Meinrad Spenger: “Nos preocupa que en España haya todavía zonas sin internet”

Nació como un pequeño operador móvil virtual (llamado OMV) hace once años. Y en este tiempo, MásMóvil se ha convertido en el cuarto operador de telecomunicaciones de España, con servicios de telefonía fija, móvil e internet a través de cuatro marcas principales: Yoigo, MásMóvil, Pepephone y Llamaya.

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Su política de expansión mediante adquisiciones ha sido la clave de su progreso. Al cierre de esta edición, el pasado 23 de mayo, sumaba una capitalización bursátil de 1.161 millones de euros, y hasta 2015 ni siquiera tenía red propia. ¿Cómo ha llegado a codearse con los colosos del sector, Movistar, Vodafone y Orange, y a erigirse como una alternativa integral sólida en el mercado español?

Su historia arranca a principios de 2006, cuando Meinrad Spenger, de origen austríaco, y su amigo Christian Nyborg, noruego, irrumpieron en la tradicional plaza de la telefonía móvil en España con un objetivo claro: ofrecer servicios de telecomunicaciones a precios justos y con una buena atención al cliente. “A finales del siglo pasado, España era el país más caro en telefonía móvil de Europa. Mi socio, Chris, y yo pensamos que podíamos ofrecer un mejor servicio y mejores precios a los españoles. Buscamos cómo contribuir con algo útil a la sociedad. MásMóvil nació para desafiar lo establecido. De estas ideas nacimos y sobre ellas hemos pivotado siempre, lo que nos ha obligado de manera continuada a ser más competitivos, más exigentes con nosotros mimos y más eficientes que los demás operadores”, comentó hace unos meses a Forbes Meinrad Spenger, consejero delegado de la empresa.

Decía Spenger que los consumidores demandaban operadores más baratos, ágiles y cercanos, y que estaban seguros de que había hueco para su propuesta. Juntaron sus ahorros y registraron MásMóvil, con servicios de prepago y de recargas automáticas. Como necesitaban de una inversión mayor recurrieron a business angels como Javier Vega de Seoane, presidente del Círculo de Empresarios, el economista Eduardo Díez-Hochleitner, hoy presidente de MásMóvil, y Raimo Lindgren, expresidente de Ericsson España. También empezaron a cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) en marzo de 2012, y consiguieron inversores que respaldaron su proyecto. En 2015, cuando las bolsas experimentaron fuertes descensos generalizados, la compaña de telecomunicaciones obtuvo una revalorización bursátil del 83%. “La explicación no está sólo en las señales que hemos dado al mercado con la infraestructura de fibra óptica y xdSL adquirida. Somos el cuarto operador que puede dar servicios de conectividad/internet en toda España. Además, el incremento en clientes y el plan de negocio 2015-2018 se valoraron positivamente. De hecho, sólo unos días después de la presentación del plan entraron en el accionariado dos inversores institucionales con un plan de inversión de largo plazo”. El mes pasado, la compañía anunció que a finales de junio pedirá permiso a sus accionistas para mudarse del MAB al mercado continuo. Sería la primera compañía en dar este salto.

Hablábamos de la política de expansión mediante adquisiciones de MásMóvil, que ha sido pródiga en poco tiempo, ganando volumen a pasos agigantados. Se unieron a Ibercom en 2014 y se fueron haciendo con pequeñas compañías como Neo, Quantum Telecom, Xtra Telecom, Embou y la operadora YouMobile, especializada en la comunidad china. Uno de sus puntos de inflexión en este campo se produjo en 2015, cuando llegó a un acuerdo con Orange para quedarse con los activos de fibra resultantes de la fusion de Orange y Jazztel, cuya venta impuso Bruselas, lo que le dio acceso mediante fibra a 720.000 hogares y a más de 18 millones por ADSL. A mediados de 2016, además, se quedó con Yoigo, filial española del grupo sueco TeliaSonera, por 612 millones de euros. Ese año también compró Pepephone por 158 millones. Precisamente por el impacto de los gastos no recurrentes que se derivaron de la integración de estas operadoras, MásMóvil perdió el pasado ejercicio 29 millones de euros, casi 20 veces más que en 2015 (1,5 millones). Los ingresos en 2016 ascendieron a 401 millones de euros, tres veces más que en 2015.

En los últimos meses, la empresa ha seguido desplegando fibra óptica en pequeñas y medianas ciudades españolas. En este sentido, Spenger transmitía el año pasado a esta revista sus inquietudes: “Nos preocupa que en España todavía hay zonas sin internet o con una conectividad poco satisfactoria. Aunque la penetración de la fibra es ya relativamente alta en España en relación con otros países europeos, hay muchas zonas de sombra: pueblos y ciudades pequeñas que aún no disfrutan de la alta velocidad. Nosotros nos disponemos a llevarla y estamos decididos a invertir para acabar con la brecha digital. Tenemos la ventaja de poder ofrecer muy diferentes servicios a muy diferentes sectores, tanto a particulares como a empresas, lo que nos permite jugar en varias bandas, tanto las que se encuentran más maduras como las que aún tienen un amplio margen de mejora”.

El grupo cerró 2016 con 4,3 millones de líneas móviles (un 8,3% de cuota de mercado) y 122.000 clientes de banda ancha. Su futuro no conoce límites, y no paran de protagonizar noticias con planes diversos: se dice que quiere su propia televisión de pago como Movistar, Orange o Vodafone, para dar acceso a sus clientes a servicios como Netflix, HBO, Amazon o Sky, entre otros. Y que creará el primer banco móvil en España. No cabe duda de que a esta compañía le esperan muchos más grandes titulares.