Al cierre del pasado año y según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, todas las comunidades autónomas salvo Asturias y La Rioja habían recuperado los niveles económicos previos a la crisis de 2008 antes del coronavirus.

Navarra y Navarra han sido las comunidades autónomas con mayor crecimiento en 2019, con un 2,8% y un 2,5% respectivamente, seguidas de la Comunidad Valenciana con un 2,3%. por el contrario, las comunidades que se han quedado en la retaguardia han sido Melilla, con un crecimiento del 1,2%, Castilla y León con un 1,1% y Ceuta, ocupado la peor posición con un crecimiento de tan solo el 1%.

Madrid ha sido la comunidad autónoma que mejor reforzada a salido de la recesión, con un PIB 14 puntos por encima a las cifras de 2008 y convirtiéndose en la única comunidad que tiene más ciudadanos que hace una década.

Cataluña se recuperaban de la Gran Recesión al mismo ritmo que Madrid hasta antes del procés, que le ha pasado factura: su rendimiento ha empeorado y crece a tasas menores que la media española. El PIB catalán asciende a los 236.739 millones de euros frente a los 239.878 millones del PIB madrileño.

Cataluña ha perdido turismo e inversiones, su industria está sufriendo la reestructuración global del sector en un clima de tensiones comerciales, nuevas regulaciones medioambientales y un lento proceso de desindustrialización de las economías modernas. En 2018 perdió el primer puesto de comunidades en crecimiento frente a Madrid, y en 2019 la diferencia se confirmó.

La crisis económica derivada de la crisis sanitaria del Covid-19 afectará con mayor crudeza a las comunidades que se alimentan del turismo, como la costa mediterránea. Madrid y Cataluña también se verán afectadas por este motivo, aunque la segunda tiene otro frente abierto respecto a las secuelas del Covid: el sector automovilístico.