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Una Europa más segura: la tecnología militar al servicio de la sociedad

Foto de izq a derecha: Marta Nogueira, Directora de negocio en España de Airbus Defence and Space; Capitán Javier Escorihuela, Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), Ejército del Aire y del Espacio; Beatriz Triguero. Periodista; Comandante Alberto Barba. Piloto A400M, Ala 31, Ejército del Aire y del Espacio y Gabriel Ferrán, embajador de España en Afganistán desde 2018 a 2021. Foto: David Agüero.

En un contexto global cada vez más incierto, las crisis humanitarias recurrentes y las emergencias internacionales –como la producida recientemente en Venezuela– han dejado de ser excepciones aisladas. En este complejo ecosistema, la tecnología de defensa ya no se concibe únicamente como un instrumento de disuasión táctica o de despliegue bélico, sino que se erige como un pilar estratégico e imprescindible para mantener la seguridad y la estabilidad de los países en democracia.

No en vano, la evolución que ha experimentado es tan drástica como evidente. Históricamente confinada a su dimensión estrictamente militar, la inversión en desarrollo tecnológico de defensa tiene en la actualidad un impacto directo y tangible en la protección civil de la sociedad. Esta transformación es el resultado directo de capacidades críticas como el transporte estratégico, las operaciones en entornos complejos y el soporte logístico, así como en la coordinación entre Fuerzas Armadas, industria y organismos públicos en escenarios de alta exigencia.

Para analizar cómo la tecnología de defensa contribuye a la estabilidad y la protección de la población, el pasado mes de julio Forbes y Airbus reunían, en Forbes House, a un panel de expertos, integrado por Marta Nogueira, directora de negocio en España de Airbus Defence and Space; Gabriel Ferrán, embajador de España en Afganistán desde 2018 a 2021; el comandante Alberto Barba, piloto del A400M en el Ala 31 del Ejército del Aire y del Espacio; y el capitán Javier Escorihuela del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA) del Ejército del Aire y del Espacio.

La conducción y moderación de este diálogo estuvo a cargo de la redactora jefa de economía en SpainMedia, Beatriz Triguero, quien se encargó de poner sobre la mesa la primera pregunta de la jornada: ¿qué papel juega la tecnología militar en la seguridad y soberanía de Europa y cómo se materializa ese rol en el día a día en sus áreas de responsabilidad?

La primera en tomar la palabra fue Marta Nogueira, quien señaló que el desarrollo tecnológico no debe entenderse “como un fin en sí mismo, sino como el medio para lograr ser autónomos y responsables de nuestra propia seguridad. Es más importante que nunca reducir dependencias del exterior, y eso pivota sobre el desarrollo de la tecnología para que las Fuerzas Armadas puedan garantizar la seguridad de la población”. Y añadió: “Ha habido una subinversión en defensa, donde la seguridad de Europa ha sido subcontratada, y ahora nos tenemos que responsabilizar de una forma plena».

El embajador Gabriel Ferrán tomó el testigo de esta argumentación. Desde su dilatada experiencia diplomática en contextos de máxima fricción –como la evacuación y gestión en Kabul, éste refrendó la tesis de la necesidad de autonomía aportando ejemplos históricos recientes, como la pandemia de coronavirus, que evidencian cómo las crisis imprevistas colapsan las redes civiles habituales.

Por su parte, el comandante Barba subrayó que el éxito militar o humanitario empieza mucho antes del despliegue de una misión, y que éste depende directamente de la planificación y el material recibido para lograrlo. Y defendió la necesidad de tener independencia tecnológica “para responder a los intereses específicos de cada país”.

“El desarrollo tecnológico es fundamental. Por ello, es tan importante contar con una inversión fuerte en la industria europea y española, y que haya una homogenización y una sinergia que nos permita utilizar los recursos de una y otra”, señaló el capitán Escorihuela del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), Ejército del Aire y del Espacio.

Tecnología militar de uso dual

La moderadora retomó la palabra para preguntar directamente al embajador de España en Afganistán qué elementos fueron clave para gestionar una operación de esta magnitud como la que se llevó a cabo en 2021 en Kabul, en la que España coordinó 17 vuelos y logró evacuar a 2.206 personas.

Gabriel Ferrán explicó cómo el proceso de retirada de Afganistán se desencadenó por un cambio drástico en la estrategia política de Estados Unidos, iniciado bajo la administración de Donald Trump. Esta decisión rompió con la línea de acción previa al abrir una vía de negociación directa con los talibanes basada en un pacto de no agresión mutua ante la salida de las tropas norteamericanas, acuerdo que posteriormente la administración de Joe Biden decidió respetar para evitar mayores complicaciones. “Cuando la OTAN inició la retirada de tropas,surgió un problema imprevisto que nos obligó a evacuar a los afganos que habían colaborado con las fuerzas españolas porque los talibanes empezaron a atacarlos. Tuvimos que desplegar un dispositivo muy complicado para lograrlo”, apuntó.

“En ese punto tuvimos que ver dónde nos desplegábamos, y decidimos hacerlo en Dubái. Nos encontramos con varios inconvenientes, ya que no teníamos toda la información de la situación. Por ello, es tan importante mejorar la comunicación entre los diferentes actores en este tipo de misiones. Y es que, aunque en términos generales se cumplieron los objetivos, también sacamos muchas lecciones aprendidas”, añadió el comandante Alberto Barba.

A lo que sumó el capitán Escorihuela: “Este tipo de misiones dejan en evidencia que para que tengan éxito debemos trabajar en colaboración. Sólo así conseguiremos dar el apoyo que merece la población”.

La directora de negocio en España de Airbus Defence and Space señaló que “para nosotros no hay mayor satisfacción que este avión se haya utilizado en operaciones tan importantes como esta, porque está pensado, diseñado y fabricado para responder en estas situaciones tan complicadas. Esta misión permitió entender mejor el impacto real que tiene la inversión en defensa”.

Asimismo, Marta Nogueira aprovechó la oportunidad para poner de relieve la aplicación dual de este tipo de aviones, “ya que tienen un uso multipropósito”: “Ponemos la tecnología a disposición de la sociedad, no sólo en operaciones de defensa, sino también de seguridad”.

“Es fundamental trabajar en una estrategia de comunicación que explique que la inversión en defensa también tiene un impacto real y directo en la sociedad, potenciando su seguridad”, enfatizó el comandante Barba. Una afirmación con la que se mostró de acuerdo la representante de Airbus: “Se habla del gasto en defensa, pero es una inversión que va más allá de lo militar, porque también genera empleo y nos permite tener una mayor autonomía”. Y es que alrededor de Airbus “surgen otras empresas que dan más trabajo a otras personas. Tenemos que explicar ese retorno”, sumaba el comandante Alberto Barba.

Desafíos: una visión conjunta entre administración, industria y Fuerzas Armadas

En cuanto a los desafíos futuros a los que debe hacer frente el ámbito de la defensa, Nogueira señalaba la necesidad de diseñar un plan conjunto con las Fuerzas Armadas, para no sólo conocer cuáles son sus necesidades, sino también “dónde estamos actualmente y dónde queremos llegar”: “Sólo así podremos confeccionar una guía de actuación responsable y sostenible”.

“Durante mucho tiempo ha habido un problema cultural. Se ha avanzado mucho, pero aún es necesario hacer hincapié en la necesidad de mejorar la relación entre la administración y las empresas. Deben hablar el mismo idioma”, afirmó Gabriel Ferrán. “Esa coordinación, y esa visión conjunta es fundamental. El Ministerio de Defensa ha creado un marco que establece las reglas del juego, para que la industria sepa hacia dónde ir y lo que tiene que hacer. Pero debemos de consolidar el diálogo y la relación que existen entre ambos planos, a nivel español y europeo”, indicó Nogueira.

Para el comandante Alberto Barba el reto residía en mejorar la gestión y la coordinación entre ambos sectores, para poder responder a las necesidades que tiene el ámbito de la defensa y dar una respuesta más rápida: “No es cuestión de futuro, sino de presente”. “Los conflictos actuales nos han enseñado las nuevas reglas de juego, y han dejado en evidencia que a las Fuerzas Armadas españolas les falta recursos. Deberíamos diversificar los esfuerzos, involucrando a pequeñas y medianas empresas que ofrecen soluciones innovadoras que pueden resolver esos problemas. El desarrollo tecnológico no debe implicar complejidad, sino todo lo contrario”, matizaba el capitán Escorihuela.

“Las startups son fundamentales ahora mismo porque tienen una capacidad de desarrollar un I+D increíble. También es necesario señalar que tenemos que preparar nuestros sistemas de armas para operar en un entorno multidominio, en el que la ventaja la tiene el que ve más, más lejos y puede tomar decisiones más rápidas. Por ello, es crucial crear una red segura que permita compartir información en tiempo real y tener una visión territorial más amplia y precisa”, añadía la representante de Airbus.

Futuro: la modernización del Ejército del Aire y del Espacio

Después de estas palabras, Triguero pedía a los participantes en la mesa de debate que ofrecieran una reflexión a modo de cierre de la jornada. Marta Nogueira puso el acento en la necesidad de potenciar la autonomía en defensa de España, al mismo tiempo que incidía en la importancia de crear un programa de colaboración europeo. El embajador de España en Afganistán se mostraba en línea con tal afirmación: “Nadie va a hacer por nosotros lo que nosotros no hacemos. Es cierto que esto va a suponer un refuerzo de la inversión, pero también va a tener un retorno claro en la sociedad, generando riqueza”.

“Debemos detenernos un momento, y analizar el contexto geoestratégico para trazar un plan a 20 años vista, y reenfocar todos nuestros esfuerzos para reforzar la industria europea y española”, destacó el comandante Barba. “Es importante que haya una política común, y España debe jugar un papel importante en ella. La inversión en defensa debe dejar de verse como un gasto, porque las Fuerzas Armadas están al servicio de la sociedad. No sólo defendemos, sino que apoyamos su crecimiento”, concluía el capitán Javier Escorihuela.

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