Coste personal.
Asumir un riesgo con la posible consecuencia de fracasar y el varapalo que esto supone.

Ser tu propio jefe, horarios agotadores, trabajo durante el fin de semana y vacaciones inexistentes. Por lo menos en los primeros años en los que se logra una clientela y estabilidad.
En el caso de no conseguirlo, supondrá un gasto de dinero y tiempo, un sentimiento de culpabilidad por haber arriesgado todo. A pesar de esto, en España hay 1,94 millones de trabajadores autónomos, es decir, 25.185 más que el año pasado.

Coste económico.
De partida los 3.000 euros que establece el Ministerio. Durante los primeros meses se puede contar con la bonificación que supone un descuento del 80% en la cotización, pero dicha bonificación va rebajando sus descuentos hasta llegar al 30% y pagar la cuota total de afiliación como autónomo que es de 260 euros al mes.

Llegados a este punto hay que diferenciar profesiones, aquellos que podrían empezar a montar su negocio desde casa con un ordenador, una web y poco más, ya sean diseñadores, periodistas, artistas, etc. Y aquellos que requieren una inversión inicial más fuerte para maquinaria, locales, materiales. Ya sean médicos, veterinarios, agricultores, comerciantes, abogados, etc.

En el hipotético caso que se tenga el dinero suficiente o casi suficiente, será sólo desembolsar, por el contrario habrá que pedir un crédito al banco, tener avales solventes, y estar seguro de poder pagar dicho préstamo los próximos diez años. O pedir el préstamo a tus padres.

Todo parecen inconvenientes pero no es así. En el caso de que todo marche bien, o medianamente bien. La satisfacción de haberlo conseguido será mayor, el poder ser tu propio jefe, poner en marcha tus propias ideas y proyectos, hacer lo que te gusta cómo te gusta, no tiene precio. Será por eso que en la última EPA el número de trabajadores por cuenta propia se incremento en 12.400.