Aunque muchas cosas han cambiado desde entonces, en realidad la esencia no dista mucho de esas redes sociales más nuevas sin las que hoy nos parece imposible vivir. Sus creadores, Scout Heiferman y Adam Seifer quisieron crear un sitio web donde poder compartir con sus amigos sus fotografías diarias. Aunque ahora nos parezca algo obvio en ese momento supuso una auténtica revolución. Fotolog fue la primera plataforma que permitía colgar fotos acompañadas de un texto, visitar cuentas de otras personas y escribir comentarios.

Después de varios años dorados comenzaron a llegar otras a llenar el mismo espacio: Myspace, Tuenti, Tumbrl, Facebook e Instagram. Fotolog comenzó a verse como algo sólo propio de adolescentes y pasado de moda, y aunque millones de personas mantuvieron abiertas sus cuentas por pura nostalgia, el uso de la red social cayó en picado hasta hacerse prácticamente invisible.

No obstante, tras varios años de ostracismo, su cierre sin despedida ha incendiado Twitter con las quejas de muchos usuarios que denuncian el procedimiento seguido por la plataforma, que no ha avisado con antelación para que aquellos que quisiesen conservar sus fotos pudiesen guardarlas.

Hoy, cientos de millones de fotografías vagan por el limbo informático de aquellas cosas que se borran para siempre de la red. Muchas de ellas, selfies que se hicieron cuando ni siquiera existía esa palabra. R.I.P. Fotolog, la red social que nos introdujo en la rutina de querer mirar y ser mirados.