La relación de dependencia entre China y el mundo está cambiando. A medida que la economía china avanza hacia un modelo basado en la demanda interna, su exposición al resto del mundo se está reduciendo; e inversamente, éste está aumentando cada vez más su exposición al gigante asiático, dada la escala y dimensión comercial que ostenta.

Según MacKinsey Global Institute (MGI), en términos absolutos, los flujos de comercio, capital y tecnología entre China y el resto del mundo han aumentado sustancialmente, pero la dependencia mundial de la tecnología, flujos de inversión y de las exportaciones chinas ha crecido en términos relativos entre 2000 y 2017.

La disminución de la exposición de China al resto del mundo estaría reflejando la creciente escala de su economía, un hecho que al parecer las estadísticas no estarían recogiendo fielmente, pero que evidenciaría el papel cada vez más importante que desempeña China como proveedor y receptor de capital, tecnología y de inversiones con el resto del mundo.