La industria de las bebidas alcohólicas tiene un gran peso en la economía española, tanto en términos de PIB como de generación de empleo. Alrededor de 170.000 personas trabajan para el sector de manera directa o indirecta, y somos el primer exportador mundial de este tipo de bebidas de la Unión Europea.

Los españoles consumimos más de 13 millones de litros de alcohol en sus distintas variedades. El consumo en los bares ha aumentado un 6%, lo que supone un incremento de casi siete millones de litros; un panorama muy distinto al de 2014, cuando se registraban caídas del 1%. La crisis trasladó el consumo del bar al hogar, pero tras varios años de recesión la situación parece haberse invertido y tendemos a beber más fuera de casa.

Aunque la ginebra continúa siendo la reina, por ser la bebida que experimenta un mayor crecimiento (un 15,9%), ya no está sola, y cada vez más competidores reclaman el trono. En la carta española de espirituosos el Jägermeister se está haciendo un hueco importante. Se trata de un licor de hierbas alemán que se puso de moda durante la Segunda Guerra Mundial porque lo bebían las tropas de Hitler, y hoy arrasa entre los más jóvenes, situándose como un factor clave del crecimiento del sector. España es el quinto país donde más ‘Jäger’ se consume, e incluso algunas cadenas de supermercados están apostando por hacer sus propias marcas blancas del brebaje.

Pero también hay sitio para la vuelta de los clásicos: los whiskies para sibaritas son los que más se piden en las barras, hasta el punto de que el Bourbon se dispara casi al mismo ritmo que las ginebras, un 15,6%, lo que pone de manifiesto que están de moda los reservas y Premium, es decir, aquellos que se toman solos.

Por su parte, el ron y el tequila continúan en caída libre, con descensos del 2,3% y 7% respectivamente. También el vodka, que se bebe un 2% menos.