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Galicia convierte el turismo de calidad en su nuevo motor de crecimiento

Con 2,95 millones de viajeros y más de 5,1 millones de pernoctaciones en el primer semestre, el destino eleva un 6,8% la rentabilidad del sector mientras gana peso el visitante internacional.

Los paisajes naturales de Galicia forman parte de la apuesta del destino por diversificar su oferta turística y atraer visitantes durante todo el año.

El verdadero cambio no siempre se ve en la puerta de entrada. A veces se descubre cuando se mira cuánto tiempo decide quedarse quien ha entrado. En Galicia este cambio empieza a conformarse.

Durante el primer semestre de 2026, la comunidad recibió más de 2,95 millones de viajeros, prácticamente la misma cifra que un año antes. Sin embargo, esos visitantes realizaron más de 5,1 millones de pernoctaciones, un 3,1% más. La estancia media creció un 3,6%, hasta 1,7 noches, y la rentabilidad del sector avanzó un 6,8%.

La lectura es clara: el crecimiento turístico de Galicia empieza a medirse menos por cuántas personas atraviesan su puerta de entrada y más por el valor que genera cada una de ellas.

Los ingresos hoteleros alcanzaron los 174 millones de euros entre enero y junio, un 5,3% más que en el mismo periodo de 2025. Solo en junio, más de 844.000 viajeros se alojaron en establecimientos hoteleros y extrahoteleros, mientras las pernoctaciones superaron los 1,5 millones, un 5% más. No es simplemente una cuestión de volumen. Es una cuestión de intensidad.

El visitante internacional gana protagonismo

Hay un dato que ayuda a entender hacia dónde se dirige esa transformación: el 37,3% de los visitantes que recibió Galicia durante el primer semestre de 2026 procedió ya de mercados internacionales. Este segmento creció un 1,9% respecto al mismo periodo del año anterior.

Estados Unidos encabeza el mercado internacional con 135.777 visitantes, un 14,9% más. Le sigue Portugal, con 129.845 viajeros y un crecimiento del 2,7%. Italia, por su parte, protagoniza uno de los avances más destacados: 55.003 visitantes, un 18,9% más.

La isla de Tambo, en la ría de Pontevedra, representa el atractivo de los paisajes costeros gallegos y su potencial para diversificar la experiencia turística.

La isla de Tambo, en la ría de Pontevedra, representa el atractivo de los paisajes costeros gallegos y su potencial para diversificar la experiencia turística.

El mapa se completa con Alemania, Reino Unido, Francia y Países Bajos, aunque no todos evolucionan al mismo ritmo. Alemania registró 69.791 viajeros (-3,6%); Reino Unido, 45.674 (-12,2%); Francia, 34.227 (-5,1%), y Países Bajos, 23.676 (+1%).

Más allá de las variaciones de cada mercado, la tendencia de fondo resulta especialmente relevante: Galicia gana peso internacional y atrae a visitantes procedentes de mercados con mayor capacidad de gasto y estancias más prolongadas. Y ahí aparece una de las cifras más reveladoras de todo el balance.

150,34 euros. Es el gasto medio diario del visitante internacional en Galicia en 2025. El turista nacional gastó de media 75,36 euros al día. Es decir, prácticamente la mitad. El gasto medio diario global se situó en 91,11 euros, un 7,4% más que un año antes.

La internacionalización, por tanto, no es solo una cuestión de procedencia. Tiene una traducción directa en el valor económico que genera el visitante.

Más de 90.000 empleos y un turismo que ya supera el 10% del PIB

La dimensión de esa actividad se entiende mejor cuando sale del hotel y entra en la economía. El turismo representa actualmente más del 10% del PIB gallego y contabiliza 90.944 afiliaciones a la Seguridad Social, un 1,3% más que hace un año. Esa cifra equivale al 8,2% del empleo total de Galicia.

El desafío pasa ahora por consolidar ese impacto sin convertir el crecimiento en una carrera por acumular llegadas. La estrategia de la Xunta apuesta por un modelo turístico basado en la calidad, la sostenibilidad y un mayor valor añadido para el territorio, con la desestacionalización y la diversificación como dos de sus principales palancas.

Precisamente, la internacionalización, la desestacionalización y la diversificación son ejes de actuación impulsados por el gobierno gallego recogidos en la Estrategia de Turismo de Galicia 2030, una hoja de ruta que tiene como misión impulsar un turismo auténtico y sostenible, como factor de crecimiento de la economía.

La idea es ampliar las razones para viajar a Galicia y, sobre todo, para hacerlo durante más meses del año. El enogastroturismo, el turismo termal, la naturaleza y el patrimonio cultural complementan así el papel tractor del Camino de Santiago, uno de los grandes activos turísticos de la comunidad. Porque Galicia no necesita que todos los viajeros sigan el mismo camino. Necesita que existan muchos más motivos para desviarse.

El siguiente paso: que crecer no signifique solo recibir más

Los datos del primer semestre ofrecen una fotografía interesante precisamente porque no cuentan una historia de crecimiento basada únicamente en las llegadas. Cuentan otra.

2,95 millones de viajeros. Más de 5,1 millones de noches. Un 6,8% más de rentabilidad. Un 5,3% más de ingresos hoteleros. Un mercado internacional que ya representa el 37,3% de las visitas. Y un gasto diario extranjero de 150,34 euros.

Los monasterios y paisajes de la Ribeira Sacra reflejan la riqueza natural y patrimonial del interior de Galicia, dos activos clave para ampliar la oferta turística del destino.

Los monasterios y paisajes de la Ribeira Sacra reflejan la riqueza natural y patrimonial del interior de Galicia, dos activos clave para ampliar la oferta turística del destino.

Son cifras distintas, pero apuntan en la misma dirección: hacia un modelo impulsado por la Xunta de Galicia en el que el éxito turístico empieza a medirse por la capacidad de generar más valor con cada viaje. Eso significa conseguir que el visitante permanezca más tiempo. Que conozca más lugares. Que viaje fuera de los meses de mayor demanda. Que descubra una gastronomía, un paisaje, un patrimonio o una experiencia termal que no estaba necesariamente en su primera ruta. Y significa, también, que una parte cada vez mayor del valor generado por el turismo permanezca en el territorio. Porque 1,7 noches de estancia media puede parecer un dato pequeño.

Pero detrás de esa cifra hay miles de decisiones: una cena más, una visita más, una noche más de hotel, un pueblo más en el itinerario, una experiencia que antes no estaba prevista. Y ahí es donde una noche deja de ser simplemente una noche. Se convierte en más tiempo para descubrir Galicia, más actividad para quienes viven de ella y más razones para volver.

Quizá esa sea la mejor manera de medir el crecimiento de un destino: no por cuántas personas consigue atraer, sino por todo lo que consigue despertar en ellas antes de que decidan marcharse.

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