Stefan Mandel, un matemático nacido en 1934, ganó en catorce ocaciones la lotería, la primera en su Rumanía natal, país del que escapó en los años ochenta después de hacerse con el bote millonario.

Tras su huida, Mandel se instaló en Australia, donde logró la nacionalidad, lo que le permitió acceder a la actividad financiera de la Commonwealth británica, pudiendo así jugar aplicando su propio método en varios sorteos simultáneamente. Una teoría que le llevó a ganar la lotería en Australia hasta en doce ocasiones, un hecho que no gustó a las autoridades.

Mandel creó un fondo de inversión para lograr hacerse con la lotería y poder repartir los beneficios de forma legal.

¿Suerte o astucia?

Aunque algunos puedan pensar que fue suerte, la astucia de Mandel le llevó a desarrollar un método que le permitió ganar la lotería hasta en catorce ocasiones, doce de ellas en Australia, como ya hemos comentado.

El matemático compró numerosos tickets de uno de los sorteos, teniendo en cuenta el número total de combinaciones existentes, que ascendía a 3.838.380 de posibilidades, como ocurre en el sorteo del Euromillones.

Así, Mandel aprovechó el bote de diez millones de euros en uno de los sorteos y, a un euro la apuesta, decidió jugar todas las posibles combinaciones. Algo que, probando con todas las opciones, le hacía ganar sí o sí hasta 6.161.620 euros.

Sin embargo, desde Australia se trató de prohibir la venta masiva en estos sorteos, pero no contaba con una legislación que le impidiera acometer su método.

Por ello, tras dar a conocer su estrategia –mantenida en secreto durante años–, algunos países como Estados Unidos cambiaron las normas de algunos de sus sorteos y el matemático fue investigado por parte de la FIA y el FBI.

El método de Stefan Mandel ha dado pie a que muchos sistemas de loterías cambiaran su sistema de protección y evitar así que cualquier persona pueda comprar todas las papeletas para tratar de alzarse con el botín.