Baleares

Piluca Barrau, de una farmacia de Menorca a un modelo de salud sin fronteras

Reconocida por su labor divulgativa y su trayectoria empresarial, defiende una forma de entender la salud que prioriza el rigor científico, la formación continua y la atención individualizada. «Puedo simplificar el lenguaje, pero nunca la evidencia», la filosofía que guía su trabajo.

Piluca Barrau posando en su farmacia.

Piluca Barrau atiende a 65.000 clientes al año entre su farmacia y sus centros de óptica en la isla de Menorca, en Maó y Ciutadella. Ahora está preparando su entrada en la península con un espacio propio en un complejo sanitario de Salgado Health, en Orihuela Costa (Alicante). «Fueron los propios clientes quienes nos lo pidieron. Muchas personas de la costa levantina que nos conocían por redes o que habían sido pacientes nuestros en Menorca nos preguntaban insistentemente cuándo íbamos a abrir cerca de ellos». 

Esta emprendedora y madre de tres hijas ha construido un proyecto que trasciende fronteras, tanto las geográficas como las propias de su ámbito profesional. Los condicionantes geográficos, como tantos otros, lo son solo en la medida en que se les permita serlo. Menorca ha sido la cuna de un proyecto de alcance nacional, la prueba de que «la innovación, el liderazgo y la divulgación no dependen del lugar desde el que trabajas, sino de la visión que tienes y la constancia para desarrollarla».

Farmacéutica, empresaria, optometrista, audioprotesista, profesora universitaria y colaboradora habitual de medios de comunicación… Barrau combina formación, divulgación y emprendimiento con la constancia y rigor científico como ingredientes innegociables de su receta. Sobre todo en el caso de este último, un bien escaso en la era de las fake news y de los remedios recetados por influencers. «El rigor no es solo una cuestión de ética, es la única defensa real que tenemos. Si no puedo sostener una fórmula con ciencia, prefiero no lanzarla». 

En 2023 fue nominada a Mejor Comunicadora de Salud de los Premios iDermo 2023 como reconocimiento a su labor divulgativa, especialmente en redes sociales. Dos años más tarde, la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) la distinguió con el Premio al Emprendimiento en la X Gala del Empresario, galardón justificado por su «enfoque innovador y su modelo de salud integrativa desde su farmacia de Maó», además del proyecto artesanal sostenible Esencia de Menorca, una línea de productos cosméticos y champús naturales inspirada en la flora menorquina. 

Este mismo verano ha formado parte de la lista Las 30 Mujeres Más Influyentes de Baleares 2026 de Forbes Women. Todo ello es fruto de una manera de entender su labor que va más allá de los compartimentos tradicionales. «La salud no solo se ejerce desde una consulta o detrás de un mostrador. Hoy también se construye comunicando, formando y ayudando a las personas a tomar mejores decisiones estén donde estén».

Una vida ligada a la farmacia y la óptica

La relación con la farmacia y la óptica empezó durante su infancia en Extremadura, con la farmacia que sus padres abrieron en Almendralejo y con las diferentes ópticas que fueron abriendo posteriormente en la comunidad autónoma. Barrau vivió desde pequeña ambos ámbitos de trabajo como extensiones de su propia casa. Pasaba el tiempo en la farmacia o en las ópticas, observando a sus padres trabajar, viendo cómo atendían a los pacientes y aprendiendo cómo se construía un negocio partiendo del esfuerzo diario, la cercanía y la constancia.

Aquella experiencia familiar marcó su forma de entender el trabajo y su manera de relacionarse con los pacientes. Antes incluso de estudiar farmacia u optometría, ya había aprendido de forma natural que «detrás de cada mostrador existe una responsabilidad profesional, pero también una relación de confianza». Ese legado familiar se convertiría años después en la base sobre la que Piluca Barrau construiría su propio modelo profesional.

Su historia fijó definitivamente el rumbo cuando estudiaba la carrera en la Universidad Europea de Madrid. Con solo 21 años le propusieron incorporarse como profesora y coordinadora de varias asignaturas del área de Óptica y Optometría. Con ello se fue despertando definitivamente su pasión por la docencia y la transmisión del conocimiento. Pasó ocho años dando clases. Un periodo clave para su propia formación como divulgadora, ya que la dotó de las herramientas básicas para llevar toda la información adquirida a la gente de manera fácilmente comprensible. Lo que acabó siendo, en definitiva, la base de su labor profesional: usar el conocimiento especializado para entender mejor a la persona que tiene delante y después ser capaz de traducir ese conocimiento en decisiones comprensibles y útiles

Luego llegó el mostrador de la farmacia, en sus propias palabras, «la escuela de formación más exigente que existe». Ya sea en la farmacia, en un aula universitaria o en una story de Instagram, «mi objetivo ha sido siempre el mismo: que la evidencia científica llegue a las casas de las personas y sea útil para mejorar su salud y su calidad de vida. Compartir conocimiento multiplica el impacto que podemos tener sobre la sociedad y nos permite trabajar mejor la prevención en salud».

Y para ello, asevera, «es imprescindible asegurarse de mantener una revisión constante de sus propios conocimientos: no me parece coherente pedirles a mis pacientes que confíen en mi criterio si yo misma dejo de actualizarlo». Máxime cuando sus rutinas profesionales han evolucionado tanto a lo largo de los años, ampliando el campo de acción de la salud ocular al cuidado del cabello y la piel o a la nutrición. «Yo no paro de estudiar para poder seguir adquiriendo conocimientos y ayudar a los demás. En nuestra farmacia, la formación continua es un factor diferencial que nos permite actualizar conocimientos de forma constante y trasladar a los pacientes la evidencia más reciente con criterio profesional». 

El rigor por encima de criterios comerciales

El conocimiento está por encima de cualquier criterio comercial. Por eso, clientes que acuden en busca de la clásica pastilla milagrosa pueden salir de la farmacia sin haber comprado nada, pero con recomendaciones precisas para mejorar los hábitos de alimentación y de ejercicio físico. «Si considero que una persona no necesita comprar nada, no se lo vendo: en ese punto manda mi coherencia profesional, no la empresarial». Una manera de trabajar, defiende, que acaba reforzando la confianza entre empresario y cliente.

Cada recomendación que hace Barrau a sus clientes, sea de productos o de hábitos de vida, parte de una valoración personalizada, no de un catálogo genérico. Y eso vale tanto para los que acuden presencialmente a la farmacia como para los que buscan ayuda vía online. Una opción, esta última, que ha ido ganando adeptos en los últimos años, sobre todo desde que Barrau empezó a ser una cara cada vez más habitual tanto en redes sociales como en medios de comunicación de ámbito nacional.

Su fórmula comunicativa no varía en el trato con los periodistas y el público al que se dirigen: rigor y precisión. «En televisión tienes muy poco tiempo, así que tienes que ser precisa, siempre con la premisa del rigor científico. En redes sociales el lenguaje es más rápido y visual, pero el principio es exactamente el mismo». Y remata con un axioma de cuño propio. «Puedo simplificar el lenguaje, pero nunca la evidencia».

En última instancia, todo mensaje es adaptable al perfil de su receptor, por lo que todo se reduce, insiste, al único elemento verdaderamente indispensable. «Lo que no negocio nunca es el rigor. Puedo simplificar el lenguaje, pero nunca la evidencia». Ahí, y no en otra parte, insiste, es donde hay que buscar la clave para conectar con públicos tan diferentes. 

Su labor como divulgadora

De hecho, la divulgación en medios de comunicación se ha convertido en una parte cada vez más relevante del trabajo de Piluca Barrau. Su perfil multidisciplinar —farmacia, optometría, audiología, dermocosmética, menopausia, nutrición y prevención— le permite abordar temas de actualidad sanitaria desde una perspectiva amplia y trasladarlos a un lenguaje claro y comprensible para el público general. Barrau ha convertido esa capacidad de síntesis en una de sus principales bazas como comunicadora: explicar en pocos minutos qué está ocurriendo, qué parte de la información es realmente relevante, qué debe preocupar al público y qué recomendaciones pueden aplicarse en la vida diaria.

«Cuando participo en un medio no quiero limitarme a dar información. Quiero ayudar a la persona que está al otro lado de la pantalla a entender qué está pasando y qué puede hacer con esa información». Para Piluca Barrau, los medios de comunicación representan además una de las herramientas de prevención más potentes. Desde una consulta puede ayudar a una persona, pero desde un medio de comunicación puede llegar a miles de personas. 

Por esa razón, una de sus líneas de crecimiento profesional es ampliar su presencia en espacios de televisión, radio y prensa donde la actualidad sanitaria necesite una voz profesional capaz de combinar evidencia científica, experiencia asistencial y comunicación directa. 

Esa credibilidad, erigida sobre los sólidos cimientos que describe, es la verdaderamente responsable de toda la atención que despierta Barrau. También por parte de marcas que buscan colaborar con ella, tanto para eventos públicos como para formar a otros profesionales. Un reconocimiento tanto o más valioso que cualquier premio, afirma, puesto que demuestra la confianza de su propio sector en su trabajo.

Las herramientas de trabajo

El nivel de exigencia que Barrau mantiene para sí misma es también de obligada aplicación a sus recursos materiales, con un instrumental moderno y en constante actualización. «No concibo ofrecer un servicio con instrumental de segunda cuando lo que está en juego es la salud». En óptica trabaja con lentes japonesas de alta gama que su marca ofrece en exclusiva en Menorca y la farmacia cuenta con uno de los tres robots dispensadores que hay en toda la isla. Asimismo, ella y su equipo han sido pioneros en incorporar tecnologías de diagnóstico —como la OCT de fondo de ojo o el foróptero computerizado— que hasta entonces solo se veían en ópticas de la península. «Siempre hemos intentado adelantarnos e incorporar herramientas que nos permitan ofrecer una valoración cada vez más completa y precisa». 

Sus lanzamientos más recientes incluyen un champú artesanal y una crema para la piel. El primero, bautizado Santolina i Sal, es un compuesto elaborado a partir de la Santolina magonica, una planta endémica de Menorca, y sal de la isla. Se trata de un producto con el que Barrau guarda una fuerte vinculación emotiva: lo elaboró junto a sus tres hijas después del confinamiento motivado por la pandemia, «como agradecimiento a mis hijas por la paciencia de esperarme en casa mientras yo ayudaba a mis pacientes; tenía que rechazar sus abrazos al llegar para evitar contagiarlas». Por ello, «no es solo un champú ecológico de autor, sino el recuerdo de esos momentos y de los valores que he querido transmitirles». 

El segundo producto, Skin Longevity & Sun Protect, nace de una pregunta que Barrau se hacía con frecuencia. «La medicina estética transforma la piel desde fuera, con bótox, fillers o ácido hialurónico, pero ¿qué pasa después para que ese resultado se mantenga en el tiempo?». El producto ha sido desarrollado en colaboración con Spainlab Pharmaceuticals con una patente BioExtend de nutrición avanzada para la piel y con el objetivo de alargar los tratamientos medicoestéticos de consulta. La formula incluye vitaminas, antioxidantes, ácidos hialurónicos, silicio orgánico, luteína, licopeno y coenzima Q10. Su planteamiento parte de una visión complementaria del cuidado de la piel: apoyar desde dentro los mecanismos relacionados con envejecimiento, fotoexposición y mantenimiento de la calidad cutánea. 

La inclusión de Piluca Barrau en la última Lista Forbes Women de Las 30 Mujeres más Influyentes de Baleares 2026 representa algo más que un reconocimiento a su trabajo. «Representa sentirme reflejo de muchas mujeres que cada día hacen un esfuerzo enorme por escalar profesionalmente sin dejar de sostener su casa y su familia, muchas veces sin que nadie vea ese esfuerzo». 

Construir un legado para su familia

Ese esfuerzo es compartido por su familia y por todo su equipo, sin el cual «nada de esto existiría». Y representa también parte del legado de los valores que quiere para sus hijas. «Quiero enseñarles que nunca hay que conformarse, que siempre se puede ir un paso más allá si se hace con constancia, con conocimiento y con credibilidad. Ese es, creo yo, el verdadero valor de esta lista: demuestra que se puede llegar lejos construyendo despacio, sin atajos, un mostrador y un paciente a la vez, estés donde estés».

Barrau es optimista y se imagina un futuro en el que el sector se amolde mejor a este tipo de valores. Menos lanzamientos oportunistas y más marcas que compitan con el rigor y la evidencia científica como seña de identidad. Como respuesta, también, a un público cada vez más documentado y exigente. «Para mi marca, el objetivo es crecer sin perder la trazabilidad que la hizo nacer: que cada producto pueda seguir explicándose, activo por activo, delante de cualquier profesional que me lo pregunte». El siguiente reto, pues, es crecer sin perder identidad.

La llegada a Orihuela Costa representa el primer paso para trasladar a la península un modelo sanitario construido en Menorca, pero la expansión no debe ser a cualquier precio: Barrau quiere crecer sin perder la trazabilidad, la atención personalizada, el criterio profesional y la identidad que hicieron nacer el proyecto.

Asimismo, pretende ampliar su papel como divulgadora sanitaria en medios nacionales y participar de forma habitual en espacios donde la actualidad en salud necesite contexto, evidencia y una explicación comprensible. «Hay muchísimo ruido alrededor de la salud. Creo que los profesionales tenemos la responsabilidad de ocupar también esos espacios y ayudar a separar la evidencia de la tendencia, especialmente cuando una información puede afectar a las decisiones que toma una persona sobre su propia salud».

Y que afronta ahora el salto a la península con una premisa que, después de todo, parece haber estado presente desde el principio: se puede llegar lejos sin dejar de saber exactamente de dónde se viene. «Crecer no significa simplemente estar en más lugares. Significa poder ayudar a más personas sin perder la forma de trabajar que hizo que confiaran en nosotros desde el principio». 

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