Mercedes Oblanca, presidenta y CEO de Accenture en España y Portugal, ha puesto de relevancia que «a veces partimos de una percepción excesivamente negativa de las fortalezas de España», matizando que «tenemos talento, infraestructuras, liderazgo en energías renovables… mucha capacidad de hacer las cosas muchísimo mejor«.
Durante su participación este miércoles en la tercera jornada de Forbes Economic Summit, celebrado en Forbes House del 21 al 24 de septiembre en colaboración con Accenture, Árima, ARK Arquitects, AstraZeneca, Bristol Myers Squibb, Cepa 21, Chiesi, DXC, Endesa, Engie, Factorial, KPMG, Línea Directa Aseguradora, MasOrange, Michelin, Naturgy, NTT Data, Pascual, Philip Morris España, Seidor, T-Systems y Verisure, Oblanca ha defendido que «el tema de la competitividad no solamente es un tema de costes, es un tema de tener la capacidad de transformar la inversión y la innovación en productividad, en escala en las compañías y en empleo de calidad».
En este sentido, la directiva considera que el reto de Europa es de «agilidad, innovación, simplificación e inversión en innovación» y el de España, «que no lo decimos nosotros, lo dice también la OCDE, es la productividad«.
Claves para mejorar la competitividad
Para la presidenta y CEO de Accenture en España y Portugal, hay cuatro grandes prioridades que se deben atacar «para mejorar la competitividad y productividad en España:
- La tecnología, pero no la tecnología como un fin, sino como un medio para mejorar la forma de producir, de hacer ingeniería, de gestionar las cadenas de suministro, de servir y atender a los clientes, de planificar y tomar decisiones, en definitiva, la forma de competir. Estamos muy por debajo de la media europea en tecnologías estructurales y transformacionales.
- La capacitación del talento que demanda nuestro mercado. Tenemos en España un desbalance entre las capacidades que tenemos de la fuerza laboral y lo que necesita el mercado. Este desajuste del mercado laboral se arregla con una planificación entre empresa, academia y administraciones de un plan de transición del mercado laboral para formar, capacitar, recualificar a las personas para que podamos atender esa demanda del mercado laboral.
- La capacidad de hacer que las pequeñas empresas crezcan a través de atraer inversión para innovar, tener capacidad de financiación. El capital por trabajador, ya que un trabajador bien formado es importantísimo, pero un trabajador bien dotado de maquinaria, robótica, procesos, infraestructura adecuada para que pueda desarrollar un mayor valor añadido es fundamental.
- Capitalizar mucho más nuestras fortalezas. Por ejemplo, a través de nuestro liderazgo en energía renovable, deberíamos ser capaces de tomar un liderazgo en el mundo industrial, crear industrias nuevas, cadenas de valor nuevas, ser líderes en economía circular, ser líderes en movilidad sostenible y, en definitiva, ser capaces de apalancar nuestra gran capacidad de energía renovable en liderazgo y crecimiento industrial.
Patrones para acelerar la innovación tecnológica
La directiva también ha explicado que desde la compañía consideran que hay cuatro patrones que recomiendan a las compañías seguir para realmente ser capaces de acelerar la innovación tecnológica al servicio del crecimiento sostenible y la competitividad: «La primera es empezar por evaluar dónde están las fuentes de ventaja competitiva y el valor que puedes crear de una forma estructuralmente diferente. La segunda es determinar qué procesos o qué macroprocesos quiero transformar. El tercer gran elemento es una estructura sólida y una arquitectura sólida tecnológica, de datos, de conocimiento, de conocimiento de la compañía, no solamente de datos. E invertir en personas es igual de importante que los otros tres elementos que acabo de mencionar».
Por otro lado, sobre liderazgo, Oblanca apuesta por un liderazgo «que sea capaz de convivir con la incertidumbre, con la complejidad en el día a día«. «No hay días sencillos, no hay días tranquilos. La constante es la incertidumbre, la constante es la complejidad y, por tanto, el liderazgo de este siglo XXI, de esta era de la inteligencia artificial y esta era que a nivel macro estamos viviendo, requiere requiere mucha templanza, mucha sabiduría. Creo que es un liderazgo que tiene prácticas distintas a las del siglo pasado. Tiene que ser un liderazgo que incluya diferentes puntos de vista, que sea respetuoso con la diversidad, que sea retador y que sea muy valiente también para afrontar los cambios desde la sabiduría, la templanza, pero también mucho desde el conocimiento de lo nuevo. El líder es el primero que tiene que conocer muy bien cuáles son las implicaciones y las oportunidades de la tecnología y la inteligencia artificial al servicio de su empresa, responsable, ética y bien gobernada.

