La subida de los precios en julio volvió a reflejar el fuerte encarecimiento de la energía, con una subida interanual del 14,7%, aunque fue algo más moderado que en junio, mientras que los alimentos subieron un 3%, en línea con el mes anterior.
De este modo, el dato subyacente de inflación, que excluye el impacto de la volatilidad de la energía y de los alimentos frescos, se situó en el 2,5%, frente al 2,6% de junio.
En la comparativa intermensual, la tasa de inflación en julio repuntó una décima, después de bajar un 0,4% en el mes anterior, después de una caída del 1,7% del precio mensual de la energía, tras la bajada del 5,7% un mes antes. De su lado, el índice de precios de los alimentos aumentó una décima, la mitad que en junio.

