Los datos demuestran que las tiendas de a dólar son el único comercio indemne a la tendencia de las compras por internet y, paradójicamente, el único que está saliendo fortalecido de la debacle del comercio minorista en las ciudades estadounidenses.

Desde 2011, las dos cadenas dominantes, Dollar General y Dollar Tree, que adquirieron Family Dollar en 2015, han pasado de tener aproximadamente 20.000 establecimientos a casi 30.000. Y quieren seguir creciendo. Un dato interesante de estas tiendas es que la mayoría no vende alimentos frescos, solo una reducida selección de género empaquetado, pero, con todo, abastecen a más estadounidenses que la cadena Whole Foods, adquirida hace dos años por el gigante Amazon.

Pero detrás del éxito de esta oferta de tiendas baratas, cuyo cliente objetivo tiene pocos recursos y vive, por lo general, en comunidades marginales, está surgiendo también la polémica. Según analistas, el devastador efecto sobre el comercio de barrio y el empleo está acreditando a las tiendas de a dólar más como una causa de empobrecimiento que como un efecto del mismo.