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¿Han hallado el Arca de Noé en Turquía? Estos arqueólogos están «100% seguros»

Un equipo dirigido por la Universidad Cumhuriyet de Sivas ha perforado y escaneado la Formación Durupınar, en Turquía, pero sus datos aún no prueban que sea el Arca de Noé.

El monte Ararat en Turquía. FOTO: Getty Images

La Formación Durupınar, una estructura alargada y ovalada cercana a Doğubeyazıt, en la provincia turca de Ağrı, vuelve a ocupar el centro de la búsqueda del Arca de Noé. Este verano, un equipo dirigido por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Cumhuriyet de Sivas, y respaldado por el grupo estadounidense Noah’s Ark Scans, ha pasado unos 90 días sobre el terreno.

Los investigadores han combinado cartografía de superficie con tecnología LiDAR, imágenes con drones, mapeo térmico, tomografía de resistividad eléctrica (TRE) y radar de penetración terrestre de grado militar. También han tomado muestras de suelo mediante perforación e introducido en los sondeos a Gopher, un diminuto robot subterráneo que, según el Daily Mail, se diseñó originalmente para rastrear wombats en Australia.

Según Arkeonews, se recogieron cerca de 1.000 muestras en 150 puntos, además de fragmentos de cerámica cuya antigüedad debe establecerse en laboratorio. Las perforaciones han llegado a 18 metros, frente a los 10 aproximadamente de trabajos anteriores.

Una anomalía de 76 metros

Según los datos preliminares del equipo, el BakhtarRadar, un sistema especializado de exploración del subsuelo, no mostró la formación como una masa rocosa simple y homogénea. Detectó una anomalía de unos 76 metros en la zona central, que el equipo compara con un túnel o pasillo, y algunas señales que parecían cruzarse en ángulos cercanos a 90 grados. Las mediciones iniciales también registraron niveles de carbono en torno a un 40% más altos dentro de la formación que fuera, según la universidad.

Andrew Jones, fundador de Noah’s Ark Scans, explicó a Newsweek que hallaron capas ricas en material orgánico y que una broca se rompió a entre cuatro y cinco metros de profundidad al topar con una capa dura. Jones mencionó la posibilidad de madera mineralizada, aunque podría ser simplemente roca. Los propios responsables reconocen que las imágenes del radar no demuestran un origen arqueológico.

«Estamos 100% seguros»

Pese a esa cautela, el discurso público del proyecto es mucho más rotundo. Lauren Witzke, excandidata al Senado de Estados Unidos, activista cristiana y directora de marketing y recaudación de fondos de Noah’s Ark Scans, asegura: «No es una roca, es un barco». Y añade: «Tenemos las medidas, los datos, los tres niveles, todo como se describe en la Biblia».

Noah’s Ark Scans sostiene ahora que los nuevos datos del radar respaldan esa interpretación, algo que sigue pendiente de validación independiente. Según IFLScience, el grupo organiza visitas guiadas al lugar por 3.600 dólares (unos 3.100 euros).

Un escepticismo de décadas

La formación no está en la cima del monte: se encuentra a unos 29 kilómetros al sur del Gran Ararat. En 1996, los geólogos Lorence Collins y David Fasold publicaron un estudio que la describía como una formación natural. Fasold llevaba estudiándola desde 1985 y había llegado a creer que era el Arca, pero comprobó que lo presentado como hierro o vigas eran minerales y rocas naturales, sin indicios de madera petrificada.

El escepticismo alcanza incluso al sector creacionista: Ken Ham, fundador y director ejecutivo de Answers in Genesis, cuestiona que los datos geofísicos se hayan evaluado considerando interpretaciones alternativas. Otros expertos recuerdan que no hay evidencia de que el mundo haya estado alguna vez bajo el agua, aunque inundaciones más localizadas podrían haber inspirado el relato bíblico.

Qué esperar en 2027

Los núcleos de perforación se han enviado a Ankara. Según Newsweek, las primeras noticias de los análisis llegarán en el invierno de 2026-2027, y el equipo aspira a presentar un trabajo científico más completo en la primavera de 2027. La universidad prepara además un volumen dedicado a la campaña, y se contempla volver al terreno en 2027 si se obtienen los permisos. Mientras tanto, los resultados deben pasar una revisión por pares ajenos al proyecto, y por ahora no han alterado la explicación geológica predominante.

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