Forbes Travel España

El lujo de parar

Entre termas volcánicas, retiros frente al mar, olas que enamoran a los surferos y una creciente cultura del teletrabajo, el país ha convertido la desconexión en una forma de viaje. El objetivo es ofrecer la posibilidad, cada vez más escasa, de disfrutar del tiempo, el silencio y el equilibrio entre cuerpo y mente.

Paddle surf al atardecer, otra forma de explorar la costa costarricense desde el silencio y el equilibrio. Foto: Instituto Costarricence de Turismo

Hay destinos para ser visitados y otros para ser vividos. Costa Rica es de los segundos. Porque más allá de ofrecer paisajes espectaculares y una cultura local que enamora, alberga rincones donde el bienestar, la salud preventiva, la conexión con la naturaleza y la flexibilidad laboral pesan tanto como el descanso o el confort. De hecho, una de sus mayores fortalezas es haber convertido la relación con la naturaleza en una forma de hospitalidad, integrando sostenibilidad, aventura y bienestar dentro de una misma propuesta lifestyle que encaja a la perfección con un viajero internacional que, además de pasarlo bien, busca también una cierta recalibración personal.

Territorio bienestar

Volcanes, bosques, niebla, ríos y una temperatura agradable en muchas zonas del interior… Lo interesante de Costa Rica es que el bienestar rara vez se encierra entre cuatro paredes. Tiende a desplegarse al aire libre, en diálogo directo con un entorno natural que marca el ritmo de la experiencia. Un gran ejemplo de ello es el parque nacional Volcán Rincón de la Vieja, el más grande y activo de Guanacaste. Su sistema de parques ofrece tratamientos exclusivos de bienestar, donde los visitantes se bañan en lodo volcánico rico en minerales beneficiosos para la piel. En Arenal, la combinación de termas, vistas al volcán y spa ha contribuido a consolidar una idea de descanso mucho más vinculada a la naturaleza que al lujo convencional. Y en la costa pacífica, enclaves como Montezuma han reforzado esa misma lógica con tratamientos al aire libre y masajes con piedras volcánicas calientes.

En busca del equilibrio

Retiros de yoga y meditación, caminatas, alimentación orgánica y reconexión con la naturaleza… Todo eso es Costa Rica. La propia oferta oficial de bienestar del país destaca cómo las comunidades ligadas a estas prácticas junto con las visitas a granjas orgánicas echaron raíces aquí incluso antes de que el wellness travel se convirtiera en tendencia global. En Nosara, en la península de Nicoya —una de las cinco Blue Zones reconocidas en el mundo por su elevada esperanza de vida—, la práctica de yoga convive con una cultura cotidiana del cuidado en espacios como Hotel Harmony, donde se ofrecen modalidades que van del vinyasa al yoga aéreo.

En la península de Osa, propuestas como Luna Lodge combinan también yoga diario, baños de bosque, tratamientos de spa y una inmersión profunda en la selva tropical, con programas acreditados por Yoga Alliance y con vistas al Océano Pacífico. Arenal, por su parte, añade otro matiz: el de una espiritualidad menos aislada del viaje activo, donde una sesión de yoga puede convivir el mismo día con senderismo, aguas termales y contemplación del volcán. Más que un nicho, el yoga se ha convertido aquí en una expresión más de la filosofía tica del equilibrio.

El yoga y el surf son dos de las experiencias más “pura vida” que ofrece Costa Rica.

Alma aventurera

Tampoco se puede entender Costa Rica sin sus playas salvajes, consolidadas como lugar de peregrinaje mundial de surf. De hecho, es uno de los pocos destinos donde se puede surfear en el Caribe y en el Pacífico el mismo día, una rareza geográfica que refuerza su atractivo entre aficionados de todo el mundo. Desde Tamarindo y Guiones hasta Pavones o Salsa Brava, actividades como el kayak o el paddle surf permiten explorar tramos costeros como la tranquila bahía Drake de una forma más relajada.

Además, el buceo alcanza tesoros como los arrecifes de coral del Caribe Sur en Cahuita y Gandoca-Manzanillo o permite ver de cerca los tiburones toro de las islas Murciélago. También es un paraíso para el senderismo, sobre todo teniendo en cuenta que más del 58% del país está cubierto por bosque. A ello se suma una oferta más amplia de aventura que incluye rafting, windsurf o pesca deportiva, con opciones que van desde recorridos fluviales suaves como Corobicí hasta experiencias de mayor intensidad.

Desde retiros de yoga en una de las cinco Blue Zones del planeta hasta jornadas de trabajo remoto frente a una playa paradisíaca, así es la oferta lifestyle que ofrece el país.

Destino nómada

Conectividad, seguridad y calidad de vida en un mismo paquete. Costa Rica cuenta con un programa para nómadas digitales que permite extender la estancia de 90 días hasta un año, con posibilidad de renovación por otro, y que incluye beneficios como la exención del impuesto sobre la renta, la posibilidad de abrir una cuenta bancaria nacional y la validación del permiso de conducir del país de origen durante toda la permanencia legal.

Con la cuarta parte de su territorio protegido, viajar a Costa Rica es hacerlo a un destino ecológico y exclusivo.

De esta manera, el país ya no compite solo por atraer visitantes de paso, sino por seducir un perfil de viajero distinto: el profesional que quiere trabajar en remoto sin renunciar a una experiencia de vida más amable, más saludable y más conectada con el entorno. Ofrece para ello varios activos a la vez: buena conexión a internet, una ubicación geográfica estratégica, clima favorable, husos horarios funcionales para trabajar con otros mercados y una oferta turística suficientemente madura como para convertir una estancia laboral en una experiencia más completa.

Artículos relacionados