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Este es el legado que Alice Walton, la mujer más rica de Estados Unidos, quiere dejar en Arkansas

Con una fortuna estimada en 118.000 millones de dólares, Alice Walton pone la primera piedra del que será el gran complejo sanitario en Bentonville, concebido para cambiar el acceso a la atención médica especializada en el estado.

Alice Walton. Tim Pannell para Forbes.

Alice Walton (Arkansas, 76 años) sabe lo que significa transformar una idea ambiciosa en una realidad. La única hija del fundador de Walmart, Sam Walton, lleva siete años trabajando en un proyecto que ahora comienza a tomar forma: un gran complejo sanitario en Bentonville, Arkansas, concebido para cambiar el acceso a la atención médica especializada en el estado.

El pasado jueves se colocó la primera piedra del que será el AWSOM Whole Health Campus, un proyecto desarrollado junto al sistema sanitario Mercy. La inversión alcanza los 750 millones de dólares: 350 millones proceden de la fundación de Walton, otros 350 millones serán aportados por Mercy y Tyson Foods y la Tyson Family Foundation sumarán 50 millones adicionales. El futuro campus contará con un hospital de 250 camas y un centro oncológico de última generación.

A sus 76 años y con una fortuna estimada en 118.000 millones de dólares, Walton sigue ampliando así una trayectoria filantrópica que ha convertido Arkansas en el centro de buena parte de sus proyectos. Su apuesta no se limita a financiar infraestructuras: busca construir nuevas formas de acceso a la educación, la cultura y ahora también a la sanidad.

«Arkansas se enfrenta a algunos de los mayores desafíos sanitarios del país, con unos resultados que habitualmente se sitúan entre los peores de Estados Unidos», explica Walton a Forbes. Un estudio de 2019 reveló que los habitantes del noroeste del estado gastan cerca de 1.000 millones de dólares cada año para desplazarse fuera de su zona en busca de atención especializada. Para un paciente con cáncer o una enfermedad cardiaca, esa distancia tiene una dimensión que va mucho más allá de la económica. «Están dejando atrás su hogar, su familia y su red de apoyo para recibir una atención esencial en uno de los momentos más difíciles de sus vidas», señala.

El nuevo campus nace precisamente para reducir esa distancia. El primer edificio estará dedicado a la atención cardiaca y se desarrollará en colaboración con Cleveland Clinic. Su apertura está prevista para 2029. La intención de Walton es crear un modelo que conecte los grandes centros especializados con las comunidades rurales, de manera que el lugar de residencia no determine el acceso a determinados tratamientos.

«Mi visión es crear un modelo de centros conectados que amplíe el alcance de una atención especializada y de alta calidad en todo el estado», explica. «Queremos garantizar que los pacientes y los profesionales sanitarios de las comunidades rurales tengan acceso a servicios avanzados independientemente de su ubicación».

La elección de Arkansas no es casual. Walton creció en un estado cuya transformación económica ha estado estrechamente ligada a empresas como Walmart y Tyson Foods. El crecimiento de ambas compañías ha impulsado especialmente el noroeste de Arkansas, donde el aumento de población ha puesto también a prueba la capacidad de las infraestructuras sanitarias. En las zonas más rurales, el problema adquiere otra dimensión: falta de hospitales, especialistas y servicios básicos. Según un informe de March of Dimes, unas 78.000 mujeres y adolescentes de entre 15 y 44 años viven en condados de Arkansas sin ningún lugar donde dar a luz y sin servicios de obstetricia.

En ese contexto, la filantropía de Walton funciona como una extensión de una visión mucho más amplia. En 2005 fundó Crystal Bridges Museum of American Art, un museo de referencia internacional que convirtió Bentonville en un destino cultural. En 2025 llegó otro de sus grandes proyectos: la primera promoción, formada por 48 estudiantes, de la Alice L. Walton School of Medicine, una facultad de Medicina de cuatro años que pretende formar a una nueva generación de profesionales sanitarios.

Ahora, la salud se convierte en el siguiente capítulo.

El futuro campus tampoco se parecerá demasiado a la imagen tradicional de un hospital. Walton imagina un espacio rodeado de árboles, jardines y estanques, con senderos para caminar y montar en bicicleta y obras de arte tanto en el interior como al aire libre. Una concepción que recuerda a Crystal Bridges, donde naturaleza, cultura y arquitectura conviven hasta convertir la visita al museo en una experiencia que trasciende sus salas.

El proyecto llega además en un momento especialmente delicado para las comunidades rurales del estado. Los recortes de Medicaid impulsados por la Administración Trump han añadido presión sobre unos sistemas sanitarios que ya afrontaban dificultades, mientras algunos hospitales de Arkansas han reducido servicios ante las bajas tasas de reembolso de las aseguradoras, según Arkansas Advocate.

Para Walton, el proyecto aspira a ser algo más que una inversión en su estado de origen. «La filantropía puede desempeñar un papel a la hora de cerrar brechas, y hoy en día la mayoría de las comunidades rurales tienen carencias que intentan resolver», afirma. Su objetivo es que lo que está construyendo en Arkansas pueda convertirse también en una referencia para otros lugares.

«Creo que el trabajo que estamos haciendo en el noroeste de Arkansas puede servir como modelo para que otros lo reproduzcan en cualquier otra geografía».

Después de haber dejado su huella en el arte y la educación, Alice Walton prepara ahora su siguiente gran legado: un sistema sanitario pensado para que la distancia deje de ser un obstáculo.

Este artículo es original de forbes.com.

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