El Hōlei Sea Arch, uno de los enclaves más fotografiados de la costa de Hawái, se ha desplomado en el océano Pacífico. El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS, por sus siglas en inglés) ha confirmado la desaparición de esta formación de roca de lava, situada en el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, en la costa sur de la Isla Grande.
Con unos 27 metros de altura, el arco seguía en pie el miércoles 23 de septiembre. Según el NPS, había desaparecido para la noche del domingo 27. Se desconoce el momento exacto del derrumbe, aunque podría haberse producido mientras el parque permanecía cerrado por el paso de la tormenta tropical Nolo. Al reabrir sus puertas, el lunes 28, el arco ya no estaba.
«Sí, es cierto. Descanse en paz, Hōlei Sea Arch», escribió el parque en Facebook e Instagram, junto a imágenes comparativas del antes y el después. El mensaje añadía que el arco era un lugar muy especial para muchos de sus visitantes.
Un final anunciado
El arco se originó hace unos 550 años, cuando una antigua colada de lava procedente de uno de los volcanes de la isla alcanzó el borde del acantilado y excavó la bóveda. Situado al final de la Chain of Craters Road, se convirtió con el tiempo en uno de los destinos más visitados y retratados del parque.
El NPS recuerda que la inestabilidad de la costa colindante se advertía desde hacía años. Los terremotos de la erupción del Kīlauea y del colapso de su cumbre en 2018 dañaron los acantilados próximos. En enero de 2020, la aparición de nuevas grietas llevó a cerrar la zona original de observación, y en marzo de ese año se abrió otra, más alejada del borde. Meses después, el fuerte oleaje de la tormenta tropical Darby arrancó un fragmento de roca de la parte baja del arco.
En 2021, el propio NPS ya había advertido de que el arco acabaría desplomándose. «Esta formación es hermosa, pero temporal», señaló entonces el organismo, que añadió que otros arcos la sustituirán a medida que el acantilado retroceda tierra adentro. El proceso responsable es la erosión diferencial, por la que las rocas blandas se desgastan antes y más deprisa que las más resistentes. Es el mismo mecanismo que dio forma al arco hace más de cinco siglos.
Llamamiento a la prudencia
Tras el derrumbe, el parque ha pedido a los visitantes que no se acerquen a los bordes del acantilado, que caen en vertical sobre un mar bravo y azotado por el oleaje. Según el NPS, en redes sociales circulan fotografías de personas que han accedido a la zona cerrada donde se alzaba el arco, lo que supone un grave riesgo de caída y ahogamiento para ellas y para los equipos de rescate. El organismo insiste en que las áreas clausuradas deben respetarse y recuerda que los acantilados pueden ceder sin previo aviso.
La noticia ha generado miles de reacciones en las redes del parque, donde los usuarios comparten recuerdos y fotografías del arco. «Nada ni nadie es eterno», escribió uno de ellos en Facebook.

