presidente de SpainMedia y editor de Forbes España, conversó con el conde de Godó, editor de La Vanguardia y miembro de la cuarta generación de la familia fundadora.

SpainMedia pone en marcha su Hall of Fame, el Pabellón de los Ilustres con el que inicia la celebración de su XX aniversario, que tendrá lugar en 2027. La iniciativa reconoce a figuras cuya trayectoria ha dejado huella en la vida económica, social y cultural de España. En esta primera edición, el homenaje recae en Javier Godó, conde de Godó y editor de La Vanguardia, y miembro de la cuarta generación de la familia fundadora, en reconocimiento a su trayectoria al frente de una de las grandes cabeceras históricas del periodismo español.

En el marco de este homenaje, Javier Godó conversa con Andrés Rodríguez, presidente de SpainMedia y editor de Forbes España, sobre el presente y el futuro de los medios de comunicación: desde la confianza de los lectores y la defensa de la prensa libre hasta la transformación digital, la diversificación del negocio editorial y los desafíos de la inteligencia artificial. Esta es la conversación entre ambos.

En un momento en el que cualquier persona puede publicar desde un teléfono, Javier Godó reivindica una figura que considera esencial para el periodismo: la del editor. «El editor es un poco el alma de la empresa», afirma. La tecnología ha cambiado la manera de producir y distribuir información, pero, a su juicio, no ha alterado la responsabilidad de quien debe preservar la identidad de una publicación, orientar su evolución y garantizar que informar siga siendo su razón de ser.

La confianza como defensa frente a la desinformación

Para Godó, la credibilidad constituye uno de los principales activos de un medio de comunicación. En un mercado saturado de contenidos, la diferencia no está necesariamente en publicar más, sino en ofrecer información que el lector considere fiable.

«La confianza total, absoluta», responde cuando Rodríguez le pregunta por la relación entre un periódico y su audiencia. El editor defiende una información equilibrada, abierta a distintas sensibilidades y capaz de mantener una línea editorial sin convertirse en portavoz exclusivo de una posición política.

Eso no significa que los medios puedan ser completamente neutrales. Toda publicación tiene una filosofía y unos principios. La cuestión es evitar que esa orientación termine reduciendo el periódico a un espacio en el que solo se reconocen quienes piensan igual. «Yo creo que las ideas nuestras son de moderación, liberalidad y dar pie a todos los juegos», explica Godó que se declara monárquico y defensor de la democracia, aunque reivindica la pluralidad como parte de la identidad de La Vanguardia. Su planteamiento es que las convicciones editoriales no deben impedir que una publicación dé cabida a diferentes puntos de vista. La defensa de la credibilidad tiene, además, una dimensión democrática: «Sin prensa libre las democracias no funcionan», afirma.

El papel no desaparecerá, pero será un producto de nicho

Godó no comparte los pronósticos que anuncian la desaparición de los periódicos impresos. Sí reconoce que el papel se dirige hacia un modelo más especializado, en el que su valor dependerá de la experiencia que ofrezca a un público concreto.

La transformación digital ha alterado profundamente la distribución de la prensa. El editor recuerda que, cuando los periódicos dependían exclusivamente de la impresión y la logística, leer La Vanguardia fuera de Cataluña podía implicar esperar a que llegara un ejemplar desde Barcelona. Hoy puede consultar desde Nueva York la edición del día siguiente.

«Sin prensa libre las democracias no funcionan»

La tecnología ha eliminado buena parte de esas barreras geográficas y ha permitido a la cabecera ampliar su alcance. La evolución no significa que el papel haya perdido todo su valor, sino que ha dejado de ser el único canal de distribución y la principal referencia para medir la relación entre un medio y sus lectores. «Sí, totalmente», responde cuando Rodríguez le pregunta si la edición impresa acabará convirtiéndose en una herramienta para las élites. Godó habla también de un producto de nicho, dirigido a quienes siguen valorando la lectura en papel.

El ejemplo que pone sobre la mesa es The New York Times, cuya estrategia de suscripción se extiende más allá de la información política y económica. La cocina y los pasatiempos, entre otros contenidos especializados, permiten atraer a públicos con intereses diferentes y construir nuevas vías de ingresos.

De los periódicos a un negocio diversificado

La evolución de La Vanguardia también refleja la transformación de las empresas editoriales. Godó repasa el recorrido del Grupo desde una estructura centrada en las publicaciones impresas hasta un modelo que incorpora distintos negocios vinculados a la comunicación y el entretenimiento. Además de La Vanguardia, el grupo contó históricamente con cabeceras como Mundo Deportivo y revistas como Gaceta Ilustrada e Historia y Vida. La expansión hacia la radio y, posteriormente, la incorporación de internet y los canales digitales marcaron distintas etapas de esa evolución.

Godó asegura que ya desde su juventud defendía la necesidad de no depender exclusivamente de un periódico. La diversificación debía permitir a la empresa ampliar sus fuentes de ingresos y reducir su exposición a los cambios de un único mercado.

«Nosotros hacemos todos los actos, habidos y por haber, o simposios, o ferias», explica al referirse a algunas de las actividades que pueden complementar el negocio editorial. También menciona las experiencias inmersivas y los eventos deportivos, además de los contenidos especializados.

La información puede convertirse así en el punto de partida de negocios que van más allá de la publicación de noticias. El modelo exige, sin embargo, identificar oportunidades que encajen con la identidad de la marca y respondan a intereses reales de la audiencia.

El ejemplo del New York Times vuelve a resultar ilustrativo: una cabecera puede transformar su reputación en productos especializados y ampliar las formas de relacionarse con sus lectores. La diversificación no sustituye a la actividad periodística, pero puede contribuir a sostenerla en un mercado cada vez más competitivo.

La conversación aborda también uno de los episodios políticos que más han condicionado la vida pública catalana de los últimos años. Preguntado por el impacto del procés independentista, Godó expresa una posición inequívoca: «Estoy en contra total y absoluta del procés». A su juicio, el movimiento independentista supuso un freno para Cataluña al concentrar durante años buena parte del debate público en la cuestión identitaria. «Cataluña durante 10, 12, 14 años estuvimos un poco paralizados», afirma.

«Estoy en contra total y absoluta del procés»

El editor considera que esa etapa desvió la atención de otras prioridades y ralentizó la capacidad de abordar cuestiones pendientes. Para ilustrar su argumento, menciona las obras públicas de Barcelona y extiende después su diagnóstico al conjunto de España, donde observa dificultades para impulsar proyectos y atender necesidades en ámbitos como la sanidad y la educación.

Godó critica lo que considera un exceso de garantías y procedimientos que ralentiza la acción pública. Se trata de su interpretación del periodo político y de sus consecuencias, no de una evaluación económica cuantificada durante la entrevista.

Su reflexión conecta con una visión de la vida pública que reivindica la moderación, el liberalismo y la capacidad de alcanzar acuerdos. Esa filosofía, sostiene, forma parte de la identidad editorial que ha tratado de preservar en La Vanguardia.

IA y atención: el desafío de seguir siendo relevantes

La inteligencia artificial aparece en la conversación como uno de los grandes retos del futuro. Godó considera que tanto los medios como las personas tendrán que adaptarse a su expansión, aunque no ofrece una predicción cerrada sobre cómo transformará el sector.

El problema de fondo es la competencia por la atención. La multiplicación de canales y contenidos ha ampliado las posibilidades de elección, pero también ha hecho más difícil mantener una relación estable con el público. Para sobrevivir, los medios deben comprender qué buscan sus lectores sin renunciar a los principios que definen cada publicación.

«No empeñarse en lo que te gusta a ti, sino procurar hacer, dentro de lo que cabe en tu filosofía, hacer lo que gusta a mucha gente», resume Godó al reflexionar sobre el futuro del negocio.

La frase refleja una de las tensiones centrales de la industria: adaptarse a las audiencias sin convertir cada decisión editorial en una búsqueda de popularidad inmediata. Para el editor, la capacidad de observar los cambios y reconocer nuevas oportunidades será determinante.

También concede una importancia especial a las personas. Un buen director debe trabajar mucho, conocer lo que sucede fuera de la redacción y contar con un equipo sólido. Godó reivindica el contacto humano y la diplomacia, entendida como buena educación, como herramientas esenciales para gestionar el talento periodístico.

Una historia centenaria que no permite quedarse quieto

Fundada en 1881, La Vanguardia nació con una orientación política y evolucionó hacia un periódico generalista. Su historia ilustra una de las ideas que Godó reivindica en la conversación: la continuidad de una institución depende también de su capacidad para transformarse.

En su diálogo, el editor identifica la estabilidad como uno de los valores de la tradición empresarial familiar. Pero advierte de que la estabilidad no debe confundirse con la inmovilidad. Las compañías que no evolucionan corren el riesgo de perder su posición, por mucha historia que acumulen.

Para Godó, el futuro de los medios seguirá dependiendo de una necesidad básica: conocer lo que ocurre. La información no se limita a la política ni a los grandes acontecimientos. También abarca los sucesos, la sociedad y la vida cotidiana, desde una noticia local hasta un acontecimiento que altera la rutina de millones de personas.

La tecnología puede cambiar el soporte, la distribución y las fuentes de ingresos. Las empresas editoriales tendrán que explorar nuevos negocios y adaptarse a lectores con hábitos diferentes. Pero la transformación no elimina la responsabilidad de ofrecer información fiable.

En esa convicción reside la continuidad que Godó reivindica para el periodismo: conservar una identidad sin quedar anclado en el pasado y encontrar nuevas formas de llegar al público sin perder aquello que sostiene la relación con él.

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