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Alejandro Page: “Europa tenía la defensa subcontratada, pero ha despertado”

El director general de Santa Bárbara Sistemas y vicepresidente de GDELS asegura en Forbes House que el aumento de la inversión en defensa “ha venido para quedarse” y pide apoyar a varios ‘campeones nacionales’ en lugar de a uno solo.

Alejandro Page, director general de Santa Bárbara Sistemas y vicepresidente de General Dynamics European Land Systems (GDELS).

Durante años, la defensa fue en Europa un asunto de cuarta o quinta categoría. Hoy ocupa el centro del debate político y económico, y quienes llevan décadas como parte de la industria lo viven con una mezcla de alivio y de sensación de deber, con la voluntad de estar a la altura del desafío en un mundo en el que florecen los conflictos armados de diversa índole. Así lo explicó este jueves en Forbes House Alejandro Page, director general de Santa Bárbara Sistemas y vicepresidente de General Dynamics European Land Systems (GDELS), durante una conversación con Beatriz Triguero, redactora jefe de Economía de Forbes España.

Un continente que despierta

“Europa, en cierto modo, ha despertado”, afirmó Page. Empujado por la geopolítica, el cambio era algo que el continente “necesitaba”: “Europa tenía la defensa subcontratada y daba por hecho que el mundo era seguro”. La disuasión, resumió, funciona como un seguro: “ojalá no tener que utilizarlo, pero cuando hace falta, mejor tenerlo”.

Alejandro Page, director general de Santa Bárbara Sistemas y vicepresidente de General Dynamics European Land Systems (GDELS).

El directivo está convencido de que el salto en la inversión que se está dando en el continente “ha venido para quedarse”, aunque admite que el pico actual, en el que “hemos pasado de 0 a 100”, podría suavizarse. Lo que descarta es volver a los niveles de hace diez o quince años, cuando la inversión “brillaba por su ausencia”. La industria europea, reconoció, no estaba preparada para un salto de esa magnitud en uno o dos años. Aun así, asegura que se está adaptando más rápido de lo que muchos creen, “aunque todavía va en el tren de cola frente a Estados Unidos y China”.

España, curtida en la escasez

Page invitó a dejar el autoflagelo. España es uno de los diez mayores exportadores de armamento del mundo, y para él ese resultado se logró en las condiciones más adversas. “Si hemos conseguido hacer lo que hemos conseguido con cero inversión, imaginaos lo que podemos hacer cuando hay certidumbre y previsibilidad”, dijo, en alusión a unos presupuestos al alza. Las empresas que sobrevivieron exportando cuando el mercado interior no invertía salieron “curtidas” y hoy, sostuvo, compiten en tecnología sin complejos con cualquier rival europeo.

Alejandro Page, director general de Santa Bárbara Sistemas y vicepresidente de General Dynamics European Land Systems (GDELS) y Beatriz Triguero, redactora jefe de Economía de Forbes España.

La dependencia exterior sigue siendo, sin embargo, un desequilibrio que le gustaría que se corrigiera. Este año, Santa Bárbara está exportando el 70% de su producción y destina el 30% a España. “Eso no debería ser así”, admitió, y expresó su deseo de que “se dé la vuelta a las tornas”.

Campeones, en plural

La idea, de la que tanto se ha venido hablando, de que se cree un gran campeón nacional del sector de la defensa, fue rechazada por Page. “Tenemos varios campeones nacionales”, sostuvo, y añadió que hablar de “campeón” implica que hay perdedores, lo que le parece “mala semántica”. Su tesis es que debe haber campeones en cada área de especialidad, no uno que lo haga todo, porque eso es complicado y, si más si se quiere hacer bien. El ejemplo que puso fue Alemania, donde los contratos no van todos a una sola empresa: los grupos cooperan y a veces uno actúa como contratista principal y otro como subcontratista. “En Estados Unidos no hay una. En Alemania no hay una. En Francia tampoco”, insistió. España, concluyó, debe apoyar a sus compañías para que escalen y compitan también en volumen.

La cooperación, subrayó, es el modelo de negocio de Santa Bárbara, y no una cuestión de altruismo. Citó la colaboración histórica con Indra, con la que comparte programas como el del blindado 8×8 Dragón del Ejército de Tierra, del que ya se han entregado más de cien vehículos. Recordó que, entre disputas empresariales y políticas, a veces se olvida que existe un cliente final, las Fuerzas Armadas, que debe recibir lo que necesita.

Gastar bien, innovar y atraer talento

Sobre el objetivo del 5% del PIB, Page prefirió no entrar en cifras. Lo que había antes “no era suficiente”, pero lo decisivo, dijo, no es tanto gastar mucho, “eso es necesario, no es suficiente”, sino hacerlo bien y dirigir el dinero a quien pueda escalar. Lo que necesita el sector es una industria sostenible, no una que dentro de cuatro o cinco años tenga que estar “cerrando fábricas y haciendo expedientes”. Entre las capacidades críticas que, a su juicio, deben estar en España, citó la cuántica, la inteligencia artificial, la conducción autónoma y los drones.

Las lecciones de Ucrania, explicó, son dobles. Los drones obligan a replantearse muchas cosas, pero “lo tradicional no está muerto: seguirá haciendo falta transportar y proteger a las tropas”. De ahí que Santa Bárbara trabaje en la cooperación entre vehículos tripulados y no tripulados, con un vehículo de mando que controle a otros no tripulados. Subrayó también, como una cuestión crucial, el peso de las comunicaciones y la guerra electrónica: “quien pierde las comunicaciones pierde el control”. Contó que los sistemas contradrones de la compañía se probaron con mucho éxito en Letonia, cerca de la frontera con Rusia, con ataques simulados, y que su arquitectura abierta permite incorporar sensores nuevos “casi como una aplicación de móvil”.

Asistentes al encuentro organizado en Forbes House sobre los retos y las oportunidades de la industria de defensa.

El talento es el otro cuello de botella. Hay profesionales, dijo, pero ahora “todos vamos a por el mismo”. Frente a un sector que durante años fue tabú y no salía “en ningún sitio”, la mejora de la percepción social ayuda a atraer perfiles, financiación y empresas de otros sectores, como la automoción. La compañía responde con academias propias y con una plantilla donde conviven cuarenta años de experiencia y recién graduados.

Mirando a medio plazo, Page anticipó que los grandes contratos de adquisición se concentrarán en los próximos dos o tres años y que después llegará el sostenimiento de las flotas. “Compra el presente y desarrolla el futuro”, resumió. Defendió también un crecimiento “sostenible y responsable”, sin duplicar capacidades que luego haya que cerrar, y más exportación para dar salida a lo desarrollado.

Ante un posible cambio político en España, respondió que la inversión seguirá, “independientemente de quién gobierne”. Y cerró con una idea: los próximos cinco años serán críticos “para aprovechar esta oportunidad y no aprovecharnos de ella”, y dentro de diez, deseó, la industria debería estar “mucho más fuerte”.

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