Shakira no llega sola a los escenarios. Después de casi un mes de conciertos en la capital lo sabemos. En Madrid, cada concierto comienza con una imagen que ya se ha convertido en parte del ritual: la cantante atraviesa el recinto rodeada de una particular ‘manada’ formada por artistas, deportistas, influencers, rostros conocidos y seguidores anónimos. Chanel, Vicco, Paula Echevarría, Lola Lolita, Carolina Marín, Álvaro Morte o Alice Campello son algunos de los nombres que han caminado junto a ella durante su residencia madrileña. Pero, ¿quién decide quién entra en esa fotografía?
Antonio de la Rúa, el hombre detrás de la selección
El nombre que aparece detrás de parte de esta particular elección es Antonio de la Rúa. El empresario argentino fue durante años una de las personas más próximas a Shakira: además de pareja, ejerció como su representante y participó en la construcción de su carrera internacional durante una de sus etapas de mayor expansión. Tras su separación en 2010, separaron sus caminos y protagonizaron una larga disputa judicial, pero el tiempo ha vuelto a situarlos en el mismo equipo, esta vez, sólo profesional.
Hoy, De la Rúa forma parte del entorno que trabaja junto a la artista y, según las informaciones publicadas sobre la organización de los conciertos, interviene en la selección de algunas de las personas que integran esa particular ‘manada’ que acompaña a Shakira hasta el escenario.
Eso no significa que todos los integrantes sean escogidos personalmente por él. La selección funciona a varios niveles. Algunos de los puestos más próximos a Shakira pasan por la propia artista, Sony Music o su equipo, mientras que otros participantes llegan a través de concursos, convocatorias o invitaciones de la organización. Y aunque es la propia cantante quien aprueba la selección final, es de la Rúa quien supervisa los nombres que traen Sony Music o los que llegan a través de sorteos.
Para los conciertos de Madrid se puso en marcha, de hecho, el concurso ‘Caminando con la Loba’, que permitía a los seguidores contar qué historia les unía a Shakira y optar a desfilar junto a ella con un acompañante. Así, la manada combina nombres conocidos con fans que consiguen su plaza a través de estas iniciativas. Tanto es así que, alrededor del 15%, son personas conocidas por el equipo, mientras que el resto son seguidores que han llegado mediante concursos o convocatorias.
Y ahí está precisamente la clave de esta peculiar procesión. ‘Camina con la Loba’ no es solo una entrada al escenario: es otra pieza del espectáculo. Cada noche cambia la fotografía, aparecen nuevos nombres y la experiencia continúa después en redes sociales. La cantante consigue así convertir a quienes la acompañan en parte de la conversación alrededor de su gira.
La manada, por tanto, no es tan espontánea como parece. Detrás de esos minutos de focos, móviles levantados y una Shakira convertida en protagonista absoluta hay casting, organización y una estrategia que entiende perfectamente el valor de una imagen. Ella pone el escenario. Su equipo decide, en buena medida, quién tiene el privilegio de caminar hasta él a su lado.

