Tras la última reunión anual de las tecnológicas –que celebraba su asociación multisectorial, AMETIC, en Santander a comienzos de esta semana– he aquí las claves que nos deja el 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones y que marcarán, sí o sí, el growth del mundo empresarial.
En el terreno corporativo, y específicamente en consultoría tecnológica, a diferencia del concepto común de «crecimiento», el growth se refiere al uso de datos, tecnología y experimentación rápida para acelerar de forma medible el crecimiento de usuarios, ingresos y ventas de una empresa. Y, como era de esperar a estas alturas del desarrollo, las compañías ponen sus esperanzas en esta sabiduría tech para poder seguir optimizando sus cifras. Así que no es de extrañar que la cita de esta semana que cerramos sea de vital importancia, mucho más allá del sector puramente tecnológico.
Entre las principales tendencias, retos y novedades de cara al curso 2026-2027, la inteligencia artificial fue el elemento vertebrador de la discusión, que abordó todas las caras de esta disrupción poliédrica que ha revolucionado -y lo seguirá haciendo- el mundo. Así se dibuja el futuro cercano del ecosistema digital español según los expertos allí congregados (y que habrá que tener en cuenta para saber cómo navegar la ola y, sobretodo, sacarle provecho).
1. Soberanía y competitividad
La ambición no es solo liderar la IA en la adopción de modelos y el desarrollo de soluciones de mercado específicas, sino también en la infraestructura, la ejecución y la operación. Y es que la competitividad vendrá definida por el coste kw/token/segundo que se pueda generar. España tiene energía barata, puede generar infraestructuras y necesita la parte de soberanía a nivel de chips y capacidad de cómputo. Esta ambición se acompaña, además, de iniciativas europeas como el reglamento CADA (Cloud and AI Development Act), que busca dejar de depender de un cloud y una IA no europea a construir capacidad propia de cómputo, datos y servicios. Surge aquí una dicotomía importante: la de equilibrar la soberanía, nuestra capacidad de cubrir de manera propia toda la cadena de valor, huyendo del aislamiento que nos pueda hacer perder competitividad con el resto del mercado.
2. Innovación y regulación
Por regla general, la innovación siempre va un paso por delante de la regulación que trata de seguir el mercado de forma más cercana. Es lógico, Europa siempre ha sido muy garantista respecto a la regulación, constituyendo un sello de calidad con respecto a las soluciones y servicios desarrollados. El sector clama por encontrar un equilibrio entre innovación y regulación, evitando una hiperregulación que limite la capacidad de innovación europea. Aquí entra en juego la implementación de sandbox IA a nivel operativo y regulatorio para verificar y validar modelos y soluciones antes de pasar a producción, así como la definición de indicadores de desempeño (KPIs) para medir y evaluar el funcionamiento correcto y el retorno de la inversión (ROI) de las soluciones una vez implantadas.
3. Cooperación y orquestación
El avance de la IA en este último año ha sido exponencial con la proliferación y evolución de múltiples modelos, pero también con el imparable crecimiento de la IA agéntica. Actualmente, el consumo de tokens por parte de los agentes multiplica por cinco el consumo que realizan los humanos y no solo el funcionamiento de agentes aislados, sino también de manera conjunta para generar soluciones más complejas. Dentro de estas cadenas de agentes a distintos niveles, se establece una jerarquía en la que unos están centrados en procesado y automatización y trabajan de manera autónoma, mientras en niveles superiores otros tendrán un perfil más colaborador y orquestador y trabajará de manera colaborativa con los humanos. En este contexto, comienza a tomar fuerza el Smart AI routing (enrutado inteligente de la IA) como una evolución para dotar de ayuda en la decisión del camino más eficiente para un uso más óptimo de tokens.
4. Público privado – privado público
La Colaboración Público-Privada lleva siendo una iniciativa que ha actuado como elemento vertebrador y vehículo de financiación de la innovación. Estos días se ha insistido en que toca seguir trabajando en reforzar esa colaboración, pero también en que hay que apostar por las Iniciativas Privado-Públicas que permiten iniciar estas colaboraciones desde una necesidad en el ámbito privado. De esta forma, se complementan las mejores opciones a elegir en función del requerimiento, en términos de flexibilidad, agilidad, regulación o cumplimiento normativo, adaptando el formato de la colaboración a aquella que pueda cubrir mejor estos puntos. Para seguir esta pista, entidades como CDTI o ENISA son grandes catalizadores de este tipo de iniciativas.
5. Gobernanza y contexto
La capacidad de gobernar el dato y convertirlo en información y conocimiento útil está siendo acelerada por la IA, pero una vez se tiene el resultado final, la decisión asociada al mismo debe ser tomada por el humano -‘human in the loop’- y hace necesario establecer una gobernanza clara y específica respecto a los responsables de estas decisiones derivadas de los resultados de la IA. Otro factor importante es la parte del contexto que se crea y se define alrededor de cada interacción, puesto que un contexto bien detallado ofrece mejores resultados incluso con motores y modelos de IA menos potentes, más capacidad en IA bruta no siempre marca la diferencia.
Para poder ‘surfear’ y profundizar con éxito en estas claves, hay dos documentos de cabecera que se han anunciaron durante el encuentro: el Atlas IA -elaborado por el Gobierno- que muestra el estado actual del ecosistema español de inteligencia artificial, con las principales iniciativas puestas en marcha y sus resultados transversales a todos los sectores, y el Barómetro de la Economía Digital de Ametic para tener una visión completa, actualizada y metodológicamente sólida del Sector Tecnológico Digital en España.

Lo que todos los asistentes dejaron claro en este encuentro es que estamos ante un momento de disrupción en el que la implantación y la evolución de la IA va a implicar no solo un cambio tecnológico y de los negocios, sino una amplia transformación humana. La capacidad de adaptación y la flexibilidad ante los constantes avances es fundamental para ser competitivos y soberanos a nivel nacional y europeo, ye necesita de una gobernanza y una formación continua para poder aprovechar las grandes oportunidades de aprender y desaprender; actuar y corregir; y, en general, de poder repensar y reposicionar el enfoque actual para avanzar de una manera más sólida y robusta.

