¿Qué relación tienen cerveza artesanal y crisis? Es un misterio. Lo cierto es que este concepto de cerveza, que aúna sibaritismo y el encanto del producto local, ha logrado conquistar España e impulsar toda una industria propia. Spigha, La Cibeles, La Socarrada, Montseny… infinidad de pequeñas marcas de cerveza producidas de forma artesanal han irrumpido en un mercado cervecero tradicionalmente dominado por gigantes como Mahou, San Miguel, Estrella Damm, Heineken o Estrella Galicia, ganando incluso reconocimientos y premios más allá de nuestras fronteras.

Es el caso de la cerveza artesanal La Socarrada, fabricada con romero y miel en Xàtiva (Valencia), que con tan solo un año y medio de vida logró uno de los galardones más codiciados dentro del mundo de la restauración a nivel internacional: la estrella de oro del International Taste&Quality Institute (ITQI).

Para muchos de estos pequeños fabricantes la exportación al extranjero ya está a la orden del día. Es el caso de Domus, que ya llega a Italia, China, Bélgica, Reino Unido y Holanda. La Cibeles, por su parte, se sirve ya en Panamá, Texas y Tokio. Sagra lleva sus productos a Estados Unidos, Tailandia, Australia, Chile, Brasil y China, entre otros países.

Pese a su éxito, por su inmadurez se trata de un mercado todavía por definir y delimitar. La Asociación Española de Cerveceros Artesanos Independientes (Aecai) nació en 2014 precisamente para dar una voz común a todas las pequeñas fábricas de cerveza artesana, y tratan de definir en conjunto qué requisitos debe tener una cerveza para merecer tal denominación, establecer una necesaria forma de producción y formar un dique de contención a la “ola” de las industriales.