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El despertar de la inversión energética

La inversión energética gana protagonismo entre los particulares gracias al auge de las infraestructuras de generación, almacenamiento y autoconsumo.

Foto de izq a derecha: Elena Salamanca, Moderadora; Montse Cespedosa, CEO de MC FINANCIAL S GROUP; Carlos Ballesteros, Director General de ANESE; Luis Marquina, Presidente Ejecutivo de AEPIBAL; Fernando Dávila Ponce de León Gámez, CEO de Crowmie; Ernesto Revello, Economista de la Energía, Petróleo y Gas, Asesor Patrimonial y de Inversiones Certificado. Experto en ciclos macroeconómicos y mercados bursátiles y de materias primas y Chema Zabala, Director General de Alantra Advisory. Foto: Sofía Royo.

Durante años, el inversor particular ha asociado los activos reales principalmente al inmobiliario. Sin embargo, los expertos apuntan a que, en la actualidad, existe un creciente protagonismo de las infraestructuras energéticas y de las nuevas oportunidades que se abren para el inversor particular. La generación, el almacenamiento y el autoconsumo destacan como activos tangibles y productivos, ligados a una necesidad esencial para hogares, empresas e industrias.

La clave para hacer una correcta inversión en proyectos que durante años estuvieron reservados a grandes patrimonios parece estar en confiar en la gestión profesional, la cual puede simplificar el acceso a este tipo de oportunidades. Pero ¿cómo está cambiando este mapa y qué papel empieza a jugar la infraestructura energética? ¿Qué factores debería tener en cuenta un inversor para valorar su potencial y sus riesgos a la hora de analizar un proyecto de este tipo?

Para dar respuesta a estas y a otras cuestiones, el pasado mes de octubre, Forbes House acogía una charla organizada por Forbes, en colaboración con Crowmie, que contaba con un panel de especialistas en la materia formado por Ernesto Revello, perfil senior de Finanzas; Luis Marquina, presidente ejecutivo de AEPIBAL; Montse Cespedosa, experta hipotecaria; Chema Zabala, director general de Alantra Advisory; Fernando Dávila, CEO de Crowmie; y Carlos Ballesteros, director general de ANESE.

Cambio de paradigma: del ladrillo a los megavatios

Durante la jornada se debatió con los ponentes sobre las características que diferencian a las infraestructuras de generación y almacenamiento energético, y qué papel pueden jugar modelos de explotación como el autoconsumo a la hora de incorporarlas a una estrategia de inversión. El principal reto es entender qué ha cambiado para que oportunidades que tradicionalmente requerían grandes volúmenes de capital puedan estar hoy al alcance del inversor particular.

Fernando Dávila puso el foco precisamente en una de las claves que deben acompañar a esa democratización: quién gestiona la inversión y con qué criterio. “Como inversores, lo que buscamos es gestionar y proteger nuestro patrimonio. Por eso hay que tener mucho cuidado con quién te sientas”, señaló el CEO de Crowmie. Y es que para Dávila, el acceso a nuevos activos no es suficiente por sí solo: el inversor debe apoyarse en una gestión especializada y contar con la información necesaria para comprender qué está incorporando a su cartera, valorar el potencial del proyecto y conocer también sus riesgos.

En este contexto Chema Zabala destacaba que este cambio de paradigma se debe a que “en los próximos años se verá una demanda adicional” sin precedentes, donde “las palancas del crecimiento de la demanda serán tres: electrificación de la economía, centros de datos e hidrógeno verde”.

La democratización del sector y el valor de los expertos

Otro de los puntos clave sobre el que se articuló la jornada fue la importancia de la eficiencia energética desde el punto de vista de la demanda. Sobre este aspecto Carlos Ballesteros indicó que “hay grandes oportunidades desde el punto de vista de reducir el consumo, movilizando en activos de eficiencia a unos 4 o 5 mil millones de euros al año”.

Por su parte, Revello explicó cómo proyectos que durante años estuvieron reservados a grandes patrimonios ahora son accesibles “gracias al avance de la tecnología y a las plataformas de inversión, que permiten comprar activos de manera fraccionada, incluso con un euro”. “Es un sector muy profesional que hay que democratizar llegando al inversor pequeño”, sostuvo Montse Cespedosa. Esta última añadió que “la gestión profesional es la herramienta que puede simplificar el acceso a este tipo de oportunidades para el ciudadano de a pie”. Sin embargo, todos los ponentes coincidieron en la complejidad del sector.

Asimismo, se discutió detalladamente sobre qué factores debería tener en cuenta un inversor para valorar el potencial y los riesgos a la hora de analizar un proyecto energético. En este contexto, Luis Marquina advirtió que “el mercado energético no es un mercado para aficionados, sino que se trata de inversiones altamente profesionalizadas”; e hizo hincapié en el inmenso valor que aporta la gestión especializada cuando se trata de activos que requieren un profundo conocimiento técnico, financiero y regulatorio.

Mirando al futuro

Para clausurar el encuentro, la mesa redonda miró hacia el futuro para dibujar el paradigma que marcará los próximos años, y pronosticar qué nuevas oportunidades plantean las infraestructuras energéticas. Todos coincidieron en que estas pueden ganar mayor peso en las carteras de los inversores.

“La gestión activa de estas micro redes y la flexibilidad para aprovecharlas al máximo, nos permitirá gestionarlas bien a nivel europeo”, destacó Fernando Dávila. Algo con lo que se mostró de acuerdo Carlos Ballesteros: “Hoy en día el mayor riesgo es la regulación. Por ello, la inversión en eficiencia energética será más atractiva en los próximos años”.

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