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Tomás Palacios, el hombre detrás del ‘fenómeno Shakira’: «Convertir una gira en un acontecimiento global exige anticiparse a todo»

El hombre que está detrás de la estrategia de comunicación de Shakira en España conoce bien los secretos de una industria en la que la música es solo el principio. Tomás Palacios, fundador de Artist Publicist, reflexiona sobre el poder de las grandes estrellas, el negocio del directo y el futuro del entretenimiento.

 

Tomás Palacios, publicista, y máximo responsable del 'fenómeno Shakira' en Madrid.

En la música, el espectáculo empieza mucho antes de que se apaguen las luces. También se construye en reuniones, estrategias, conversaciones y decisiones que rara vez llegan al escenario. Tomás Palacios (Badajoz, 1986) conoce bien ese territorio. Desde que fundó Artist Publicist en 2014, ha trabajado con algunas de las figuras más influyentes de la música en español. Shakira, Enrique Iglesias, Rauw Alejandro o Camilo forman parte de una trayectoria que ha tenido uno de sus grandes capítulos en Madrid, con la residencia europea de la colombiana Shakira. Trece conciertos, cientos de miles de espectadores y una operación que demuestra que, cuando la música trasciende el escenario, también puede transformar una ciudad.

Viene del mundo de la moda, donde trabajó durante más de 10 años en El Corte Inglés. ¿En qué momento descubrió que su camino estaba en la música?

El Corte Inglés me dio la oportunidad de descubrir que la comunicación era mi verdadera pasión. Me encargaba de toda la parte de relaciones públicas en moda, organizando desfiles, campañas y eventos de marca, pero mi vocación siempre ha sido la música. En realidad, nunca hubo una oportunidad que buscara de manera consciente. Empecé ayudando a una artista que es amiga mía, Natalia Rodríguez, y ella me abrió un mundo que hasta entonces no conocía. Después de ella llegaron muchos otros.

Desde entonces, ha trabajado con artistas de perfiles y trayectorias muy diferentes, desde Shakira hasta Rauw Alejandro o Camilo. ¿Qué diferencia a un artista popular de un verdadero fenómeno cultural?

Un artista popular es aquel que llena salas o recintos con canciones conocidas. Convertirse en un fenómeno cultural implica algo mucho más amplio: que tu personalidad, tu discurso, tu música y tu historia conecten con personas de distintos contextos y generaciones. Bad Bunny o Shakira son dos grandes ejemplos de ello.

Ahora está al frente de la estrategia de comunicación y relaciones públicas de Shakira en España. ¿Cómo se construye una estrategia para una artista de su dimensión y cómo se consigue mantener su capacidad de sorprender?

Trabajar con una artista como Shakira exige entender sus más de 30 años de carrera. Es una mujer comprometida con la realidad, que conoce perfectamente el mercado español y que, además, es tremendamente perfeccionista. Tiene una capacidad extraordinaria para reinventarse y conectar con nuevos públicos.

La estrategia siempre se ha diseñado de la mano de su mánager, sin dar nunca por hecho el interés del público. Ha sido un reto enorme porque trabajar con una artista de su nivel requiere coordinarse con equipos internacionales y tener una gran capacidad de anticipación para generar, constantemente, conversaciones relevantes.

Y volviendo a Shakira… 13 conciertos en un estadio construido para la ocasión han convertido Madrid en un punto de encuentro internacional. ¿Qué supone una operación de estas dimensiones?

Shakira ha convertido Madrid en un punto de encuentro internacional y ha demostrado su enorme capacidad para movilizar a millones de personas. Detrás de cada concierto hay meses de trabajo, muchísima coordinación y un equipo extraordinario.

Los más de 400 millones de euros que ha dejado en Madrid son una prueba de que la música sigue despertando el interés de grandes audiencias y de que lo que hemos vivido formará parte de la memoria colectiva y de la historia de la música en español. No eran trece shows, eran trece experiencias que, sumadas a propuestas de moda, literatura o gastronomía, permitieron que más de 800.000 espectadores vivieran algo único.

Además de Artist Publicist, también forma parte del universo de Iglesias Entertainment, una de las grandes promotoras independientes del país. ¿Cómo ha cambiado el negocio de la música en directo?

Los conciertos se han convertido en experiencias. El público ya no busca únicamente ver a su artista preferido, sino llevarse un recuerdo imborrable. Esa es una de las grandes transformaciones que estamos viviendo: el espectáculo empieza mucho antes de que suene la primera canción y continúa después de que se apaguen las luces.

La música en español vive un momento de enorme proyección internacional. ¿Qué ha cambiado para que artistas latinos conquisten mercados que antes parecían inaccesibles?

No hay nada más democrático que el éxito de la música y, especialmente, de la música en español. Plataformas como TikTok o Spotify llevan años facilitando que descubramos artistas a través de tendencias o listas de reproducción a los que antes difícilmente habríamos llegado.

Pero también hay décadas de trabajo detrás. Artistas como Gloria Estefan, Enrique Iglesias o Shakira abrieron camino y conquistaron territorios a los que antes parecía impensable llegar con nuestro idioma, como Asia Central o África. Lo que vemos hoy es también el resultado de ese recorrido.

Las redes sociales han multiplicado la exposición pública y los riesgos reputacionales. ¿Cómo se protege la imagen de un artista cuando todo puede convertirse en viral en cuestión de minutos?

No se puede controlar todo lo que se dice de un artista. Estamos en la era de las noticias falsas y creo que la experiencia ayuda a no tomar decisiones precipitadas. Es muy importante entender que no todo merece una respuesta. Muchas de las cosas que aparecen terminan diluyéndose con el paso de las horas o de unos pocos días.

Y también está la inteligencia artificial, que está transformando muchos sectores. ¿Cómo cree que cambiará la comunicación musical y qué lugar ocuparán las experiencias reales?

La inteligencia artificial ya forma parte de nuestro día a día. En nuestro trabajo de comunicación creo que nos ayudará a simplificar procesos, verificar datos y optimizar recursos. Pero tengo algo claro: cuanto más se instaure la inteligencia artificial en nuestro trabajo, más valoraremos las experiencias reales.

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