Navantia quiere volver a los beneficios en 2027 y, para conseguirlo, la compañía ha diseñado una hoja de ruta que contempla importantes inversiones en I+D y la entrada en nuevos negocios vinculados al desarrollo tecnológico. Entre ellos se encuentra un mercado que está ganando peso en el ámbito de la defensa: el de los barcos militares autónomos.
Según detalla Expansión, la compañía pública está explorando el potencial de este negocio y mantiene conversaciones con España, Reino Unido y Australia para conocer las necesidades de sus respectivas Armadas. El objetivo es analizar las posibilidades que ofrecen las denominadas flotas híbridas, que combinan buques tripulados con sistemas autónomos o no tripulados.
Navantia, propiedad al 100% de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), cuenta ya con una plataforma desarrollada específicamente para este nuevo escenario a través de su filial en Reino Unido. Se trata del LASV75 (Large Autonomous Surface Vessel), un buque autónomo de superficie diseñado para operar junto a buques de guerra tripulados y drones, tanto submarinos como aéreos.
Según explica la propia compañía, el LASV75 puede construirse rápidamente y a gran escala, con un coste significativamente inferior al de los buques tripulados. Su casco modular permite, además, diferentes configuraciones. La plataforma fue exhibida a finales de mayo en la feria Combined Naval Event, celebrada en Farnborough, Reino Unido.
Más allá de las propias plataformas autónomas, uno de los pilares de la estrategia de Navantia en este ámbito es el desarrollo de su nube de combate. Se trata de un sistema diseñado para recopilar, procesar y distribuir en tiempo real información táctica y operativa de forma ágil, descentralizada y segura.
Esta tecnología propia permite coordinar drones, aviones y plataformas marinas y submarinas, tanto tripuladas como no tripuladas, de manera conjunta. La compañía trabaja así en un sistema que actúa como elemento de conexión entre las distintas plataformas y tecnologías que integran una flota híbrida.
El astillero de San Fernando (Cádiz), donde se encuentra la sede principal de Navantia Sistemas, acogerá próximamente un segundo encuentro para presentar las capacidades de esta nube de combate.
Navantia también participa en el ejercicio Repmus (Robotic Experimentation and Prototyping using Maritime Uncrewed Systems) de la OTAN, concebido como un banco de pruebas para la integración de tecnologías que combinan plataformas tripuladas y no tripuladas.
La estrategia de Navantia en este nuevo mercado contempla también la posibilidad de establecer alianzas empresariales. Según las fuentes consultadas, la compañía estudia tanto la entrada en el capital de otras empresas como la creación de joint ventures.
Esta vía se enmarca en una estrategia de colaboración con otros grandes actores del sector naval, en línea con las alianzas que Navantia ha suscrito recientemente con compañías como Fincantieri o TKMS.
La apuesta por los sistemas autónomos se integra así en el plan estratégico con el que Navantia pretende recuperar la rentabilidad en 2027, apoyándose en la inversión en I+D y en el desarrollo de nuevas capacidades tecnológicas para el negocio naval militar.

