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Sol Vilarrubí, 18 años y un apellido empresarial: así comienza el relevo generacional de los Daurella

Con 18 años, la hija menor de Sol Daurella se incorpora al consejo de Cobega y pone nombre a una nueva generación de una de las grandes familias empresariales españolas.

Sol Daurella, presidenta de Coca-Cola Europacific Partners.

El apellido Daurella lleva décadas ligado al negocio de Coca-Cola en España. Ahora, una nueva generación comienza a ocupar su lugar en la estructura empresarial familiar. Sol Vilarrubí Daurella, hija menor de la empresaria Sol Daurella, acaba de incorporarse al consejo de administración de Cobega, el holding familiar desde el que los Daurella articulan buena parte de sus participaciones empresariales. Tiene 18 años y, hasta ahora, había mantenido un perfil completamente alejado de los focos.

Su entrada en el órgano de gobierno no supone que haya asumido la gestión ejecutiva de la compañía. Su posición está vinculada a la representación de una de las sociedades accionistas de Cobega y debe entenderse dentro de la estructura patrimonial de la familia. Pero el gesto tiene un significado evidente: la siguiente generación empieza a ocupar formalmente su espacio en el entramado empresarial construido por los Daurella durante décadas.

Sol Vilarrubí es hija de Sol Daurella y del empresario Carles Vilarrubí, fallecido a finales de 2025. Su madre, una de las figuras más relevantes del empresariado español, continúa al frente de buena parte de las estructuras del grupo familiar y es presidenta de Coca-Cola Europacific Partners (CCEP), además de mantener responsabilidades en Cobega y Olive Partners.

Hasta su mayoría de edad, poco se había conocido públicamente de Sol Vilarrubí. La joven apenas había aparecido en la escena pública y fue precisamente junto a su madre, en los Laureus World Sports Awards celebrados en Madrid el pasado abril, cuando protagonizó una de sus primeras apariciones ante los medios. Ahora su nombre aparece en un contexto muy diferente: el de los órganos de gobierno de una de las grandes estructuras empresariales familiares de España.

Una familia, varias generaciones

La historia empresarial de los Daurella está estrechamente ligada a Coca-Cola. La familia obtuvo en 1951 la primera licencia para embotellar la marca en España y, desde entonces, ha construido un entramado empresarial que hoy va mucho más allá del negocio de las bebidas.

Cobega funciona como uno de los principales vehículos de participación de la familia y mantiene intereses en diferentes sectores y compañías. A través de Olive Partners, los Daurella tienen una participación significativa en Coca-Cola Europacific Partners, la mayor embotelladora de Coca-Cola a escala mundial. El grupo también está vinculado a negocios como Nespresso o Domino’s Pizza, además de otras inversiones empresariales.

En este contexto, la llegada de Sol Vilarrubí no es un movimiento aislado. Forma parte de un proceso de incorporación progresiva de los miembros más jóvenes de la familia a sus órganos de gobierno. Su hermano, José Albiol Daurella, ya forma parte del consejo de Cobega, al igual que otros miembros de la siguiente generación familiar.

La sucesión, en las grandes empresas familiares, rara vez se produce de un día para otro. Se construye a través de consejos, participaciones, responsabilidades y una familiarización progresiva con las estructuras que sostienen el patrimonio. La incorporación de Sol Vilarrubí encaja en esa lógica: no se trata todavía de dirigir, sino de empezar a formar parte de la arquitectura desde la que se toman las decisiones sobre el patrimonio empresarial familiar.

El papel de las mujeres

El movimiento tiene además una lectura especialmente relevante desde la perspectiva femenina. Sol Vilarrubí entra en una estructura en la que las mujeres de la familia ya ocupan posiciones de poder. La propia Sol Daurella es el principal ejemplo: desde la presidencia de CCEP ha convertido su nombre en uno de los más reconocibles del empresariado español y ha desarrollado una trayectoria al frente de una compañía de dimensión internacional.

Su incorporación a Cobega se produce, por tanto, en una saga empresarial en la que las nuevas generaciones femeninas no parten de cero. Otras mujeres de la familia, como Beatriz de Llanza Daurella y Melina Rotllant Daurella, también han formado parte de los órganos de gobierno vinculados al grupo.

La diferencia ahora está en la edad y en el momento vital. Con 18 años, Sol Vilarrubí acaba de entrar en un mundo empresarial que todavía tendrá que descubrir y construir desde su propia posición. Sería prematuro hablar de una carrera ejecutiva o de una futura sucesión: su nombramiento responde, de momento, a una función dentro de la estructura accionarial y de gobierno familiar.

Pero sí marca una fotografía interesante del presente: mientras una generación continúa liderando el negocio, otra empieza a sentarse en la mesa en la que se decide el futuro de un patrimonio empresarial construido a lo largo de más de siete décadas.

Para los Daurella, el apellido ya tiene historia. Ahora empieza a tener también una nueva generación que lo representa.

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