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Volotea busca reestructurar su deuda y cifra en 150 millones el impacto por el alza del combustible

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Volotea está ultimando conversaciones con sus acreedores para reestructurar su deuda financiera a largo plazo y prevé reducir su flota desde los 44 aviones actuales hasta situarla entre 30 y 35 aeronaves, en su mayoría A320, dentro de un plan para reforzar la solidez de la compañía y garantizar la continuidad de sus operaciones, tras un impacto del alza del combustible de alrededor de 150 millones de euros.

La aerolínea ha puesto en marcha el proceso de Apertura de Negociaciones con sus acreedores y trabaja junto a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), sus socios operativos y entidades financieras con el objetivo de alcanzar un acuerdo que garantice la viabilidad de la compañía. Volotea espera que las negociaciones culminen durante el próximo mes de diciembre.

En paralelo, la compañía prepara un aumento de capital con diferentes inversores, además del compromiso ya asumido por Alaeo, vehículo inversor de su equipo directivo, liderado por su fundador y consejero delegado, Carlos Muñoz.

PRINCIPALES INVERSORES

Entre los principales inversores de Volotea figuran Aegean Airlines, la mayor aerolínea de Grecia y socio comercial de la compañía desde 2021, y PAR Capital, como socios estratégicos, tras completar un plan de refuerzo de capital en 2024 y 2025.

La compañía afronta esta etapa después de encadenar tres ejercicios consecutivos de beneficio operativo, tras el impacto de la pandemia de Covid-19 y la guerra de Ucrania entre 2020 y 2022. El resultado neto de explotación (Ebit) pasó de 3 millones de euros en 2023 a 33,5 millones en 2024 y 47,4 millones en 2025.

Asimismo, el Ebitda evolucionó desde los 96 millones de euros de 2023 hasta los 146 millones en 2024 y los 164 millones en 2025, según los datos facilitados por la compañía.

Volotea señala que, desde marzo de este año, el sector aéreo afronta un contexto marcado por una elevada incertidumbre geopolítica, con una fuerte volatilidad de los precios de la energía y un incremento del coste del combustible. En el caso de la aerolínea, este factor ha supuesto un impacto de alrededor de 150 millones de euros.

La compañía considera que la prolongación de estas circunstancias ha convertido algunos retos inicialmente coyunturales en desafíos de carácter más estructural, en un mercado competitivo y sometido a una creciente presión sobre los márgenes.

AJUSTE DE 50 EMPLEOS

En este contexto, la reducción y mejora de la eficiencia de la flota tendrá también impacto en determinadas áreas de las oficinas de Barcelona. Volotea estima un ajuste de aproximadamente 50 empleos en las próximas semanas.

El fundador y consejero delegado de Volotea, Carlos Muñoz, ha señalado que la compañía lleva casi quince años desarrollando la conectividad de ciudades europeas de tamaño medio y cuenta con cerca de 90 millones de pasajeros acumulados y 2.300 empleados directos.

Muñoz ha explicado que el contexto actual de la industria obliga a la aerolínea a reestructurar su deuda financiera y su flota para asegurar un futuro sólido a largo plazo para sus empleados, clientes y las regiones en las que opera.

Pese al proceso de reestructuración, el CEO de Volotea ha asegurado que la compañía mantiene su actividad con normalidad. «Seguimos volando con normalidad, ofreciendo nuevas rutas, vendiendo billetes y planificando nuestra programación futura», ha afirmado.